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El médico del Arena defiende que tenía desfibrilador y no abandonó la enfermería

El doctor Viñals asegura a la comisión de investigación municipal que no había forma de reanimar a las tres jóvenes a las que asistió

El ex concejal y médico Simón Viñals ha explicado esta tarde en la comisión de investigación constituida en el Ayuntamiento de Madrid su actuación durante la fiesta en el pabellón municipal Madrid Arena, en la que murieron cuatro jóvenes en la noche de Ánimas. Ha defendido que contaba con el material más avanzado, y que no salió en ningún momento de la enfermería, donde atendió a tres de las víctimas. "Hicimos las maniobras adecuadas pero vimos que eran ineficaces. No sé cuánto tiempo estuvieron esas pobres chicas aplastadas, pero mi impresión fue que la resucitación que estábamos haciendo era igual a la que se pudiera hacer a un cadáver que llevaba 24 horas en el tanatorio".

Viñals ha explicado, a preguntas del líder municipal de UPyD, David Ortega, y del portavoz socialista, Diego Cruz, que la empresa organizadora, Diviertt, le encargó "como profesional liberal colegiado" el dispositivo médico de la fiesta. "Me dijeron que acudirían 7.000 personas, de 23.00 a 6.00, y que serían gente joven", ha añadido. "Sólo hubo un encargo, no firmé ningún contrato".

"Fui jefe de la enfermería de la plaza de toros de Vistalegre. Una de la empresas de Miguel Ángel Flores [responsable de Diviertt] hizo allí un festival y contó con los servicios de esa enfermería. Luego me ha llamado muchas más veces. Para esta ocasión, dos de los médicos que colaboran habitualmente conmigo estaban de puente, y a otro se le había puesto su mujer de parto a las tres de la tarde. Así qué pedí el favor a mi hijo, que es médico. Ni él me cobra a mí, ni yo a él cuando le pido un favor". Ese último detalle de la explicación de Viñals es relevante porque su hijo Carlos es además funcionario municipal, por lo que en principio no podría compatibilizar ambos trabajos.

Viñals ha asegurado que nunca salió de la enfermería, como han denunciado en los medios de comunicación profesionales del Samur que acudieron a cubrir la emergencia. Y ha añadido que tenía todo el material "absolutamente necesario" que le hacía falta, incluido un desfibrilador. Había además dos auxiliares sanitarios, y dos ambulancias con dos técnicos cada uno (de la empresa Asistencia Sanitaria Privada). Ese dispositivo fue supervisado por "una persona de Madridec", la empresa municipal gestora de pabellón. "Era más que suficiente, a menos que cayera un misil en medio de la pista. Si me hubieran dicho que iban a acudir 12.000, 14.000 personas, pues habría enviado al doble de médicos", ha argumentado.

"Hubo muchas intoxicaciones etílicas leves, ninguna por droga, pero no más de las habituales. Las de fuera del pabellón no las atendi yo. Llegaban uno tras otro, llegué a tener a seis a la vez, teniendo en cuenta que tengo tres camillas, no me daba tiempo a hacer informes. Calculo que fueron 15 o 20, o más. Pero supongo que habría más haciendo botellón fuera, hasta la plaza España. Allí se bebió en cantidad. No pedíamos el DNI, pero por su aspecto no eran menores".

"Las maniobras que se hicieron [a las tres víctimas] fueron absolutamente correctas, si hubiera habido alguna oportunidad de recuperar una parada cardiorespiratoria superada en el tiempo. A los ocho minutos, las posibilidades son cero. No sé cuanto tiempo llevaban atrapadas y aplastadas estas pobres chicas".

"El equipo era adecuado para lo que en principio se preveía. Por la experiencia que teníamos de otras fiestas similares. ¿Fue suficiente? Visto lo visto, habría que haber llevado a la división acorazada, a la Brunete. Si a los médicos que hay en una plaza de toros para atender a un torero se les hunde un tendido, pues ya verían que hacían", ha concluido Viñals.

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