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La crisis hace repuntar el contrabando de tabaco andorrano

La Guardia Civil se incautó el año pasado de 491.000 cajetillas, un 103 % más que en 2011

La crisis ha hecho despuntar de nuevo el contrabando de tabaco procedente de Andorra. Las intervenciones realizadas por la Guardia Civil en la aduana de La Farga de Moles (Alt Urgell) se duplicaron el año pasado, mientras que las de divisas también aumentaron un 25 %. La Guardia Civil se incautó durante el año 2012 de un total de 491.842 cajetillas, lo que supone un incremento del 103 % respecto al año anterior, cuando se confiscaron 242.024 cajetillas. Los agentes inculparon a 312 personas, levantaron 307 actas de infracción, detuvieron a 52 contrabandistas y valoraron el tabaco intervenido en más de dos millones de euros. La mayor parte del tabaco iba destinado a Andalucía, Galicia, Castilla-León y Catalunya.

El jefe de la Comandancia de Lleida, Jorge Montero, ha señalado que entre los 52 detenidos figuran los miembros de los grupos organizados y contrabandistas que actúan por su cuenta. En la mayoría de los casos se trata de hombres de entre 40 y 45 años. Aunque entre los detenidos hay dos menores. Se trata de adolescentes que en su entorno familiar conviven con el contrabando y acaban participando de esa actividad.

“Debido a la situación económica mucha gente está buscando otras maneras de obtener ingresos y el contrabando es una de ellas. La Guardia Civil lo que ha hecho es, sin incrementar el número de efectivos, centrar sus esfuerzos en la detección de este tipo de delitos con agentes de paisano”, ha explicado la subdelegada del Gobierno central en Lleida, Inma Manso, quien ha anunciado que a partir de marzo la aduana contará de manera fija con tres perros adiestrados para la detección de tabaco, divisas y drogas.

El contrabando de tabaco ha sido siempre una actividad que proporciona importantes ingresos complementarios a las personas o bandas organizadas que se dedican a ella. En el Alt Urgell hay unas 2.500 personas que cada día cruzan la frontera para trabajar en Andorra, donde también ha llegado la crisis.

Muchos parados aprovechan el viaje para pasar tabaco para revenderlo y obtener unos ingresos extras. Lo que hacen es procurar que el valor de los alijos no supere los 15.000 euros ya que a partir de esa cantidad, en caso de ser detenidos, incurrirían en un delito que conlleva una pena mínima de tres años de prisión.

El mes pasado entró en funcionamiento en la aduana un nuevo carril por el que pasan los vehículos que llevan alguna mercancía para declarar. La Guardia Civil ha detectado que desde entonces los casos de contrabando se han multiplicado por cuatro.