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PARTICIPACIONES PREFERENTES

Un fallo que abre 43.000 esperanzas

Las demandas individuales son las únicas que por ahora han dado resultados positivos a los afectados por la compra de participaciones preferentes

José Luis Castro junto a su mujer
José Luis Castro junto a su mujer

La sentencia del juzgado número 1 de Cambados a favor de un afectado por la compra de participaciones preferentes en la antigua Caixanova abre una puerta a la esperanza a los más de 43.000 clientes de las antiguas cajas gallegas que adquirieron este tipo de productos. Es la segunda sentencia de este tipo que se registra en Galicia tras la emitida en abril de este año por la Audiencia de Pontevedra, en la que también se fallaba a favor de una demandante que había adquirido participaciones preferentes de Sos Cuétara, comercializadas por el Banco Santander. La demanda civil particular es la única vía que se ha mostrado eficaz para que los clientes que se consideren engañados por la entidad puedan recuperar su dinero. Además, la justicia solo ha tardado seis meses en emitir una sentencia desde que se presentó la demanda. Novagalicia Banco anunció ayer que no recurrirá el fallo.

La Consellería de Economía e Industria calificó ayer como “buena noticia” el fallo e incluso señaló que supone reafirmar el trabajo del Gobierno gallego para defender a los afectados por las preferentes. Sin embargo, la Xunta insiste en que la mejor opción para los afectados es el arbitraje, aunque éste aún no ha sido autorizado por Bruselas. “Es la fórmula más ágil, es gratuita y tiene el mismo valor que una sentencia judicial”, señala la Consellería.

Por su parte, el fiscal jefe de Galicia, Carlos Varela, también consideró positiva la sentencia e indicó que la demanda colectiva presentada por la fiscalía hace unas semanas se basa “en los mismos presupuestos”. En declaraciones a una emisora de radio, Varela añadió que es “muy optimista” sobre la posibilidad de alcanzar también una sentencia favorable que repercutiría sobre los 43.000 afectados de Novagalicia Banco aunque recordó que, posteriormente, cada cliente deberá reclamar de forma individual para que se le aplique la sentencia a su contrato. Hace unos días Varela indicó que el recorrido de la demanda interpuesta por la fiscalía puede llevar hasta dos años.

El responsable en Galicia de la asociación Ausbanc, Jesús Garriga, considera que el fallo del juzgado de Cambados da la razón a Ausbanc en su apuesta por la vía judicial individual, frente a las acciones colectivas. En este sentido, recordó que existe una sentencia de la Audiencia de Madrid (por una demanda de afectados por preferentes de Lehman Brothers) en la que ya se indica que es necesario presentar demandas individuales, ante la dificultad de analizar en conjunto casos muy distintos entre sí. “Las participaciones preferentes no son malas en sí mismas”, explica Garriga, “el problema es que fueron colocadas a diestro y siniestro con el objetivo de financiar a las entidades”. Ausbanc trabajaen más de un centenar de demandas en Galicia contra diversas entidades por la venta de este tipo de productos.

Por su parte, Agenor Gómez, abogado que se encarga de diversos casos de preferentes, estima que el juzgado de Cambados abre el camino para que otros demandantes puedan obtener fallos similares por “vicio de consentimiento”, tal y como establece la citada sentencia. Gómez recuerda que hay jurisprudencia del Tribunal Supremo en la que se indica que en algunos casos puede invertirse la carga de la prueba, es decir, que la entidad debería demostrar que vendió las preferentes a clientes adecuados. El abogado recomienda esperar unas semanas antes de presentar una demanda, ya que es probable que Novagalicia ofrezca alguna solución que puede satisfacer a algunos afectados, una vez que se resuelva el futuro de la entidad.

“El director de la oficina me aseguró que era mejor que un plazo fijo”

Su mujer ejerce desde el domingo de telefonista. “Estamos agotados, ayer \[por el domingo\] acabamos a las once, han venido todas las televisiones, periódicos, la agencia EFE, incluso nos han llamado de una radio de Bilbao”, dice al otro lado del teléfono. José Luis Castro, su marido, ha ganado el juicio contra Novagalicia Banco por la venta fraudulenta de una participación preferente. Le tienen que devolver 7.640 euros y ha pedido el día libre en el almacén de materiales de construcción donde trabaja para atender a los medios de comunicación.

El acontecimiento que le ha dado repentina fama lleva quitándole el sueño desde octubre, cuando descubrió que no podía retirar su dinero porque le habían colado participaciones preferentes. “Me extrañó, porque ya había sacado 2.400 euros anteriormente para comprar un coche”. Cuando suscribió el producto, el director de la oficina de Meaño (Pontevedra) de donde era (y es) cliente le dijo que las preferentes “eran como un plazo fijo pero mejores”. Le reportaban un interés trimestral del Euribor más un 0,25%. El folleto que recibió tras la operación aseguraba que el producto tenía “liquidez inmediata”, algo falso.

Le hicieron el test que exige la Comisión del Mercado de Valores para cualificarlo como un inversor “con conocimientos, de economía y finanzas”. Durante el proceso él y su abogada, Vanessa Vidal, descubrieron que alguien falsificó la firma que figuraba en la orden de venta que le permitió retirar en 2009 parte del dinero. “Desconocemos quién fue, pero el juez dio validez al informe pericial y a la declaración de mi cliente, que aseguró que aquello no lo había autorizado él”, añade la abogada. Un ejemplo de las irregularidades que han venido denunciando las plataformas de afectados. La sentencia dice que la “inadecuada, falsa e insuficiente información por parte de la entidad financiera, provocó el error en el contratante”. Se demostró que José Luis Castro no tenía el perfil de inversor de alto riesgo que se presuponía.

Aunque el fallo parte del juzgado de un juzgado de primera instancia de Cambados, pronto será firme, porque Novagalicia ha asegurado a través de su presidente, José María Castellano, que no recurrirá. José Luis se mostró ayer contento por esta decisión: “Tenía mucho miedo de que esto se alargase”, dice. Otra cosa es que su caso vaya a ser de utilidad a otras personas que suscribieron estos productos de alto riesgo. “Es una luz”, reflexiona la letrada, “pero cada procedimiento tiene sus circunstancias”.

Para el afectado, lo que hicieron es “denigrante”. “Nunca me dijeron cuáles eran los riesgos, incluso en los papeles que me dieron estaba escrito de puño y letra del director de la oficina que podía retirar en cualquier momento el dinero sin penalizaciones”. La hipoteca lo sigue atando a Novagalicia.