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La subida de tasas y el recorte de becas marcan el curso universitario

Los rectores estiman que el tijeretazo rondará los 120 millones el próximo año

Acto de apertura del curso académico de la Universitat Jaume I de Castellón.
Acto de apertura del curso académico de la Universitat Jaume I de Castellón.

Las cinco universidades valencianas encaran un curso académico incierto y complejo. Los 130.000 alumnos del sistema público ya han comprobado en sus propios bolsillos lo que ha supuesto la subida de un 33% de las tasas por matrícula, lo que supone solo en el primer curso unos 350 euros más que el año pasado. Y muchos de ellos, además, han sufrido el recorte de las becas del Ministerio de Educación.

Al malestar del alumnado hay que sumar el agobio de los gestores por los problemas de financiación. Cada mes los gerentes tienen que ingeniárselas para pagar las nóminas y facturas, ya que la transferencia de la Generalitat llega con dos meses de retraso, y temen que se apliquen más recortes en los próximos presupuestos. Algunas estimaciones apuntan a que podría rondar los 120 millones. Y para completar el cuadro de la incertidumbre con la que arranca el curso, los docentes han visto cómo han aumentado sus horas lectivas, se ha prescindido de profesores asociados y sobre los departamentos planea la amenaza de suprimir aquellas titulaciones con poca demanda.

La inauguración del curso académico se celebrará el jueves en la Universidad Miguel Hernández de Elche con la presencia del presidente Alberto Fabra. EL PAÍS ha consultado a los rectores de las universidades públicas sobre los retos que afrontan.

Becas

Comienza el curso más caro en las universidades públicas valencianas. Los alumnos pagarán este año de primera matrícula un 33% más, lo que supone unos 350 euros más por matrícula. Los incrementos son más elevados en tercera y cuarta convocatoria, y en algunos casos llegan al 200%.

La mayoría de Grados

están casi llenos, algunos

con aulas saturadas

“Es un aumento muy significativo para un servicio público, si subiera en esa proporción el autobús sería muy duro”, admite Esteban Morcillo. El rector de la Universitat de València recuerda que las tasas las fija la Generalitat, que ha optado por una subida intermedia de lo estipulado por el ministerio. “Los rectores ya expresamos nuestra preocupación a la consejería por lo que esta subida puede comportar para la economía familiar”, recuerda el rector, quien vincula gran parte de las protestas y del malestar estudiantil que se vive a este incremento abusivo de las tasas. El rector de la Jaume I de Castellón, Vicent Climent, advierte de que la subida “discriminará a estudiantes con el mismo mérito y capacidad en función de su dinero”.

Según datos provisionales, la crisis ha desbordado las previsiones de matrícula, y la mayoría de Grados están prácticamente llenos, algunos incluso con problemas de aulas saturadas. La incógnita es conocer qué pasará con los alumnos de tercera o cuarta convocatoria, que pagarán casi como si estuvieran en una universidad privada.

Morcillo: “Es un aumento muy significativo para un servicio público”

Estos precios, que muchos alumnos ven abusivos, llegan en un momento en el ministerio ha recortado la ayuda a becas. Por eso, todas las universidades han aumentado, en algunos casos incluso duplicado, la partida correspondiente a becas de movilidad o para la matrícula. La propia Generalitat ha diseñado una política activa de becas, dotada con 2,5 millones de euros, consciente de las dificultades que tendrán las familias. El director general de Universidades, José Miguel Saval, recuerda que sus ayudas son complementarias a las que concede el ministerio, y que son “para atender las causas sobrevenidas: familias que se queden en paro o en circunstancias especiales”.

Financiación

“Estos tiempos de crisis requieren nuevas formas de gestión de los presupuestos”, afirma Manuel Palomar, rector de la Universidad de Alicante, quien reclama un marco financiero “estable y puntual”, que permita saber a los equipos financieros el dinero del que dispondrán y cuándo. La Generalitat paga la transferencia a las universidades para gastos corrientes cada mes mediante el conocido confirming, una especie de aval que les permite solicitar un préstamo al banco para afrontar gastos corrientes pero asumiendo ellos los intereses. El dinero llega meses más tarde. “Estamos en una situación límite en cuanto a pólizas de crédito, tenemos un desfase de dos meses que nos obliga a recurrir a estas operaciones”, admite el rector de la Politécnica, Juan Juliá. El rector Esteban Morcillo habla de “tensión en la tesorería y unos excesivos gastos financieros” que hipotecan otras partidas. La Universitat el año pasado pagó 1,9 millones de euros solo en intereses y gastos financieros que deben “quitar de otras partidas ya comprometidas”, se queja Morcillo. Existen otros derechos reconocidos, una deuda histórica de casi 900 millones de euros que desde 2011 la Generalitat dejó de pagar a las universidades, y que se comprometió a recuperar en 2015.

Tadeo: “La financiación

es como la sangre

que nos alimenta”

Y por si faltaba algo, con una Generalitat en quiebra y que ha pedido el rescate, a los gerentes cada mes les resulta más difícil encontrar un banco que les preste dinero. Juliá confía en que en “tres o cuatro meses” el Gobierno apruebe el Fondo de Liquidez Autonómico y se solucionen los problemas de tesorería. Jesús Tadeo Juan, rector de la Miguel Hernández de Elche, considera que la financiación es “básica, es como la sangre que nos alimenta” y reclama que se cumplan los compromisos adquiridos. Palomar insta a las universidades a cambiar de chip. “Este escenario de crisis requiere cambiar el modelo. Necesitamos saber el coste de cada crédito docente que se imparte”, asegura. Desde la administración valenciana, Saval admite retrasos en los cobros pero recuerda que la Generalitat “hasta la fecha está cumpliendo con sus obligaciones”.

Recortes

Las incertidumbres financieras se suman al temor de nuevos recortes en los presupuestos. El rector de la Politécnica admite que es posible que las universidades, que hasta la fecha se han salvado, se vean obligadas a asumir recortes pero desconocen cuál puede ser el importe o cómo se producirán. “La promesa es de mantener la inversión prevista en el Plan de Financiación, pero todos tememos que haya algún recorte”, añade Morcillo. Vicent Climent en su discurso de apertura de curso de la Jaume I cifró en 120 millones el recorte en el presupuesto ordinario que los campus sufrirán en 2013.

Saval recuerda que para evitar recortes drásticos la Generalitat optó por incrementar las matrículas lo que permitirá que aunque “se rebaje el presupuesto, la inversión real en los campus sea la misma porque aumentan los ingresos”. A mediados de octubre se conocerán los ingresos del incremento de tasas (hasta la del curso pasado las universidades ingresaban entre 110 y 120 millones solo en matrículas) y en función de eso se aplicará el reajuste. Los equipos financieros de los campus no son tan optimistas, y con cierta dosis de realismo barajan que se aplique un tijeretazo neto de 50 millones, al margen de las matrículas.

Juliá: “A corto plazo puede ser una buena medida, pero ruinosa a la larga”

Juliá añadió que los campus arrastran muchos años de presupuestos ajustados (de continuados descensos), y si se recortan las inversiones “a corto plazo puede ser una buena medida, pero ruinoso para la imagen y el prestigio de las universidades” a largo.

Supresión de Grados

Profesores, departamentos y facultades están preocupados por las consecuencias que pueda tener el próximo curso el decreto del ministerio que amenaza la continuidad de carreras con escasa demanda. Según la norma aquellos grados con menos de 50 alumnos, de los que existan duplicidades en la misma provincia, desaparecerán. Por eso la matrícula de este curso será vital. La consejería y los rectores han creado una comisión para elaborar un mapa de titulaciones. "La clave no es tanto el número de alumnos como lo que cuesta cada crédito, y por eso es necesario conocer el escenario que tenemos para actuar", agrega Palomar. El rector de la Miguel Hernández confía en que a lo largo del curso se "negocie" el nuevo mapa y se "respeten las estratégicas".