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Cae un edificio habitado en el centro de Lleida

El siniestro provoca tan solo dos heridos de carácter leve

El Ayuntamiento leridano apunta como causa a una posible negligencia de los propietarios

Los bomberos y técnicos rescatando a la mujer atrapada bajo los escombros del edificio derrumbado de Lleida.
Los bomberos y técnicos rescatando a la mujer atrapada bajo los escombros del edificio derrumbado de Lleida.

Tres familias de un edificio ubicado en el casco antiguo de Lleida no pudieron ayer empezar el día con peor pie. A cinco minutos de que tocaran las diez de la mañana, su vivienda se vino abajo. El suceso no ha provocado víctimas mortales. Una veintena de vecinos de las casas más cercanas fueron desalojados de forma preventiva.

Joyce Odian Ehizue, una de las 10 personas que residía en el edificio siniestrado, se encontraba durmiendo pocos minutos antes del suceso. “Me dijeron que bajara rápido, rápido, y así lo hice. Sin saber por qué”, explicó esta inquilina que aún no se creía que su casa se hubiera convertido en escombro y polvo. Otra vecina, Adesola Owolabi, afirmó que había salido de la vivienda por el balcón que daba a un edificio de la calle de atrás.

El edificio siniestrado se trata de un bloque de tres plantas, situado en la calle de la Tallada número 16, con un local comercial en los bajos. Fue la sangre fría del propietario de la tienda quien evitó la tragedia. El hombre, al no poder abrir la persiana de su tienda, detectó una grieta que desprendía arena. De inmediato, llamó a los timbres del portero automático de sus vecinos para que abandonaran sus hogares. Todos lograron escapar excepto dos personas, un hombre y una mujer, de 45 y 29 años y de origen subsahariano, que quedaron sepultadas bajo los escombros durante una hora. A las 11 de la mañana, los Bomberos de la Generalitat conseguían rescatarlos con vida e inmediatamente fueron trasladados al hospital Arnau de Vilanova donde fueron dados de alta unas tres horas más tarde.

Los bomberos, trabajando en el edificio derrumbado de Lleida.
Los bomberos, trabajando en el edificio derrumbado de Lleida.

El derrumbe levantó una gran expectación entre los transeúntes del centro de la capital del Segrià. Decenas de personas se acercaron al lugar de los hechos para seguir las tareas de rescate. Josep Pallejà, el propietario de un estanco cercano al inmueble afectado, afirmó que el pasado jueves un técnico de la propiedad privada ya detectó unas grietas en una de las paredes medianeras. Sin embargo, no avisó al Ayuntamiento de Lleida. “Si se confirman estos indicios, el ayuntamiento ejercerá las acciones penales correspondientes, ya que a la propiedad le corresponde el mantenimiento del edificio”, declaró el alcalde socialista, Àngel Ros.

Aunque de momento se desconocen las causas del derrumbe, el edificio colindante fue derribado hace un año. Según Ros, el último informe municipal de control del edificio data del pasado mes de marzo. Éste constata que las paredes estaban en buenas condiciones.

Siete dotaciones de los bomberos, con la ayuda de tres perros adiestrados, se trasladaron hasta el inmueble para rastrear la zona. Tras descartar que hubiera más personas atrapadas bajo las runas, iniciaron las labores de retirada de los escombros. Efectivos de los Mossos d’Esquadra y de la policía local de Lleida, así como efectivos del Sistema de Emergencias Médicas, también se trasladaron hasta el lugar de los hechos.