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Los manteros vuelven a tomar el centro

Los vendedores campan con total tranquilidad por la zona de Sol

La policía dice que la nueva ley limita su persecución

Manteros colocados en la calle Mayor. Ampliar foto
Manteros colocados en la calle Mayor.

La imagen se repite a diario. Un grupo de ocho o 10 manteros esparcen sus productos en medio de una céntrica calle de la capital. Bolsos, perfumes, abanicos,... Cualquier cosa que pueda interesar al cliente. Los vendedores, en su mayoría de Senegal o Bangladesh, no pierden de vista las esquinas, mientras intentan ganarse unos euros con productos falsificados. Justo cuando ven aparecer a los policías municipales, salen corriendo. El metro, calles estrechas... Cualquier vía sirve para huir y que no les incauten la mercancía. O que les detengan por estar de manera ilegal en España. En las últimas semanas, la presencia de los manteros se ha incrementado debido a unas reformas legislativas que les benefician.

“Es un mal momento para hablar”, cuenta Samir, un senegalés de Dakar que lleva seis años en Madrid. No para de mirar de un lado a otro en medio de la calle de Preciados, mientras vende un perfume por 10 euros a una mujer. “Nos los venden los chinos, pero ahora casi no ganamos dinero porque no hay gente. Y la que hay no se gasta el dinero”, explica este joven delgado. A su lado está su compatriota Yogo, que con tan solo 22 años, lleva ya tres en España —uno de ellos en Madrid, en el que solo se ha ganado la vida de mantero—. Carga un pesado fardo de bolsos falsificados. “No sacamos limpios ni 10 euros al día, pero como no hay otra cosa en la que trabajar...”, comenta en un castellano precario. Al poco rato vende un bolso pequeño falso de Chanel por cinco euros. La crisis también ha llegado al mantero.

La mercancía les llega a través de los mayoristas del polígono de Cobo Calleja (Fuenlabrada), casi todos de origen oriental. De ahí va a los intermediarios y de ellos, a los manteros. Un negocio en el que todos ganan.

Los manteros recogen su mercancía ante la mirada de una posible cliente en la calle Preciados. ampliar foto
Los manteros recogen su mercancía ante la mirada de una posible cliente en la calle Preciados.

Los manteros saben muy bien quiénes les quitan la mercancía y les detiene y quiénes no suelen hacer nada contra ellos. Ayer mismo, una furgoneta de la Unidad de Intervención Policial (UIP, antidisturbios) pasó a las cuatro de la tarde por la calle de Preciados y los tres vendedores ambulantes que había en medio de la zona peatonal casi ni se apartaron. De poco sirvió el enfado del mando que iba en el vehículo. Instantes después los tres seguían en el mismo lugar con sus mantas desplegadas.

La situación cambió a los pocos minutos cuando dos policías municipales en sendas motos giraron desde la calle de Tetuán. Los tres senegaleses tiraron de las cuerdas y se colaron por la entrada del metro que hay al lado. Los agentes tardaron un poco en parar sus vehículos y bajar a la estación, lo que permitió que los manteros huyeran por los andenes.

Fuentes de la Policía Municipal aseguran que en ningún momento se ha bajado la vigilancia para atajar este problema. Siempre hay agentes de paisano y de uniforme patrullando las zonas más concurridas por los manteros (siempre los aledaños de Sol). “El problema es que, como van en grupos de hasta 30 personas, no podemos crear situaciones de gravedad, como que arrollen a los viandantes o se monten aglomeraciones”, reconocen fuentes del cuerpo.

“No sacamos ni diez euros limpios al día”, afirma el senegalés Yogo

Otro factor añadido es que muchas veces toda la operación se queda en una mera sanción administrativa y en la incautación de la mercancía falsificada. Si llevan bolsos o perfumes, se suele llamar a los peritos de las compañías afectadas por si quieren denunciarles por falsificación. En ese caso, sí existe un posible delito y se les detiene. “Lo que siempre se suele hacer es abrirles un expediente por infracción de la Ley de Extranjería, ya que la mayoría está sin papeles”, añaden esas fuentes policiales. Antes se les consideraba autores de un delito contra la propiedad intelectual o industrial.

Estos cambios han motivado que los investigadores se centren ahora más en los suministradores para romper la cadena de intermediarios. “Antes en Lavapiés había pisos dedicados a falsificar por miles las películas y discos. Pero aquello ya acabó y es más difícil saber de dónde salen”, añaden fuentes policiales. En el primer semestre del año, la Policía Municipal ha decomisado 25.249 discos compactos falsificados (un 21% más que en el mismo periodo de 2011), 63.651 DVD (un 5% menos) y 147.757 productos piratas (perfumes, bolsos...), lo que supone un aumento del 75,6%.

La Policía Nacional ha realizado en Madrid seis grandes operaciones en las que ha detenido a 22 personas, ha recuperado 742.000 objetos, 66.560 DVD y 1.500 discos compactos.

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