Realismo mágico y crónica africana se llevan los premios Xerais

Manuel y María Lorenzo, padre e hija, se alzan con el galardón de novela y Marcos Calveiro conquista el Merlín de literatura infantil

De izquierda a derecha, los escritores Marcos Calveiro, María Lorenzo y su padre Manuel, ayer en la Illa de San Simón.
De izquierda a derecha, los escritores Marcos Calveiro, María Lorenzo y su padre Manuel, ayer en la Illa de San Simón.

Sendas decisiones unánimes de dos jurados distintos premiaron ayer dos opciones literarias muy diferentes entre sí en el marco de los Premios Xerais, que se concedieron en una velada literaria celebrada en la Illa de San Simón, en la ría de Vigo. Un relato declaradamente inspirado por Cunqueiro y firmado por Manuel y María Lorenzo, padre e hija, resultó ganador del XXIX galardón de novela, dotado con 15.000 euros; mientras que el escritor y abogado Marcos Calveiro recibió el XXVII Premio Merlín de Literatura Infantil, con 10.000 euros, por Palabras de auga, un texto que surgió “de una noticia leída en un periódico”.

El nuevo Premio Xerais, Tonas de laranxa, es una novela nacida de un cuento homónimo creado hace unos años por María Lorenzo Miguéns (Dodro, 1986), licenciada en Comunicación Audiovisual y escritora “ocasional”, como también se refiere a sí mismo su padre, Manuel Lorenzo Baleirón (Dodro, 1957), historiador, docente y autor de un estudio toponímico de Dodro y Laíño, quien se puso al frente de la tarea de reescribir el relato. “He procurado mantener el espíritu que me cautivó de aquel cuento, por ello María ha estado presente en todas las fases de la escritura y en la toma de todas las decisiones”, explica Manuel acerca de la doble autoría, una circunstancia que se produce ahora por primera vez en los casi 30 años de historia de estos premios.

‘Tonas de laranxa’ “no pretende la vanguardia”, sino el lenguaje poético

Dice el jurado que la novela, que se desarrolla en un espacio imaginario en el que confluye una pluralidad de personajes a modo de un tapiz de vidas de fábula insertadas en la cotidianeidad de un lugar llamado Moreira y anteriormente conocido como O Laranxal, es “un acto de amor a la lengua, oloroso, profundo, vivo, diverso y capaz de despertar el hambre del lector o lectora”. La capacidad de su lenguaje para crear “una estructura literaria de belleza seductora, de gran musicalidad y de hábil coherencia, habitada por un mosaico de personajes de distinta índole y condición” es su virtud más ponderada. Desde las cáscaras de naranja que evocan el principio de Se o vello Simbad volvese ás illas, el aura de Álvaro Cunqueiro campa a sus anchas en estas coordenadas. Los autores reconocen, además, la poderosa influencia del poeta Eusebio Lorenzo Baleirón, hermano y tío, respectivamente, de la pareja. “De un modo especial, O libro das viaxes e dos soños”, añade María a una biblioteca compartida con su padre, en la que también Italo Calvino tiene papel relevante, y que ha ejercido de sustrato común para el proceso de construcción del relato.

Manuel indica que les ha quedado una novela “de estructura más bien clásica, con intertextualidades esporádicas”, que carecen de cualquier pretensión “de vanguardia” y que es en el ámbito del lenguaje poético en el que se sienten “más cómodos”: “Cunqueiro conocía la nueva narrativa francesa pero contaba historias como los viejos de Mondoñedo”. Para explicar qué es lo que se cuenta en Tonas de laranxa, primero cita unos versos de John Donne acerca de la preeminencia del amor sobre todos los sentimientos y, a continuación, resume: “Se trata de soñar un poco en este tiempo de banqueros y contables, pero eso lo tendrán que decir ya los propios lectores, porque ahora la obra es suya”.

Una llamada de atención

Las crónicas de la hambruna en Chad relataron que las madres machacaban los hormigueros para quedarse con el grano recopilado por los insectos y así tener algo con lo que hacer tortas para alimentar a sus hijos. Marcos Calveiro (Vilagarcía, 1968) lo leyó en la prensa y, a partir de ese hecho terrible que es robar la comida de los animales, "brutal", dice, construyó Palabras de auga. "Es el periplo de una familia nómada que huye de la sequía, la violencia, los incendios. Además de ser una novela de lucha lo es de iniciación, porque el protagonista, Amadou, es un niño que empieza a cuestionar las decisiones de sus padres y a rebelarse en contra de los adultos", afirma.

Aunque se documentó a fondo sobre ciertos aspectos de la realidad africana, el escritor aclara que no ha señalado geográficamente el lugar en el que transcurre la acción, marcada por contínuos flashbacks. Antes bien, "es una África soñada e inventada", que parece que llevará el sello de la casa o la meticulosidad con la que Calveiro ubica una palabra después de otra. Esta vez, el vocabulario escogido incluye swahili, la lengua franca del continente. "El significado se desprende con facilidad del contexto", puntualiza.

El jurado que ha posibilitado que Calveiro añada el Merlín a su abultada lista de premios ha hecho constar su fascinación por todos los recodos de la novela: “Con una narración liviana en la que se van entrelazando el gallego y el swahili, el autor hace un impecable retrato del ser humano y de su comportamiento sometido a condiciones extremas. El libro desborda lirismo y calidad literaria. Es de esas obras que emocionan, que conmueven, que cautivan”.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete
Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS