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El vuelo de ida y vuelta de Elma Sambeat

La cantante valenciana presenta su segundo álbum el jueves en el Instituto Francés.

Su voz abre nuevos caminos en el territorio de la fusión jazzística.

La cantante Elma Sambeat en una foto de estudio
La cantante Elma Sambeat en una foto de estudio

Su doble formación, como actriz y cantante la hacen igualmente creíble en un escenario típicamente jazzístico como es el del Jimmy Glass Club o en uno más teatral, como es el del Instituto Francés de Valencia, donde presentará el próximo jueves su segundo álbum, titulado Vuelo de mar. Dos semanas más tarde tiene la puesta de largo en Madrid, en el festival de jazz de la Villa y Corte. Si sirve de referencia, la actuación de Elma Sambeat en el Jimmy  fue tan emocional, carnosa y sentida como su espléndido álbum hacía prever. 

Sorprende la naturalidad con que esta cantante singular,  a la que por de pronto  sólo se nos antoja próxima la Silvia Pérez Cruz de En la imaginación, transita sin solución de continuidad  entre un cancionero de tan marcada personalidad como el de Atahualpa Yupanqui y una de las más celebradas piezas de la diva del fado, Amalia Rodríguez, como es Estranha forma de vida, tras haber navegado entre las filigranas de Las morillas de Jaén, próxima a las playas de la copla. El vuelo jazzístico que la cantante efectúa para hacerlas suyas es un viaje de ida y vuelta.

El improbable encuentro de la música andina con el jazz urbano contemporáneo  se produce en la voz y compañía de Sambeat como destilado lógico de una historia vivida entre amores tan aparentemente distintos como es el de la ópera, el folclor tradicional latinoamericano y el jazz, sin desestimar otras querencias, ya que en la familia Sambeat la música tiene pocas fronteras. Su padre, Antonio, fundó el primer club de jazz valenciano moderno, el histórico Tres Tristes Tigres. Su tío, Perico, ha puesto el listón del jazz valenciano muy alto dejando a un lado caminos trillados. 

Si el canto de Elma Sambeat transciende géneros y se apoya en una espléndida voz para transmitir emociones, los arreglos del pianista Alberto Palau hacen que el abrazo con el jazz sea sólido, creíble y anunciador de nuevas sendas en los territorios de la fusión jazzística. Las irrupciones al saxo o a la flauta de Perico Sambeat, que ha estado en todo el momento al lado del proyecto, introducen oxígeno adicional a la atmósfera de contemporaneidad. Y el respaldo de Alessandro Cesarini al bajo y Miquel Asensio a la bateria respira a ritmo transatlántico. "He puesto alma y arte, hemos vivido un lento proceso de creación y hemos superado numerosos obstáculos", decía la cantante y actriz valenciana en la presentación de su proyecto discográfico para recabar un mecenazgo popular que finalmente logró. La frase describe a la perfección unas herramientas que anticipan más altos vuelos.