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OPINIÓN

Por el imperio hacia dios

Es hora de que el PSOE pase de las palabras a los hechos y deje de pedir perdón por los pecados del pasado

Es hora de que el PSOE pase de las palabras a los hechos. Es hora de que deje de pedir perdón por los pecados del pasado.

La factura que ha pagado por los muchos errores cometidos desde la traición de Zapatero a los principios de ese partido centenario es abultada. Desde mayo de 2011, ha perdido todas las elecciones: municipales, generales, y autonómicas.

Basta ya de lamentaciones. De palabras huecas cargadas de buenas intenciones. Y sobre todo, basta ya de luchas internas, que no hacen sino desangrar al partido. En ese sentido, al menos queda claro el calendario para elegir nuevo liderazgo. Habrá primarias abiertas, pero unos meses antes de las elecciones. De modo que, barones, a trabajar.

Es hora de entrar en acción. Allí donde gobiernan, ya solo en Andalucía y Asturias, con el boletín oficial en la mano. Ese boletín confiere mucho poder. Es hora de ejercerlo.

En el resto, el PSOE debe afrontar el nuevo año con propuestas concretas y creíbles, capaces de movilizar a sus bases. Esos 10 millones largos de votantes, de los que más de cuatro han quedado en la cuneta en poco más de cuatro años.

En Andalucía, por si a los dirigentes socialistas les entrara la pájara que atenaza las piernas de los ciclistas en plena carrera, cuentan con la alianza de IU, una formación que no puede, ni debe, dilapidar el capital político acumulado, precisamente por el desfallecimiento socialista.

Porque, ya está bien la milonga de que las elecciones las gana el que conquista el centro. Las elecciones las gana aquel que, en primer lugar, arrastra a todos los suyos hasta la urna.

Hay motivos sobrados para combatir a esta derecha retrógrada, que refuerza sus alianzas con la España del imperio y la sacristía. Las agresiones que han recibido las clases medias (subidas del IRPF, IVA, copago sanitario), los pensionistas (congelados), los jóvenes (más tasas, menos becas), los funcionarios (menos salario, más horas), los interinos (despidos por miles) contrastan con el guante de seda utilizado frente a los poderosos.

Unos poderes fácticos redivivos (en realidad nunca desaparecieron) que son la jerarquía católica y la banca. El ejército, por ahora, se dedica a endeudarse: acumula una deuda de más de 27.000 millones de euros invertida en engordar una sofisticada maquinaria de guerra.

Por el contrario, Rajoy amnistía a los defraudadores; cede ante los obispos; y no solo elimina impuestos autonómicos a la banca, sino que le entrega 150.553 millones de euros para su saneamiento (informe Reestructuración y bancarización de las cajas, de UGT).

Hay motivo para la acción. Más aún en Andalucía, donde además de todo lo anterior, Rajoy sigue discriminando por razones ideológicas al Gobierno de izquierdas. Como se ve en la distribución del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). Premia a los Gobiernos de su partido, como Valencia, y a los afines ideológicamente, como el catalán, al que le entregan el 98,8% de lo solicitado, dejando a Andalucía en un magro 42%. Además, y a pesar de tener menos déficit y menos deuda, se amenaza a la Junta con la intervención financiera.

La ofensiva conservadora es de tal calibre que el presidente Griñán ha propuesto un pacto por Andalucía que debería ser suscrito por partidos, sindicatos, empresarios y organizaciones sociales.

El miedo es doble: que Rajoy termine cediendo poder autonómico a Cataluña y rebaje el autogobierno al resto de comunidades y, a la par, que se aproveche la crisis para hacer un ajuste ideológico en toda regla.

Ya me dirán si no, qué tiene que ver la vuelta de la religión a las aulas con el abandono escolar. Nada. En pura lógica, nada. Pero todo, si, como parece, el Gobierno Rajoy lo que pretende es cabalgar de nuevo por el imperio hacia dios.

@JRomanOrozco