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La Comunidad, decidida a bajar los sueldos de los empleados públicos

El Gobierno regional da por hecho que aprobará mañana una rebaja de salarios

Despedir o no a interinos sigue dividiendo al Ejecutivo

La oposición critica que no se plantee una vía alternativa de ingresos subiendo impuestos

Percival Manglano. Ampliar foto
Percival Manglano.

Tras casi un mes dándole vueltas al diseño de los nuevos presupuestos con que contará 2012, un tijeretazo en aras del déficit del 1,5% —se habla de 800 millones de euros— que reemplazará a las partidas aprobadas el pasado diciembre, la Comunidad de Madrid se ha decidido a bajar el sueldo de los empleados dentro de su órbita de influencia. Salvo un enésimo cambio de timón en el Consejo de Gobierno de mañana, fruto de las diferencias que los consejeros mantienen al respecto, la rebaja que afectará a los distintos tipos de trabajadores —funcionarios, laborales, eventuales e interinos— se da por hecha y variará en función de la categoría y de los distintos complementos factibles de ser jibarizados.

En principio, los afectados, en mayor o menor cuantía, serían los 180.000 trabajadores de la Comunidad, sin contar a compañías como Metro, Canal y Telemadrid. Los altos cargos tampoco se librarán. Al contrario de lo que sucedió en mayo de 2010, cuando el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero rebajó el 5% de los salarios de los funcionarios, la bajada de salarios que se anunciará será competencia directa de la Comunidad. De esta manera, Madrid seguirá la misma senda que Cataluña o Andalucía. La Generalitat anunció a mediados de mayo que reducirá los complementos salariales a los funcionarios un 5% (un 3% este mes y un 2% en diciembre). La Junta recortará las retribuciones variables a funcionarios e interinos en un porcentaje similar.

Los ajustes, que se barruntan indigestos, respetarán la premisa de no despedir interinos “en términos generales”. Hacerlo es “fundamental” para la viabilidad de áreas como Educación y Sanidad, estima un sector del Gobierno, que no ha cerrado antes los presupuestos precisamente por el rechazo que generaba esta opción en el núcleo mismo del Consejo. Una alternativa al despido sería que trabajaran menos horas, con el consiguiente ahorro.

Ahí se centra precisamente el debate interno en el gabinete de Aguirre, dividido entre los partidarios y detractores de abrir la puerta a los despidos y menguar los sueldos. Una opción tentadora porque su efecto en las arcas sería inmediato, frente a la subida de distintas tasas —se maneja una carta con 82 variables— que aligerarían costes a largo plazo. A final de año. Muy tarde. “Todavía no está cerrado el círculo. Hay cosas por decidir”, insisten entretanto desde el Ejecutivo, que ayer mismo seguía debatiendo la aplicación de peajes en las autovías regionales. Todo con tal de equilibrar unas cuentas con un déficit del 2,2% en 2011 y un descenso del 40% en los ingresos obtenidos en los tributos directos.

A la espera de que mañana se conozca el desenlace, la única certeza sobre la mesa, después de un mes de sudokus presupuestarios en la Consejería de Economía y Hacienda, es la retirada de subvenciones a partidos, ONG y sindicatos. También la reticencia del PP a subir los impuestos. El de sucesiones está en la diana de la oposición. Antes que plantearse un escenario que entraría en colisión con el discurso y programa del Partido Popular de Madrid —como de alguna manera ya pasó con las subidas aplicadas por Mariano Rajoy desde su llegada a La Moncloa, vistas con recelo en la Real Casa de Correos—, el Gobierno regional se quedó solo en su defensa de bajar sueldos públicos en vez de subir los impuestos.

“Hay que poner el acento en los regalos fiscales, los madrileños no aguantamos más recortes. Hay que discutir si hay capacidad de ingresos, y la hay. Esos regalos fiscales hay que eliminarlos”, apuntó José Quintana, del PSM. “Hablan de despidos o bajar sueldos de los funcionarios: un profesor de secundaria puede terminar perdiendo 3.000 euros al año, y una familia con 180.000 euros de renta se ahorra mil y pico en educación privada”, argumentó el portavoz de IU, Gregorio Gordo.

Frente al mutismo respecto a la actualidad económica de Aguirre —lleva una semana en silencio, una eternidad para una especialista de la comunicación— y el silencio del responsable de Economía y Hacienda, Percival Manglano, Íñigo Henríquez de Luna fue quien justificó ayer la hoja de ruta. “El PP prefiere explorar la vía de los precios públicos y las tasas. El dinero, donde está mejor, es en el bolsillo, y subir los impuestos no ayuda a reactivar la economía”, expresó el portavoz del grupo parlamentario popular en la Asamblea de Madrid. “A Aguirre le pedimos que eche una mirada a los ingresos, donde no quiere entrar por razones puramente ideológicas… En época de emergencia hay que entrar en cosas donde uno no quiere: más impuestos y más equitativos”, argumentó Luis de Velasco, de UPyD.

Una opción, según el partido magenta, es la eliminación de organismos como el Consejo Consultivo o la Agencia de Protección de Datos. “Hay donde recortar antes que ir a la partida en la que tienen tentación todos, los sueldos públicos”, concluyó De Velasco. En el Ejecutivo autonómico entienden que el adelgazamiento al que se ha sometido a la Administración en los últimos cuatro años ya ha sido considerable... Pero no lo descartan. Por ejemplo, en Cultura y Deportes.

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