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La Xunta apoya con 14 millones una gran residencia privada de dependientes

La empresa recibe cuatro millones de crédito y 2,6 millones anuales de Benestar

El exconselleiro de Economía Javier Guerra, en primer término, en la visita que realizó en 2011 a las obras del edificio donde se ha puesto en marcha la residencia de Bóveda.
El exconselleiro de Economía Javier Guerra, en primer término, en la visita que realizó en 2011 a las obras del edificio donde se ha puesto en marcha la residencia de Bóveda.

La mayor residencia para dependientes físicos graves de Galicia, con 146 plazas, acaba de abrir en Bóveda, municipio de 1.600 habitantes entre Sarria y Monforte. Es privada, pero el emprendedor que la ha puesto en marcha ha contado con 14 millones de euros de la Xunta facilitados a dedo.

Según el Gobierno gallego, el proyecto ha supuesto una inversión de 7,7 millones a cargo de Atención Integral Personalizada (AIP), SL, sociedad creada por Jesús Hernández Bleda hace dos años con sede en un despacho de abogados de Chantada. El empresario, con experiencia anterior en el transporte sanitario en Cataluña, planificó primero una residencia para discapacitados intelectuales. Para ello AIP se hizo con la estructura a medio construir de un geriátrico, un esqueleto de hormigón para el que el alcalde de Bóveda, el popular José Manuel Arias, buscaba una solución.

El edificio se terminó con el apoyo del exconselleiro de Economía Javier Guerra, que en marzo del año pasado, un mes antes de las elecciones municipales, lo visitó acompañado por la delegada de la Xunta en Lugo, Raquel Arias, anunció un crédito del Igape de cuatro millones y prometió empleos para la zona.

Tras la visita de Guerra, la federación de discapacidad intelectual de Galicia (Fademga) censuró el modelo de residencia por su tamaño y por estar en un parque empresarial. Las críticas no variaron el modelo, pero sí hicieron que se reorientase de la discapacidad intelectual a la dependencia física. Fademga sigue lamentando que la Xunta apoye a una empresa privada desconocida en Galicia en vez de a asociaciones sin ánimo de lucro con años de experiencia.

Terminada la obra, el complejo abrió el pasado verano y ahora la Consellería de Benestar acaba de concertar con API hasta 105 plazas por más de 10 millones de euros, a razón de 2,6 millones al año hasta 2016. Es el mayor de los conciertos aprobados por la consellería y se ha adjudicado con un procedimiento negociado sin publicidad y con exclusividad, esto es, a dedo y sin concurso público. Traballo también ha organizado en Bóveda cursos de formación laboral para la atención de dependientes.

Economía no explica su participación en el proyecto mientras que Benestar argumenta que concertó las plazas a dedo porque API era “la única entidad” disponible. Sobre las críticas de los expertos por el tamaño de la residencia, asegura que “cumple con los parámetros adecuados”, que “no cabe hablar de masificación” y que “las residencias propias para la atención a la discapacidad que gestiona directamente esta consellería en Sarria [a 20 kilómetros de Bóveda] o Redondela tienen 140 plazas”.

Para el alcalde de Bóveda el nuevo complejo, con 80 puestos de trabajo directos cuando esté a pleno rendimiento, es “una lotería” que le ha tocado al municipio. “Estas empresas necesitan apoyo de las Administraciones”, destaca Arias, quien critica que la Xunta bipartita no se lo quiso dar al geriátrico previsto inicialmente. Cuando el PP recuperó el gobierno, Arias comenzó a “brujulear por ahí” para encontrar nuevo destino a aquellas paredes. “Entonces ya había más residencias de mayores en la zona, por eso se enfocó a los dependientes”, explica. Y su “suerte” fue encontrar al empresario catalán, que “llevaba viniendo por aquí muchos años” porque su mujer es de Chantada: “Fuimos a por él”.