ADOLFO GACIO | Alcalde de Boqueixón

La caída de un arcángel de Romay Beccaría

Nunca jugó a llegar a puestos de primera fila. Incluso estaba a punto de dejar en estos días la Alcaldía

Adolfo Gacio Vázquez.
Adolfo Gacio Vázquez.

“Monseñor” le llaman los políticos de la comarca de Santiago, unos con ironía, otros con ninguna, aunque siempre conscientes de su influencia. En la soledad del calabozo, esperando a declarar ante el juez, el detenido Adolfo Gacio Vázquez es la figura del arcángel caído. Con la detención del alcalde de Boqueixón desde 1991, con aplastante mayoría por el PP (cinco consecutivas, la última copando, hace un año, 9 de 11 ediles), la que queda tocada es la estirpe política del todopoderoso José Manuel Romay Beccaría, el padre de un linaje que llegó a lo más alto: Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta y del PP gallego; Carlos Negreira, alcalde de A Coruña y responsable del PP en la provincia. Gacio es el hombre siempre en la sombra pero con enorme influencia.

Nunca jugó a llegar a puestos de primera fila. Incluso estaba a punto de dejar en estos días la Alcaldía, su atalaya en las últimas dos décadas. Con 57 años y tras fracasar en su intento de darle a Feijóo la primicia, tan deseada por el jefe del PP, de anunciar la primera fusión municipal, la de Boqueixón con Santiago, Gacio se las había ingeniado para lograr un retiro al sol, el de secretario de la Embajada de España en Venezuela. Incluso dejó arreglada su sucesión con Ovidio Rodeiro, director de Xuventude de la Xunta y suplente en la lista del PP en Boqueixón. Tuvieron que renunciar 10 personas para que el delfín de Gacio pueda, en breve, tomar el bastón de mando.

Fue a la sombra de Romay cuando Gacio fue primer edil y después alcalde. Lo logró en 1991 cuando Fraga llevaba año y medio en la Xunta y los barones del PP desplegaban sus tentáculos para asentar sus poderes territoriales. Gacio siempre fue la boina del birrete del barón coruñés en su lucha interna con Cuiña. Romay lo quiso a su lado como asesor en la Consellería de Sanidade, de la que Feijóo era segundo y Negreira alto cargo. Gacio era el encargado de tener a raya e incrementar el control local del PP en la provincia de A Coruña.

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