El PNV alavés lanza una ofensiva contra la gestión popular en vísperas electorales

Los nacionalistas acusan a De Andrés de intentar acabar con las Cuadrillas

De Andrés interviene durante un pleno en las Juntas Generales.
De Andrés interviene durante un pleno en las Juntas Generales.francisco arroyo

Que la contienda electoral a nivel autonómico ha traspasado las barreras entre instituciones para alcanzar de lleno a las Diputaciones y a la política municipal no es ningún misterio. Y menos en la provincia en la que el escaño resulta más sencillo de lograr y en la que PNV y PP más van a disputarse el electorado. El resultado de todo ello es que los peneuvistas cerraron ayer una semana de constantes embates contra el PP alavés y sus dos principales nombres —el alcalde vitoriano, Javier Maroto, y el diputado general, Javier de Andrés— con una doble acusación.

La primera fue la andanada del portavoz peneuvista en las Juntas Generales, Ramiro González, quien censuró que la Diputación esté intentando reducir las Cuadrillas alavesas a “entidad figurativa y meramente testimonial” a través del anteproyecto de Ley de Bases de Régimen Local y las enmiendas al proyecto de norma del Plan Foral. Esos siete organismos funcionan desde 1989 como apoyo para los Ayuntamientos más pequeños, de los que asumen competencias como la gestión de residuos, el asesoramiento urbanístico, la promoción turística y cultural, entre otras funciones enumeradas ayer por González.

El dirigente del PNV defendió las Cuadrillas, una figura que solo existe en Álava, frente el afán “recentralizador” del PP y anunció que su partido presentará mociones en su defensa en todos los Ayuntamientos de la provincia, para las que pidió el apoyo de Bildu y el PSE.

Urtaran pregunta qué pasará con Vitoria cuando Maroto “esté al 50%”

Frente a este discurso de mantener las figuras institucionales que distinguen al territorio, el presidente del Legislativo provincial, el popular Juan Antonio Zárate, se mostró crítico en una entrevista en una radio local por lo que han llegado a convertirse hoy en día las Cuadrillas. Zárate puso el foco sobre el gasto que se está generando con los sueldos de los presidentes de estas instituciones, que antes no cobraban emolumentos.

A preguntas de los medios, los cuatro presidentes de Cuadrillas presentes en la rueda de prensa de González, todos ellos del PNV, explicaron sus retribuciones. El único liberado es el de Rioja Alavesa, Jokin Villanueva, que cobra 1.615 euros mensuales. El resto cobran cantidades variables por dietas. Bildu controla otras dos Cuadrillas y la de Vitoria está en manos del PP.

Fuentes de la Diputación replicaron que las modificaciones impulsadas no tienen como objetivo eliminar estos organismos supramunicipales, sino regularlos porque hay servicios que la institución foral también presta a los consistorios que por su tamaño no pueden afrontarlos por sí mismos. Eso sí, se negaron a hablar de duplicidades.

Otro peneuvista al PP tuvo como marco la gestión del Ayuntamiento de Vitoria. Ahora que el alcalde ha logrado apaciguar a la oposición en bloque al devolver temporalmente su puesto a la secretaria general del pleno, lo que le ha tenido al borde de una moción de reprobación, el PNV finalizó la semana prácticamente igual que como la empezó: criticando a Maroto, segundo en las listas del PP al Parlamento por Álava. Lo hizo al poner sobre la mesa un error de la sociedad pública Ensanche 21 de los años 2007 y 2008, cuando aún gobernaba el socialista Patxi Lazcoz, que ha supuesto un sobrecoste a más de un centenar de familias que compraron un piso de protección oficial.

El portavoz municipal del PNV, Gorka Urtaran, lejos de quedarse en la denuncia, se preguntó “si esto sucede con Maroto al 100% en la alcaldía, qué no ocurrirá cuando esté en el Ayuntamiento sólo al 50%”, en referencia al escaño parlamentario que previsiblemente ocupará tras los comicios.

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