La búsqueda de José Celda

La localización de una víctima del franquismo, fusilado en 1940, arrancan en una fosa de Paterna Su hija, de 81 años, lleva desde 2008 intentando enterrar sus restos junto a los de su madre

Josefa Celda (con fotos de su padre) entre dos familiares y con Matías Alonso, ayer en el cementerio de Paterna.
Josefa Celda (con fotos de su padre) entre dos familiares y con Matías Alonso, ayer en el cementerio de Paterna.JORDI VICENT

Los trabajos para cerrar un drama familiar que dura 72 años arrancaron ayer en el cementerio de Paterna. Se trata de la exhumación de José Celda, agricultor, afiliado a Izquierda Republicana (el partido fundado por Manuel Azaña) y fusilado en la inmediata posguerra española, cuyos restos se hallan, según los datos reunidos por la familia, en la capa superficial de una fosa común, junto a los de otras 14 personas procedentes de Massamagrell. En la fosa, una de las que aloja el cementerio, fueron enterradas en total 200 víctimas de la represión franquista.

La hija de José Celda, Josefa Celda, de 81 años, empezó los trámites para recuperar los restos en 2008. Desde entonces ha conseguido desactivar los obstáculos —falta de respuesta municipal, requisitos burocráticos, búsqueda de financiación, oposición de familiares de otros enterrados en la fosa— con la sencilla fuerza de su aspiración. Josefa quiere recuperar los restos de su padre para poder verlos enterrados junto a los de su madre en Massalfassar, otro municipio de la comarca de L’Horta.

“Para mí es muy importante este paso. Casi no me lo creo”, dijo ayer emocionada cerca de la carpa blanca bajo la que se iniciaron los trabajos de exhumación. La mujer recordó lo que su padre les escribió a ella y a su hermana en una carta, escondida en el dobladillo de un pantalón, que las hermanas de José —su esposa también estaba presa— sacaron de la cárcel Modelo de Valencia: “Nos decía que fuéramos con la cabeza muy alta, porque él no había hecho daño a nadie, pero que no lo olvidáramos”. “Me faltan palabras”, añadió, “soy una niña de la guerra que no ha pisado un colegio”.

Josefa y dos nietas de José Celda agradecieron la implicación de Matías Alonso, del Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica. Sin su apoyo, afirmaron, no habrían llegado hasta aquí.

Alonso recordó que la búsqueda cuenta con varios elementos a favor. Celda fue enterrado en una caja de madera —algo poco habitual en las fosas comunes—, con su nombre, escrito en un papel, metido en una botella; y medía 1,80 metros, lo cual tampoco era frecuente en la época. Todo ello, unido a los recuerdos y averiguaciones realizadas durante décadas por la familia podría facilitar su localización en pocos días. El análisis de ADN llevaría otro mes.

El problema, advirtió Alonso, es que las circunstancias pueden haber cambiado en siete décadas. Si al final es necesario analizar el ADN de los 15 del grupo de Massamagrell para identificarlo, los resultados tardarán meses. La subvención de Presidencia del Gobierno concluye el 31 de diciembre. Si para entonces no hay resultados, la familia podría verse obligada a devolver la ayuda con intereses.

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