Detenida una mujer por su implicación en el asesinato de dos ancianas en Mataró

La mujer era panadera en la misma calle donde vivían las víctimas

Los asesinatos de dos octogenarias en Mataró (Maresme), en un lapso de tiempo de cinco días, y en un radio escaso de 500 metros, apuntan hasta el momento a una misma autora. Los Mossos d’Esquadra detuvieron el jueves por la tarde a una mujer que regentaba una panadería cercana a los domicilios de las víctimas por su presunta implicación en los crímenes. El caso está bajo secreto de sumario y se lleva con la máxima discreción por parte de la policía.

La primera muerte se produjo el pasado 17 de mayo. La víctima apareció en el suelo de su casa, en el número 2 del pasaje de Enric Fité, con un fuerte golpe en la cabeza. Los Mossos no descartaron que pudiese tratarse de una muerte accidental, hasta que el informe forense confirmó que era un homicidio. La panadera vivía en el mismo bloque de edificios que la víctima, según Europa Press.

Cinco días después, el 22 de mayo, otra mujer, también octogenaria y que vivía sola, fue hallada muerta por la policía en su domicilio del número 2 de la calle de Pompeu Fabra. Los vecinos dieron la alerta cuando vieron por el balcón una pierna de la anciana ensangrentada. Los Mossos negaron en un primer momento que hubiese pruebas claras que mostrasen una relación directa entre los dos crímenes, pero tampoco lo descartaron.

El jueves por la tarde detuvieron a la dueña de la panadería La Iaia Anita, en la calle de Miquel Biada. Según varios vecinos, la detenida llevaba comida a la segunda víctima a su casa con asiduidad. Y era amiga de ambas, que solían desayunar en su panadería.

La policía tiene diversos indicios contra la panadera, entre ellos que en el momento de la detención llevaba las joyas de las ancianas asesinadas. Eso hace sospechar que, aparte del robo, la mujer podría tener algún otro móvil, incluso un trastorno, según fuentes cercanas a la investigación.

La mujer, además, tenía llaves de los pisos de las dos víctimas, lo que explicaría que las cerraduras no estuviesen forzadas. “Las tenía por si algún día pasaba algo y necesitábamos su ayuda”, explicó ayer una anciana octogenaria de la misma zona que las fallecidas y la panadera, que también confió las llaves de su piso a la detenida. En el barrio era conocida por ser afectuosa y cuidar de las ancianas.

La mujer declaró ayer ante los Mossos d’Esquadra durante una hora y media (de las dos a las tres y media de la tarde). La policía, además, registró minuciosamente el local, en presencia de la mujer.

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