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Cuentos sin cenicientas ni príncipes azules

Antonio Rodríguez Almodóvar estrena en Sevilla una obra basada en relatos de tradición oral

Antonio Rodríguez Almodóvar, acompañado por su hija Sara Rodríguez. Ampliar foto
Antonio Rodríguez Almodóvar, acompañado por su hija Sara Rodríguez.

Cuentos para casi todos. Este es el título de la obra que la compañía Almodóvar-Fundición representa este fin de semana y el próximo en la capital sevillana. ¿Por qué para casi todos? “Es solo para niños y padres inteligentes”, asegura su creador, Antonio Rodríguez Almodóvar. El espectáculo se basa en la dramatización de cuentos de tradición oral, tarea para la que Almodóvar cuenta con la ayuda de su hija Sara Rodríguez. “Son pequeñas historias que solo persiguen divertir a los niños e inculcarles valores como la humildad, la solidaridad... son cuentos alejados de los estereotipos de cenicientas y príncipes azules”, reconoce.

A partir de las 12.00, las aventuras de El gallo Kiriko o La niña del zurrón se apoderarán del escenario de la sala La Fundición durante, aproximadamente, una hora. “La duración del espectáculo dependerá de la participación del público, queremos que se diviertan y que participen con nosotros. Eso sin olvidar que los niños son el público más exigente”, señala el artífice de esta obra, que se enmarca dentro del Festival Internacional de Artes Escénicas de Sevilla. Las narraciones están ambientadas con las canciones del vinilo Cuentos de la Media Lunita’.

Las narraciones están ambientadas con las canciones del vinilo Cuentos de la Media Lunita’

Con este proyecto, Rodríguez Almodóvar se sube por primera vez a los escenarios después de haber recorrido las aulas de colegios e institutos dando a conocer estas "pequeñas pero valiosas" historias. "Para mí es un reto que afronto con mucha ilusión y con el deseo de que el público disfrute", apunta.

Galardonado con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, el escritor asegura que se está recuperando la “mágica” tradición de que los padres les cuenten cuentos a sus hijos antes de irse a la cama. “Los adultos nos hemos concienciado de su importancia, del vínculo afectivo que creamos con nuestros pequeños. Es una experiencia insustituible”, afirma.