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Girona quiere prohibir fumar en la calle a los menores

La medida, incluida en una ordenanza de civismo que se votará en el próximo pleno, contempla multas de hasta 300 euros

El ayuntamiento de Girona quiere prohibir a los menores de edad que fumen en la calle bajo multa de hasta 300 euros. Los adolescentes no podrán tampoco beber alcohol ni pasearse con bebidas alcohólicas en la mano. Ambas medidas no forman parte de un programa de salud pública, sino del borrador de ordenanza de civismo que ha elaborado el equipo de gobierno (CIU). El texto se aprobará previsiblemente en el próximo pleno municipal.

Las conductas que se sancionarán incluyen “consumir o circular por el espacio público con bebidas alcohólicas o productos destinados a ser fumados, inhalados, chupados o masticados, constituidos totalmente o parcialmente por tabaco”. El menor que desobedezca la ordenanza se enfrentará a multas de entre 150 y 300 euros por una infracción “grave”. La finalidad de las medidas es “proteger al menor”, según Carles Ribas, concejal y portavoz del gobierno municipal. “Queremos evitar que lo jóvenes entren en el circulo del fumador”, dice Ribas, porque en su opinión esto no se está consiguiendo con la prohibición de vender tabaco a menores de edad. Además, la medida va encaminada también a limitar el consumo de otras drogas, recuerda el concejal. Los padres serán responsables “directos y solidarios” de las infracciones cometidas por sus hijos, aunque sea por simple “inobservancia”.

“¡Alaaa!”, saltan al unísono Ramón Fernández e Isabel Salazar, de 16 años, cuando se enteran de las intenciones del ayuntamiento. Pero a ella le parece bien que los menores no puedan fumar en la calle y a él no, aunque ninguno de los dos es fumador. “Aunque seamos menores, podemos decidir lo que queremos hacer”, dice Ramón, sentado en el banco de un parque. “Si lo prohíben que sea también a los adultos”. Isabel está más dispuesta a acatar las normas. “Es por nuestro bien”, concluye. Los adolescentes tampoco suelen hacer botellón porque “no hay dinero para comprar bebida”. El aspecto económico es lo que más molesta a Natalia Infantes. “¡Con esta crisis y poniendo multas de 300 euros!”, se queja la chica, mayor de edad.

Eusebio Fernández, de 16 años, dice que fumar “es una decisión de la persona” y cree que el ayuntamiento no debería meterse. “Mis padres saben que fumo”, apostilla. A Pablo Miranda, que juega en un parque infantil con sus dos hijos de ocho y nueve años, tampoco le hacen ninguna gracia las prohibiciones de la ordenanza. “El tema aquí es la educación. Además, basta que le prohíbas algo a un adolescente para que lo haga más”, opina. Miranda cree que las medidas pretenden distraer a la población de cuestiones más urgentes.

El ayuntamiento no pondrá a la policía local a controlar a todos los adolescentes que circulan por la calle. Según Ribas, lo que se pretende es dotar al consistorio de una herramienta para actuar en casos puntuales, como el de celebraciones masivas o fiestas en las que se han detectado un aumento del consumo de alcohol y sustancias estupefacientes. La multa será mayor para los locales que vendan cualquiera de estas sustancias a un menor de edad, que podrán ser sancionados con hasta 1.000 euros e incluso la retirada de la licencia.

El ayuntamiento prohibirá el botellón para los mayores de edad, aunque en este caso se enfrentarán a multas de entre 50 y 150 euros por una infracción leve. La ordenanza también castiga el consumo y la tenencia de drogas ilegales, aunque no constituyan una infracción penal, en cualquier espacio, vía, establecimiento o transporte público.

Girona se suma también a la lista de ciudades que han decidido prohibir el uso del velo integral en los edificios públicos de la ciudad, como antes han hecho Barcelona, Lleida y Tarragona. La ordenanza de civismo, de 49 páginas, prohíbe una retahíla de comportamientos que van desde tirar un chicle en la calle a escupir en la vía pública. Muchos de ellos ya han sido prohibidos en otras localidades catalanas, como jugar a la pelota si se molesta a los viandantes o circular con la bicicleta por la acera.

Tampoco se podrá practicar el sexo en la calle o pasear con el torso al descubierto. La prostitución en la vía pública también estará prohibida, con multas para prostitutas y clientes de entre 150 y 300 euros. La ordenanza se aprobará previsible el próximo lunes de forma inicial, tras lo cual se abrirá un proceso de alegaciones abierto a la sociedad civil.