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El aeropuerto de El Prat supera a Barajas en pasajeros de vuelos directos

Barcelona registró hasta agosto 700.000 pasajeros más que Madrid en vuelos sin conexión

Aeropuerto de El Prat.
Aeropuerto de El Prat.

El aeropuerto de Barajas sigue ganando de carrerilla al de El Prat. La determinación de Iberia de convertir esas instalaciones en su centro internacional de conexiones (hub)ha sido determinante en esa carrera: hasta agosto Madrid superaba en siete millones de pasajeros al aeropuerto catalán (31,01 millones contra 24,12 millones de personas). Pero en los últimos años, como consecuencia de la irrupción de las compañías de bajo coste y del goteo de grandes aerolíneas dispuestas a operar algunos vuelos intercontinentales desde Barcelona, las cosas han cambiado. Desde este verano, por primera vez, el aeropuerto catalán rebasa a Madrid en número de pasajeros que vuelan de ciudad a ciudad, sin necesidad de conexión.

En ese caso, el aeropuerto de El Prat no solo supera al de Barajas, sino que escala hasta el tercer lugar de la clasificación de aeropuertos europeos, solo por debajo de Heathrow (Londres) y el Charles de Gaulle (Francia). Sin tener en cuenta escalas, Barcelona contó hasta el pasado mes de agosto 17,5 millones de pasajeros, por los 16,79 millones de Madrid.

El presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Miquel Valls, señala que esas cifras “muestran la fuerza de la ciudad y su área de influencia como destino real de visitantes”. El Prat se beneficia del tirón turístico de Barcelona y de Cataluña, que este año ha vuelto a marcar cifras precrisis.

Solo así se explica que el aeropuerto catalán se haya convertido este año en una excepción entre los aeropuertos españoles, donde la pérdida de pasajeros es generalizada. Tras ganar el 4,4% de pasaje en lo que va de año, se ha situado en los primeros puestos en crecimiento de las mayores instalaciones europeas, según los datos de la asociación europea de aeropuertos (ACI Europe).

Fuentes del sector aeroportuario matizaban ayer la importancia de liderar el segmento de pasajeros en vuelos directos, aludiendo al concepto de “conectividad”. Es decir, cuantas más frecuencias de vuelos tenga Barcelona, más posibilidades tendrá para captar trayectos de largo radio. Un ejemplo sería la conexión puesta en marcha por Emirates entre la capital catalana y Dubái: “Si ven que Barcelona tiene muchas frecuencias con Londres —señalan las mismas fuentes—, podrán vender ese vuelo también en Londres”.

Cada vez existe más convencimiento entre los despachos de la política y la economía catalanas que Barcelona debe dejar atrás el sueño de crear un hub. La inexistencia de una compañía dispuesta a crearlo —y la desaparición de Spanair— ha convertido ese objetivo en una quimera. Y así las cosas, solo queda la esperanza de que la llegada de nuevas rutas intercontinentales se deba a que las aerolíneas ven en El Prat un aeropuerto con muchas posibilidades gracias a los millones de pasajeros que pasan por sus instalaciones.

Justo el caso contrario de Iberia, que en otoño próximo dejará de operar su ruta entre Barcelona y São Paulo, iniciada hace un año, y que ha dejado en manos de American Airlines el vuelo que operaba hasta Miami, también desde El Prat. La compañía alega que tenía poco pasaje.