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El hospital Puerta de Hierro, en huelga por los despidos y traslados

Los sindicatos cifran el seguimiento en el 80%, cifra que Sanidad reduce a apenas el 5%

El centro protesta por la privatización de servicios no sanitarios, que afectará a 400 trabajadores

“Estamos al límite”, dice Asunción Chiquero, trabajadora del Hospital Puerta de Hierro. “Solo sé que mañana tengo que venir a trabajar, pero de pasado mañana ya no sé nada, puede que sí o puede que no, puede que me quede una semana o un mes”, cavila.

Ella y su compañera Maite Crespo son dos celadoras interinas que llevan trabajando en este centro 15 y 12 años respectivamente. Hoy han hecho huelga de 24 horas para protestar por el plan de "externalización de servicios no sanitarios” que la Comunidad de Madrid va a efectuar en este hospital de Majadahonda, que atiende a medio millón de madrileños al año. El Puerta de Hierro es el primero donde se aplica, y lo que va a ocurrir es que Sanidad irá prescindiendo de los trabajadores de las cocinas, la lavandería, la limpieza, administración, mantenimiento... Y dejará en manos de empresas privadas la prestación de estos servicios. Los 220 empleados fijos serán trasladados a otros centros hospitalarios, y los 180 interinos serán despedido. En total, 400 trabajadores se verán afectados por la medida, los mismos a los que el Gobierno regional ha estado pagando la nómina los últimos cuatro años, desde el traslado del hospital de Madrid a Majadahonda, pese a que, en realidad, trabajaban para la concesionaria que presta los servicios no sanitarios al hospital.

Es por la tarde y por las dependencias del hospital caminan celadores, enfermos y médicos; el vestíbulo esta medio vacío y todo funciona con aparenta calma y normalidad. La huelga no se ha notado especialmente en el Puerta de Hierro, pero sí en los ánimos de sus empleados.

Junto a un pasillo empapelado con pancartas y pegatinas de protesta, Maite y Asun aseguran que en la práctica, nadie les ha comunicado su despido de manera oficial. “Hoy hemos subido a ver al gerente del centro y nos ha entregado el planillo de turnos del mes de febrero”, relata Asunción. “Solo nos ha dicho que si nadie nos ha comunicado que no vengamos, es porque tenemos que trabajar”.

La huelga ha arrancado con un seguimiento de apenas el 5,02% entre el personal del turno de mañana, según cifras de la Consejería de Sanidad, mientras que los trabajadores han elevado el respaldo al 80%. En todo el día no ha habido incidencias y se han cumplido los servicios mínimos pactados, según la Comunidad de Madrid y las organizaciones de trabajadores. Las urgencias funcionan con normalidad y la actividad en el resto es como la de un día festivo.” Los servicios oncológicos, de diálisis, radioterapia o quimioterapia funcionan al cien por cien porque se consideran servicios de urgencias”, explica Nieves Rebollo, delegada sindical de Comisiones Obreras.

Según la Consejería de Sanidad, en el turno de noche no hubo ningún trabajador en huelga, mientras que por la mañana no se han presentado en su puesto de trabajo 34 médicos, 17 profesionales sanitarios de distintas categorías y 41 no sanitarios, un 5,02% de la plantilla. De acuerdo con los datos de los sindicatos, en el turno de mañana han secundado la huelga un 80% de los médicos y "en los mismos parámetros" lo ha hecho el resto del personal.

Los trabajadores no descarta volver a encerrarse, como ya hicieron durante 50 días hace dos meses

En el caso de los trabajadores con plaza en propiedad, de momento se desconoce dónde recalarán. Han hecho su petición de destino y se decidirá “en función de las necesidades del servicio”, señala un portavoz de Sanidad. Tras el Puerta de Hierro irán todos los demás hospitales públicos: las categorías no sanitarias —26 oficios— se han declarado “a extinguir”. Contra estas medidas, los trabajadores del Puerta de Hierro no descartan encerrarse de nuevo en el centro hospitalario —ya lo hicieron durante 50 días—.

Juan Carlos Molina es celador fijo y resultará un poco menos perjudicado que sus compañeras celadoras porque no será despedido, sino trasladado, pero su enfado es evidente. “No me importa cambiarme de centro, lo que me indigna es que se haga de manera forzosa. El consejero Lasquetty se aprovecha de la crisis y de la supuesta falta de dinero para cambiar el modelo sanitario no por necesidad, sino para contentar a sus amigos”, asegura.

La única posibilidad que Maite y Asun tienen para conservar su trabajo es enviar su currículo a la empresa concesionaria y esperar a que les llamen para hacer una entrevista de trabajo. Si les contratan, tendrán un periodo de prueba de 15 días. “¿Es que no cuentan los quince años que llevo trabajando aquí? Me parece una falta de respeto”, exclama Asun, a quien se le quiebra la voz cuando habla.

En el caso de entrar a trabajar para la empresa concesionaria, deberán cesar en su puesto, con lo cual su despido se convertiría en renuncia voluntaria. “Chantajean; ofrecen un posible trabajo que igual luego ni siquiera dan por no pasar el periodo de prueba y a cambio se quitan despidos improcedentes, lo que les interesa es reducir las posibilidades de ser denunciados”, explica Rebollo, de CC.OO.

Pese al desconocimiento y a la indignación, Asun asegura que ellas trabajarán “al doscientos por cien” mientras puedan. “Yo estoy en Urgencias y no puedo decir que no llevo a un paciente a hacerse una radiografía urgente. Hasta el último día voy a estar trabajando”.

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