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El Gobierno autoriza la balsa de aguas de L’Altet en Agua Amarga

La obra ocupará 4.500 metros dentro de la zona protegida del humedal

Una vista del humedal de Agua Amarga, junto al aeropuerto alicantino de l’Altet.
Una vista del humedal de Agua Amarga, junto al aeropuerto alicantino de l’Altet.

El Ministerio de Agricultura ha dado luz verde al estudio de impacto ambiental previo a la construcción de una balsa para recoger aguas pluviales del aeropuerto de L’Altet, que proyecta AENA en pleno humedal del Saladar de Agua Amarga. La instalación cuenta con la oposición de los grupos conservacionistas, entre otros, Ecologistas en Acción del País Valenciano, cuyas alegaciones han sido rechazadas.

En síntesis, el proyecto pretende mejorar la capacidad de evacuación de aguas pluviales del aeródromo de L’Altet mediante la ejecución de una red de drenaje cuya finalidad será concentrar los vertidos pluviales a través de dos colectores.

Las obras incluyen una obra de drenaje transversal que verterá en el Saladar y una balsa de laminación de 4.500 metros en su interior; drenaje transversal en la carreta N-332 que junto a la construcción de un canal, verterá en el interior del Saladar de Agua Amarga; el tapado del pozo de tormentas existente en terrenos del aeropuerto y la instalación de una planta de separación de hidrocarburos.

Ecologistas en Acción del País Valenciano, en sus alegaciones, consideró que no estaba justificada la necesidad de la balsa de laminación en la obra de drenaje norte, ya que se ubica en su mayor parte dentro del Saladar, “ocupando suelos con vegetación de alto valor ambiental”.

Los ecologistas creen que pone en riesgo la vegetación del humedal

Además, los ecologistas también argumentaron que es necesario un programa de vigilancia y protección de los espacios naturales, tanto en la fase de obras como en la fase de operación de la infraestructura. E igualmente abogaron por la apertura de la contrapuerta de la gola para que el Saladar se inunde periódicamente con agua del mar y posibilitar así la salida al mar de las aguas pluviales en caso de inundaciones.

La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) indicó que se deberían estudiar los posibles impactos que podrían producir sobre las aguas subterráneas, y en particular que debería realizarse una localización de acuíferos, zona de recarga y surgencia, un estudio de calidad de las aguas e inventario de vertidos, y un análisis de la evolución estacional de los niveles freáticos y determinación de los flujos subterráneos del humedal.

Por su parte, la Dirección General del Medio Natural de la Generalitat señaló que, con motivo de la ejecución del proyecto, se podría producir un fuerte incremento del encharcamiento de las zonas de recepción de las aguas pluviales que conllevaría la sustitución de la vegetación del Saladar por otra propia de aguas dulces, fundamentalmente carrizales. Asimismo, este organismo considera que se deberá estudiar la posible repercusión que, en las obras de adecuación de las infraestructuras de desagüe en la zona húmeda, van a tener sobre la vegetación presente en la misma, derivadas de las acciones del proyecto y garantizado la conservación de las especies de interés.

La Dirección General del Patrimonio Cultural Valenciano también planteó sugerencias al proyecto en la línea llevar a cabo una prospección arqueológica que permita definir la afección de las obras sobre el patrimonio arqueológico y también realizar un estudio para valorar el impacto sobre los elementos arqueológicos y etnológicos de la zona afectada

En su autorización, el Ministerio de Agricultura establece una serie de condicionantes a AENA, entre ellos, adoptar las medidas de seguimiento necesarias “para minimizar la ocupación del Saladar y restringir la afección a especies incluidas en el catálogo valenciano”.