Retorno a la esencia de Pau Vallvé

'de bosc' es un disco “de banda” que da más presencia a las letras

El músico catalán Pau Vallvé.
El músico catalán Pau Vallvé.MASSIMILIANO MINOCRI

El músico Pau Vallvé, acostumbrado a renovar su propio estilo en cada disco, repite la fórmula, pero esta vez adoptando las convenciones del género. “de bosc” (“de bosque”), en minúscula, es el nombre del álbum, y ya está disponible en su página personal y en las principales plataformas de música online. El título obedece una expresión catalana que se utiliza para definir a aquél que “prefiere el pan con tomate al caviar”, “que tiende a ir a lo suyo”, “poco amante de las multitudes”. Sin embargo, ahora más que nunca se acerca al canon. Si había sido considerado un cantautor atípico, pues las letras de sus canciones habían tenido siempre un papel secundario, en este álbum ganan presencia, e incluso aparecen en el librillo que acompaña la carátula (por primera vez en mucho tiempo). Si Vallvé valoraba el efectismo, ahora ha hecho un producto más homogéneo, de banda, con los instrumentos clásicos, un rock delicado cercano al británico, que recuerda grupos como Radiohead.

Eso no significa que el producto no sorprenda: al contrario, Vallvé sacude de nuevo el panorama musical catalán, poco dado a la experimentación, con una composición cuidada y letras notables, muy sencillas, de versos cortos e ideas concisas. La similitud entre los temas responde a la búsqueda de un sonido concreto, de un carácter propio; continúa con la línea de no dejar espacio al silencio entre pistas, para formar un todo. La despreocupación por lo artificioso, ese “dejarse de historias”, puede interpretarse como madurez artística. Se cumple la sentencia de su tema “Adéu siau”: “A veces cuando estoy solo/ hago como un clic y todo es nuevo”; y es que el compositor se encerró “durante tres meses” en el estudio y ha salido con un trabajo “nuevo” en todos los sentidos.

El álbum lo edita su propio sello, Amniòtic records. A diferencia de trabajos anteriores, Vallvé ha contado con cantantes de la talla de Maria Coma, Ramon Rodríguez (New Raemon) o Jordi Lanuza (Inspira) entre otros, para hacer “coros en plan taberna”. Sus letras quieren ser una crítica a la época actual, “no sólo a escala política y de crisis”, sino a “las consecuencias anímicas” que tiene en las personas, como “el temor” (“si pudiera elegir un poder,/ haciendo caso al inconsciente,/ diría que lo tengo claro:/ querría parar el tiempo”, en Un gran riu de fang) o “la esperanza” (“El tiempo pone a cada uno en el lugar que le corresponde”, en la canción con el mismo título).

El disco, como suele, lo ha producido, grabado y editado él solo, y también ha tocado todos los instrumentos: “todo encima/ como un caracol”. Es curiosa la poca presencia de la percusión en el trabajo de un músico que empezó tocando la batería (a los tres años) y que acompañó como percusionista a la cantante Maria Coma en sus dos giras. La gira de conciertos de este disco empezará en enero. Su presentación en Madrid será el próximo mes de febrero; en Barcelona, en marzo. Habrá dos tipos de conciertos: los más espectaculares, donde Vallvé tocará acompañado de la banda, y los de carácter intimista, pensados para sitios pequeños. En estos últimos, versionará sus temas con la guitarra y un looper (un aparato que se utiliza para acompañar la guitarra con efectos electrónicos tales como el bucle, la repetición o la reproducción de melodías distintas previamente grabadas). Las entradas ya están a la venta en la página web del autor.

Vallvé sorprende, como siempre, pero esta vez por la sencillez de sus composiciones. Tal como reza la segunda canción del disco, “yo sólo puedo hacer lo que hago”: trece temas muy pulidos que lo confirman como el incansable renovador de la música en catalán.

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