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Fabra reordena las baronías del PP

El presidente popular intenta reconstruir las estructuras provinciales del partido

El presidente provincial del PP, Alfonso Rus, entrega los avales necesarios para ser candidato a la reelección.
El presidente provincial del PP, Alfonso Rus, entrega los avales necesarios para ser candidato a la reelección.

El PP valenciano está a punto de completar su tercera reinvención desde que se alzara con la presidencia de la Generalitat en 1995. En poco más de dos meses y medio, los populares habrán renovado la dirección regional, que entronizó a Fabra el pasado 19 de mayo, y las tres direcciones provinciales —los cónclaves están previstos para el 13 y el 14 de julio—.

En ese corto espacio de tiempo, Fabra habrá ahormado el partido a su figura, aunque no sin problemas, como lo demostró el 19% de voto en blanco que obtuvo su candidatura en el congreso regional. Pese a ello, apenas unas semanas le han bastado para dejar claro que su liderazgo se va a consolidar en el seno del PP valenciano en un tiempo récord.

Alberto Fabra ya ha dejado claro a cargos y militantes que el partido ahora tiene la misión de arropar al Consell y al Gobierno y explicar en las calles las decisiones adoptadas. Un escenario en el cual Fabra ha decidido que no tienen cabida las luchas internas. Estas dos ideas y el posibilismo del que ha hecho gala se ha traducido finalmente en una candidatura única en cada uno de los tres cónclaves que tendrán lugar el mes que viene.

En Castellón, la transición entre el presidente saliente del PP provincial, Carlos Fabra, y el entrante, Javier Moliner, estaba ya encarrilada desde que Alberto Fabra sustituyó a Francisco Camps en la presidencia de la Generalitat. En esta provincia, todos son conscientes de que el auténtico poder territorial de la provincia lo ostenta ahora el jefe del Consell, que ha promocionado en la Administración valenciana a un buen número de castellonenses.

Alonso reculó por temor a una derrota en Elche tras decir que daría la batalla

El poder territorial del PP en la provincia de Alicante ya está, aunque de manera oficiosa hasta la celebración del congreso, en manos del vicepresidente del Consell, José Ciscar.

Las distintas tribus populares que pueblan la provincia, tras años de enfrentamiento entre zaplanistas y campistas han sido agrupados bajo la égida de Ciscar, mano derecha de Fabra en Presidencia de la Generalitat.

Ciscar tuvo luz verde en el congreso regional celebrado en Alicante para allanar su camino. En ese cónclave situó de número tres de la dirección regional a un hombre de su confianza —César Sánchez, alcalde de Calp— y dio entrada en puestos de relevancia a un buen número de alicantinos, como Miguel Ortiz o Macarena Montesinos. El debilitamiento de la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, y de la portavoz de Orihuela, Mónica Lorente, tocadas por los escándalos del caso Brugal; así como el poco músculo del partido en Benidorm y Alcoi —ahora en la oposición— han facilitado la toma de control por parte de Ciscar, que solo ha tenido que reprimir las pretensiones de la alcaldesa de Elche, Mercedes Alonso. La alcaldesa ilicitana, con fama de impulsiva, no dudó en postularse ante Alberto Fabra como presidenta provincial del PP en Alicante. La negativa, lejos de achantarla, la llevó a exigir el puesto de secretaria provincial. Una pretensión que, esta vez, rechazó el propio Ciscar, que consideró la idea poco menos que descabellada.

Ante el desplante, Mercedes Alonso anunció su intención de presentarse como candidata contra Ciscar. El farol, sin embargo, apenas ha durado unos pocos días. La ausencia de apoyos en una provincia donde todos han identificado ya al caballo ganador y, sobre todo, la advertencia de que la elección de los compromisarios de Elche al congreso provincial podía convertirse en su tumba llevaron a Alonso a retirarse con la única promesa de que los ilicitanos estarán bien representados en la nueva dirección.

En la provincia de Valencia, el resultado no ha sido tan satisfactorio como deseaba Alberto Fabra.

El presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus, apoyado por la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, ha aguantado el envite del nuevo secretario regional, Serafín Castellano, para intentar desalojarlo de la presidencia provincial del PP.

La dirección regional quiere debilitar el liderazgo de Rus

El corto periodo de tiempo entre el congreso regional y el provincial ha propiciado que Rus sea, finalmente, candidato único a la reelección. Pese a aparecer en el 12º congreso regional del PP como traidor —sus seguidores castigaron la inclusión de Castellano en la candidatura de Fabra con un 19% de votos en blanco—, Rus ha intentado en la última semana recomponer puentes con Alberto Fabra, a quien ha solicitado disculpas.

La opción de presentar un candidato alternativo —se tanteó incluso con la posibilidad de que pudiese ser el concejal de Valencia, Jorge Bellver— fue descartada por Fabra esta misma semana. Fuentes del PP arguyen dos razones. Por un lado, una confrontación abierta en el seno del PP hubiese provocado una crisis institucional en la Diputación de Valencia. Por otro, Rus ya había recogido la gran mayoría de los 2.500 avales que ha presentado como candidato.

Este congreso, sin embargo, no está cerrado, porque la dirección regional intentará en las semanas que restan para el congreso provincial que la votación sobre Rus evidencie su declive. Y el castigo tendrá forma de votos en blanco, como los que recibió Fabra.

La transición más cuidada

Joaquín Ferrandis

El presidente de los populares valencianos, Alberto Fabra, ha puesto especial interés en que haya una transición cuidada al frente de la dirección provincial del partido en Castellón. Conocedor del carácter extrovertido y lenguaraz del presidente provincial saliente, Carlos Fabra, que se resiste a desaparecer definitivamente de la escena política, Alberto Fabra le ha dado toda clase de garantías de que no se derribará la herencia recibida a golpe de piqueta.

El pasado jueves, el presidente de la Generalitat escenificó su apoyo a la candidatura de Javier Moliner a la presidencia provincial del PP en presencia de Carlos Fabra y de la secretaria provincial, Marisol Linares.

“Recibo un legado muy importante, tanto por la espectacular estructura que tiene el partido en esta provincia, como por la responsabilidad de los magníficos resultados electorales que ha logrado el PP bajo la presidencia de Carlos Fabra estas dos últimas décadas”, se apresuró a declarar el presidente de la Diputación de Castellón, Javier Moliner.

Carlos Fabra, imputado por varios delitos fiscales y contra las Administraciones públicas, ya cedió el relevo a Javier Moliner al frente de la Diputación el pasado mes de junio. Y ahora hará lo propio con la presidencia del PP provincial el próximo 14 de julio.

Así, Carlos Fabra se retirará de la primera línea política con la satisfacción de haber promocionado a Alberto Fabra, a Javier Moliner y a Marisol Llinares y haber logrado que el PP de Castellón acumule un poder institucional como nunca antes había logrado. Y por si ello no fuera suficiente, Carlos Fabra, seguirá como presidente de Aerocas para vigilar la puesta en marcha del “aeropuerto del abuelito”.