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Costa Esuri sale de la zanja

La promoción que era la imagen del pinchazo inmobiliario empieza a remontar

Imagen de Costa Esuri y el campo de golf que le rodea.
Imagen de Costa Esuri y el campo de golf que le rodea.

La urbanización de Costa Esuri, ubicada a seis kilómetros de Ayamonte (Huelva) y a orillas del río Guadiana, calza zapatos nuevos. El club de golf rebosa vitalidad por las mañanas. El idioma predominante es el inglés. La colonia inglesa que viene a jugar al golf a este rincón de la provincia de Huelva sigue siendo sustancial. Al caer la tarde se puede ver a gente haciendo deporte o a familias, en su mayoría españolas, en los parques infantiles con sus hijos.

 La apreciación no es baladí. Esas personas conforman la nueva savia de una urbanización que ha cargado durante dos años (2008 y 2009) con el fantasma del estallido de la burbuja inmobiliaria. Hace cuatro años esa estampa de vida, sencillamente, no se daba. Costa Esuri era una superficie de 450 hectáreas que mostraba los esqueletos de sus edificios a medio construir.

Ahora sus 13 urbanizaciones están terminadas. Esa imagen desoladora fue fruto del precipitado freno que experimentó la construcción en 2008 y de la crisis sufrida por Martinsa Fadesa, la promotora del proyecto, que no pudo hacer frente a la deuda que superaba los 7.000 millones de euros.

La promotora presentó finalmente concurso de acreedores. En ese año, el gran proyecto residencial ideado en 2003 para captar cliente extranjero, especialmente británico, encalló. En Costa Esuri hay construidas 3.100 viviendas, en su mayoría, apartamentos y adosados. El Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) da cabida para otras 3.000 más. De las 3.100 viviendas hay vendidas 1.800 casas. Desde 2010 son las entidades financieras, como el BBVA, la Caixa y Santander, las que comercializan los pisos.

Los precios han bajado más de un 60% y se ha llenado de españoles

Las viviendas están en manos, en un 80%, de más de una docena de bancos. “En 2010 es el inicio del nuevo Costa Esuri”, afirmó Francisco Javier Pérez, responsable de la empresa Vínculos del Suroreste, que se encarga de comercializar las viviendas para una de las entidades financieras. Viva Costa de la Luz es otra de las empresas que se dedica a la venta de los pisos propiedad de los bancos en esta zona.

Para Francisco Javier Pérez, uno de los datos clave que refleja el resurgir de Costa Esuri radica en el volumen de negocio obtenido en 2010 y 2011. En dos años se han vendido 450 viviendas en este complejo residencial.

Es un dato esperanzador en años de crisis para los comerciantes. Existe, además, un argumento de peso: el precio de las viviendas, de unos 70 y 80 metros útiles, con dos y tres dormitorios, dos baños, terraza y a estrenar, ha descendido en más de un 60% (con una financiación del 100% con la mayoría de las entidades). Los pisos de Costa Esuri costaban 175.000 euros. Algunas viviendas alcanzaron 290.000 euros. Los mismos pisos, en la misma urbanización y con las mismas calidades se pueden adquirir ahora por 70.000 euros. También los hay de 60.000.

Ese descenso en el valor de la vivienda ha motivado que muchas familias españolas, fundamentalmente de Extremadura y de Sevilla, se hayan decidido a comprar aquí. En Costa Esuri hay actualmente censadas unas 750 personas aproximadamente. Del nuevo pulso que late en la urbanización da cuenta Vera Fernández, que trabaja en el Club de Golf: “Mis clientes eran ingleses en un 90%, pero desde hace dos años se nota de forma notable la presencia de españoles”. Jaime Riestra, antiguo trabajador de la promotora, deja a un lado sus palos de golf: “Ahora se ven muchas familias españolas”. Con todo, la colonia inglesa sigue siendo importante: Reg Horne toma unas cervezas con dos amigos británicos al lado del minimarket de Carlos Morales: “Nos encanta Ayamonte”. Los tres ingleses residen en Costa Esuri durante la temporada de golf.

Pero en la urbanización quedan aún las secuelas del parón inmobiliario: el hotel para unas 623 habitaciones y el centro comercial que Martinsa Fadesa iba a construir está por terminar. “Esto es un barco enorme que sigue navegando y poco a poco irá atracando en distintos puertos: uno será el hotel y otro el centro comercial”, remarcó Francisco Javier Pérez. “Quedan cosas por hacer pero sabemos que acabarán ejecutándose. Es una urbanización joven, con tan sólo ocho años”.

Pérez subraya que el volumen de negocio de 450 viviendas revela algo evidente: “Que Costa Esuri funciona muy bien y que la gente está apostando por esta urbanización, que está terminada, con amplios espacios verdes que la diferencia de otros núcleos residenciales más saturados de viviendas y servicios”. “La gente que viene a ver las viviendas no se lo espera así, porque venía con una idea preconcebida y antigua de lo que era esta urbanización. Y sale maravillada”, remarca Belén Sanmartín, comercial de la zona.