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Figar conserva una consejería remozada

La responsable de Educación pierde Empleo pero suma Deportes y Juventud

Lucía Figar llora tras anunciar Aguirre su dimisión.
Lucía Figar llora tras anunciar Aguirre su dimisión.

Quería quedarse pero no en cualquier sitio. La consejera Lucía Figar de Lacalle (Madrid, 1975), esperaba la misma tarea o, si acaso, una con más peso. Al final mantiene Educación y le suma Deportes y Juventud. Figar está a las órdenes del equipo de Aguirre desde 2005, cuando entró como consejera de Inmigración aunque la expresidenta la conoce (y la quiere como a una hija) casi desde que nació. Tras el nombramiento de González, Figar se ha ido a echar una carrera (es una mujer deportista y la mayor de una familia numerosa, tiene seis hermanos varones). No parecía nerviosa por la espera del confesionario, como ella llama a los momentos previos en los que los consejeros (y aspirantes) aguardan la llamada del jefe para conocer su puesto o su salida.

Está casada con Carlos Aragonés, uno de los fontaneros de la era de Aznar. Tienen tres hijas. Dio sus primeros pasos en política junto al yernísimo de Aznar. Alejandro Agag y Figar, en el PP desde 1995, se conocieron en el Colegio Universitario de Estudios Financieros (Cunef), un centro privado de Madrid. La consejera se licenció en Ciencias Económicas y Empresariales. Habla inglés y francés fluidos y controla el italiano. Su relación se ha estrechado con los años. La consejera es madrina de Alejandro, el primer hijo de Agag con Ana Aznar Botella, hija del expresidente del Gobierno. Tras dos consejerías sociales (Inmigración y Educación con Empleo después) estaba dispuesta a decir no si le hubieran ofrecido algo que no le interesara para marcharse al sector privado. González hace un guiño a Génova con su mantenimiento en el Gobierno regional.

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