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El PSE-EE no garantizó a Zabaleta un puesto de salida en la lista del 21-O

La consejera deja la política, dolida por el “amiguismo” que ve en su partido

Gemma Zabaleta, durante la rueda de prensa en la sede del PSE-EE en Bilbao.
Gemma Zabaleta, durante la rueda de prensa en la sede del PSE-EE en Bilbao.santos cirilo

Gemma Zabaleta (San Sebastián, 1957) se retira de la política muy dolida por el escaso aprecio que le dispensa su partido de siempre, el PSE-EE. La consejera responsable de áreas tan significativas como Empleo y Servicios Sociales ha encajado con profunda “desilusión” que la dirección socialista no le pudiera garantizar un puesto de salida en la lista por Gipuzkoa para las autonómicas del 21-O. De hecho, Zabaleta fue informada de que tendría “hasta tres mujeres por delante” en la candidatura, una circunstancia que le relegaría, al menos, a los puestos “siete u ocho”, muy comprometidos para lograr un acta de parlamentario. El PSE-EE maneja ahora una previsión de 6 escaños en Gipuzkoa, de un conjunto de 18 en Euskadi.

Según la información de este periódico, Iñaki Arriola, actual consejero, será cabeza de cartel socialista por Gipuzkoa y dentro de los puestos preferentes, respetando la cuota de género, figurarán Blanca Roncal, Miren Gallastegi y Susana Corcuera, que ya mantienen la condición de parlamentarias.

Largo recorrido

Esta filóloga y catedrática de Lengua y Literatura es una política socialista de largo recorrido. Concejala en Andoain (Gipuzkoa), senadora y diputada foral, ocupó su primer cargo en la Administración vasca en 1987. Estuvo en la ejecutiva que Redondo Terreros formó en 2000 y en 2002 fue una de las caras visibles del Nuevo Socialismo Vasco, desde donde optó sin suerte a liderar el PSE-EE, en el Congreso que ganó Patxi López, quien en 2009 la llamó a su Gobierno.

En el entorno de Zabaleta se comparte como “pauta de estilo” la máxima de que “hay que tener dignidad para estar y dignidad para marcharse”, una frase muy similar a la utilizada ayer por la propia consejera en su comparecencia, en Bilbao. Desde este sector se observa con “desagrado” la “deriva” del PSE-EE ahora que debe afrontar la complicada situación política que siempre supone abandonar el Gobierno vasco y encajar unos resultados electorales muy alejados de los 25 parlamentarios actuales.

En realidad, Zabaleta “no comparte” el “amiguismo” que, según sus próximos, se advierte en los últimos meses y que “impide” cualquier atisbo de abordar “una reflexión sobre lo que tiene que ser en estos momentos la apuesta por un socialismo real”. En esta línea se reconoce que “la renovación interna no va a ser posible porque mucha gente está solo pendiente de no desentonar para asegurarse así un puesto en la actual situación y seguir donde pueda”.

Partidaria de Chacón, su marcha no está relacionada con la de Eguiguren
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Eso sí, la marcha de Zabaleta no está relacionada con la anuncia despedida de Jesús Eguiguren, con quien comparte las tesis más vasquistas y quizás arriesgadas del posicionamiento del PSE-EE sobre el ámbito político de Euskadi. No obstante, esta doble ausencia sí puede tener repercusión en el electorado porque, según fuentes internas, “son personas que traen votos de sitios no tradicionales para los socialistas vascos”.

En cambio, nadie se atreve a descartar que la “ridícula” oferta a Zabaleta esté relacionada con su postura favorable a Carme Chacón en el congreso por la dirección federal del PSOE, que apuradamente ganó Alfredo Pérez Rubalcaba, y por quien apostaba la mayoría de la dirección del partido en Euskadi. Entonces, Zabaleta admitió a EL PAÍS que no había recibido apoyos internos, aunque sí “llamadas de otras personas”.

Dentro de su partido, Zabaleta abandona toda responsabilidad, pero mantendrá “su voz para seguir realizando aportaciones” sobre todo “en los momentos que se avecinan para el futuro del País Vasco”, dice su entorno. La consejera es reconocida por haber mantenido una decidida política en favor de la llegada de la paz a Euskadi, siempre favorable a la determinante apuesta de la izquierda abertzale. Ya en 2006 recibió duras críticas internas por su participación en el grupo Ahotsak, donde se reunía con parlamentarias del resto de grupos salvo del PP y en el que también figuraba la abogada abertzale Jone Goirizelaia, con el propósito de reclamar un cambio en el marco jurídico vasco.

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