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Deltebre mantiene sus fiestas taurinas pese al accidente mortal del jueves

Este sábado se reanudan los actos en los que está previsto el toro embolado

Un grupo de niños señala la valla que cayó y golpeó al hombre.
Un grupo de niños señala la valla que cayó y golpeó al hombre.

La tradición puede más que la tragedia. El Ayuntamiento de Deltebre reanuda hoy sábado las celebraciones taurinas de su fiesta mayor pese a la trágica muerte ocurrida el jueves durante un correbou. Un hombre, de 44 años y hijo de Sant Jaume d'Enveja, falleció tras sufrir el impacto de una de las barreras de la plaza cuando ésta se cayó tras la embestida de un toro. Las asociaciones de vecinos, las peñas taurinas y el Ayuntamiento declararon ayer día de luto oficial en el municipio, por lo que se suspendió durante una tarde la actividad con vaquillas.

Pero hoy está previsto que las fiestas sigan con los famosos toros embolados y con otros diferentes actos populares. Las fiestas empezaron el pasado 10 de agosto y acabarán el próximo domingo, tras nueve días de actividades taurinas.

Los Mossos d'Esquadra y el Juzgado de Tortosa han abierto diligencias para esclarecer los hechos y poder saber cómo sucedió el fatal accidente. Ayer por la mañana diferentes agentes de la policía catalana estuvieron en la plaza de toros para iniciar la investigación. El alcalde del municipio, Gervasi Aspa (ERC), ha puesto a disposición del juez y de los Mossos d'Esquadra toda la documentación sobre las medidas de seguridad de la plaza, las revisiones efectuadas y el plan de protección. Aspa aseguró que la plaza de Deltebre cumple con todas las normativas dispuestas en el reglamento que regula las fiestas tradicionales con toros.

El alcalde efectuó estas declaraciones para defenderse de las acusaciones de Aïda Gascón, presidenta en España de AnimaNaturalis, quien acusa al Consistorio de disponer de “escasa seguridad en la plaza portátil y tener estructuras claramente deficitarias”. Según Gascón, las plazas que se montan en el Ebro para las fiestas son “míseras y medievales”. Desde AnimaNaturalis “sabíamos que tarde o temprano iba a ocurrir alguna desgracia, aunque no imaginábamos que pudiera terminar con la muerte de un hombre”.

Como marca la tradición, la plaza de Deltebre fue construida por las diferentes peñas y asociaciones del pueblo con remolques y andamios. Algunas de las zonas de las gradas chirrían y la valla que hirió mortalmente a Juan José Fumadó estaba anclada al resto de la estructura con alambres y cintas de empaquetado, según explican algunos de los testigos que ayer se acercaron a la plaza. En todos los pueblos del Ebro las plazas las construyen los ciudadanos como un acto más de las fiestas.

El Ayuntamiento de Deltebre insiste en que la fatalidad fue fortuita. También se han alineado con esta teoría la agrupación de peñas taurinas de las Tierras del Ebro. Según ellos, todas las plazas de toros cumplen “a la perfección” las normativas vigentes. Además, esperan que el “desgraciado accidente aislado y fortuito” no se utilice por parte de las plataformas animalistas “para hacer daño, tanto a la fiesta como a la propia familia de la víctima” ni para hacer “demagogia”.