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Duran, sobre la financiación ilegal de Unió: “No sufráis. No me tumbarán”

El democristiano se confiesa "avergonzado" por el 'caso Pallerols' pero elude cualquier responsabilidad

Josep Antoni Duran Lleida, líder de UDC.
Josep Antoni Duran Lleida, líder de UDC. EFE

El líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, compara el caso de financiación ilegal de su partido con un grifo mal cerrado. El goteo constante de dinero, de hasta 388.000 euros en desvío de fondos de la Unión Europea para parados hacia Unió durante los 90, no ha puesto a Duran con el agua al cuello. El democristiano insistió ayer en que no dimitirá y se mostró desafiante con la oposición,que pidió en pleno su cese. "No sufráis. No me tumbarán. Con humildad, pero con firmeza: tengo mucho que hacer y que decir", en su carta semanal a la militancia de Unió.

El partido ha admitido ese lucro ilegal aceptando la sentencia judicial por caso Pallerols que recibió 388.000 euros de forma ilegal. Duran dijo en 2000 que si estos hechos se demostrasen dimitiría, pero ahora rechaza hacerlo alegando que Unió desconocía el desvío de fondos. El portavoz de CiU en el Congreso optó por aprovechar el ataque de la oposición y mostrarse ante su militancia como una víctima.

En su carta, el democristiano pidió disculpas por el caso y reconoció que “siente vergüenza”. Pero añadió: “No soy culpable. Al revés, he sido víctima también, pero no puedo dejar de expresar mis sentimientos. Lo siento. Sé que esto días es más importante señalarme a mí que buscar la verdad”, afirmó Duran, que cargó contra TV-3 por haber puesto más imágenes suyas que de los inculpados en su información del caso Pallerols. “No son conocidos y de lo que se trata es de hacer daño. ¡Porca miseria!”

Pese a las disculpas y a la asunción judicial, Duran negó en todo momento que Unió se financiara ilegalmente. Y lo hizo argumentando que el partido desconocía las prácticas, aunque uno de los implicados era el secretario de organización de la formación, Vicenç Gavaldà. El líder democristiano intentó justificar que al partido recurriendo a una metáfora: “Imaginad que tenéis un piso y alguien que trabaja en casa se ha dejado el grifo de la bañera abierto, y el agua provoca daños en el piso del vecino. Esta acción no es intencionada, no hay responsabilidad penal, pero hay responsabilidad civil y te obliga a pagar los daños ocasionales”.

Duran lo enmarcó todo como una persecución a su persona. Por ello reiteró en varias ocasiones que no dimitiría: “Ya sé que hay mucha gente a quién le gustaría, y ahora más que nunca, pero no les pienso dar esta satisfacción. Me quedo con la conciencia bien tranquila”.

Duran ha vivido la polémica en Chile, donde asiste a un congreso de democristianos. Allí, añadió que la oposición pide su dimisión porque su posición en el debate soberanista resulta incómoda. “Sé que estorbo por el debate entre Cataluña y España”. Duran quería una foto con el presidente chileno, Sebastián Piñera, pero el mandatario tuvo que cancelar el encuentro por problemas de agenda.