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Los atracos a cajas y bancos crecen un 23% durante 2012

El perfil del atracador de bancos: con antecedentes, español y toxicómano

Un atracador asalta una caja en Cornellà, y es detenido por los mossos cuando salía con 47.000 euros.
Un atracador asalta una caja en Cornellà, y es detenido por los mossos cuando salía con 47.000 euros.

“No le voy a hacer nada. Esto es un atraco. Deme todo el dinero”. El mensaje escrito en un folio y deslizado sutilmente sobre la mesa del empleado de la oficina bancaria fue suficiente intimidación. El atracado se dio por aludido y le entregó al atracador 60.000 euros. Las imágenes muestran que llevaba una mochila. Pero poco más. La policía ni siquiera sabía si iba armado. Aún le buscan.

Así de fácil o de difícil puede resultar robar una entidad bancaria. El año pasado, los Mossos investigaron 121 casos, lo que supone un 23% más que el año anterior (98). “Es posible que la crisis haya influido, pero no consta que gente sin antecedentes se dedique a robar bancos”, explica el inspector Xavier Sánchez, jefe del área de patrimonio.

El aumento, además, es algo “engañoso” debido a El Dj. Así conocían los agentes a un hombre que les tuvo jugando al gato y al ratón entre noviembre de 2011 y mayo de 2012. Le bautizaron así porque se cubría el rostro siempre con la misma gorra, en la que ponía DJ. Él solo atracó 13 entidades bancarias.

El Dj logró hacerse con 23.000 euros. Politoxicómano, con antecedentes por otros robos y entrando y saliendo de la cárcel habitualmente, logró escapar hasta que la policía le detuvo en el último piso que se había alojado.

Su perfil se corresponde con el ladrón tipo de bancos. De los 121 robos de 2012, el 91% (110) los cometieron personas de origen español. Y la mayoría con antecedentes. “Entre el 80% y el 85%”, explica Sánchez. Casi todos (79%) actuaban solos. “No suele haber un estudio previo en estos casos”, añade el inspector.

Eligen una entidad cualquiera, sin más. O incluso la de toda la vida. Sánchez repite que la crisis no ha creado más ladrones de bancos. Aunque destaca dos situaciones atípicas con las que se encontraron el año pasado. Uno es el caso de un vecino de Sitges, ahogado por las deudas. Recién separado, con un crío y una expareja a la que tenía que pasarle una pensión, no pudo más y acudió a su banco. Por las buenas, pidió que le diesen un crédito. “Cuando se lo denegaron, les amenazó con un cuchillo”, recuerda el inspector. Y algo de dinero sacó, aunque acabó detenido.

Tampoco era un profesional del atraco un empresario de 58 años al que los negocios se le fueron al traste. Empujado por eso, dijo él, probó con lo de atracar bancos. Lo hizo hasta nueve veces en dos meses (enero y febrero), pertrechado con una pistola simulada, una peluca, una gorra y un bigote. Logró 7.000 euros, hasta que fue detenido.

En la mayoría de los robos (74%), la policía suele dar con el ladrón. Aunque hay algunos en los que el atracador consigue blindarse. Como un motorista que entró en la oficina de una ciudad en el sur de Barcelona. Entró con pasamontañas, un casco negro y guantes. Se llevó 60.000 euros y huyó en una motocicleta. Nadie se fijó en la matrícula, un dato que hubiese sido clave para la investigación. “Los vehículos están cargados de pistas”, dice Sánchez, como podría ser una huella. Algo que, sin embargo, los ladrones se esfuerzan en no dejar. Muchos de ellos se colocan celo en la yema de los dedos cuando entran a atracar a un banco. “Si llevasen guantes levantarían sospechas”, indica el inspector.

Pero la clave en el robo es la intimidación. En 7 de cada 10 casos que investigaron los mossos el año pasado, el atracador llevaba un arma, real o simulada. En dos y medio, portaba un arma blanca.

El asaltante que se llevó 60.000 euros escribiendo su amenaza en un papel forma parte del 5% que utiliza otras armas, ya sea un destornillador o una jeringuilla. “En ningún caso nos hemos encontrado rehenes”, añade Sánchez. Y tampoco suele haber un uso desmedido de la violencia porque saben que eso incrementa la pena. La última víctima mortal en un atraco fue la trabajadora de una caja en Cambrils, en 2010, a la que dispararon. Aquel fue un golpe preparado por especialistas: la excepción a la norma.

El año pasado los mossos detuvieron a cinco atracadores, en una operación con la Policía Nacional y la Guardia Civil. Fue el único grupo organizado que actuó en 2012. En seis golpes se hicieron con medio millón de euros. Un perfil muy alejado al de los dos últimos detenidos, el lunes pasado: entraron en una oficina en Barcelona y les cogieron al salir.

 

Robos a bancos y cajas en Cataluña

Cataluña.En 2010 se produjeron 105 atracos; en 2011, 98; y en 2012, 121.

Barcelona. En 2010 se produjeron 43 atracos; en 2011, 39; y en 2012, 56.

Zona de Granollers. En 2010 se produjeron 26 atracos; en 2011, 27; y en 2012, 30.

Zona de San Feliu de Llobregat. En 2010 se produjeron 21 atracos; en 2011, 14; y en 2012, 18.

Girona. En 2010 se produjeron 3 atracos; en 2011, 2; y en 2012, 2.

Camp de Tarragona. En 2010 se produjeron 6 atracos; en 2011, 11; y en 2012, 4.

Ponent. En 2010 se produjeron 5 atracos; en 2011, 1; y en 2012, 8.

Pirineu. En 2010 se produjo 1 atraco; en 2011, 1; y en 2012, 2.

Hacer volar el cajero por los aires

Una modalidad que trae de cabeza a los Mossos d’Esquadra es la de hacer volar los cajeros por los aires para obtener el dinero que contienen. Es lo que se ha bautizado en otros puntos de España como la Banda del acetileno, en referencia al tipo de gas que utilizan para destrozar la máquina expendedora y llevarse el botín.

El año pasado en Cataluña se produjeron varias explosiones de este estilo. Especialmente sonados fueron dos casos en Badalona. Con solo dos meses de diferencia, varias personas reventaron dos cajeros en diferentes barrios de la ciudad, atribuidos al mismo grupo de ladrones, según fuentes policiales. También se han producido este tipo de robos en Barcelona y en L’Hospitalet de Llobregat.

El inspector jefe del área de patrimonio de los Mossos d’Esquadra, Xavier Sánchez, se limita a decir que están investigando los casos. No quiere dar ningún detalle sobre un asunto que, según fuentes policiales, preocupa mucho.

Esta técnica, que causa una deflagración, supone un considerable peligro: desde que accidentalmente una persona acuda al cajero justo en ese momento, a que la explosión pueda afectar al inmueble en el que se encuentra la oficina bancaria. Aunque hasta el momento no ha habido heridos en ninguno de los casos conocidos. Los ladrones han optado por volar los cajeros de madrugada, y como mucho el incidente ha despertado a los vecinos debido al estruendo.

Al menos dos bandas trabajan esta modalidad en Cataluña, según fuentes policiales. La técnica se exportó desde Portugal y está causando cierto furor en España. Sobre todo en la zona norte del país, donde la Guardia Civil se ha visto obligada a poner en marcha un dispositivo especial después de que volasen tres cajeros en menos de una semana en Villanueva de Gállego (Zaragoza).

También en Valladolid la técnica está trayendo de cabeza a los agentes. Los atracos con esa metodología se han extendido y repetido en diversas poblaciones rurales. La policía sospecha que se trata del mismo grupo de ladrones, que han logrado hacerse con más de 60.000 euros.