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Sant Jordi se avanza en la Barceloneta con novela policiaca

20 autores firmaron ayer sus libros frente a la librería Negra y Criminal

Los escritores que ayer firmaron sus libros en la librería Negra y Criminal. De izquierda a derecha, Miquel Jiménez, Susana Hernández, Salvador Balcells, David Hall, Víctor del Árbol, Jordi Ledesma, Félix G. Modroño, Rosa Ribas, Toni Iturbe, Cristina Fallarás, Jon Lauko, José Sanclemente, Maruja Torres y Andreu Martín. En cuclillas, Jordi de Manuel, Lluís Gutiérrez, Raúl Argemí, Carlos Zanón y Sebastià Jovani.
Los escritores que ayer firmaron sus libros en la librería Negra y Criminal. De izquierda a derecha, Miquel Jiménez, Susana Hernández, Salvador Balcells, David Hall, Víctor del Árbol, Jordi Ledesma, Félix G. Modroño, Rosa Ribas, Toni Iturbe, Cristina Fallarás, Jon Lauko, José Sanclemente, Maruja Torres y Andreu Martín. En cuclillas, Jordi de Manuel, Lluís Gutiérrez, Raúl Argemí, Carlos Zanón y Sebastià Jovani.

Mucho sol, mejillones, vino y más de 20 autores firmando sus libros en la calle de La Sal, frente a la minúscula librería Negra y Criminal. Maruja Torres firmó entusiasta ejemplares de su reciente novela Sin entrañas: fue la que más dedicó. Junto a ella, Andreu Martín, con su Cabaret Pompeia, una historia estupenda de pistoleros y maquis, desde la década de 1920 hasta la Guerra Civil y la posguerra. Siruela la publicará en castellano, noticia del día. Pero ayer, lo que más interesaba a Martín era el partido del Barça-Real Madrid. Estaba muy contento; el FC Barcelona celebró la Diada de Sant Jordi repartiendo puntos de libro en el Camp Nou escritos por diversos autores.

“Siempre confiaré en un entrenador que lee a Salvador Espriu”, escribió en su punto de libro. Martín estaba más pendiente del fútbol que de su reciente estreno en la galaxia digital. Acaba de colgar en andreumartin.com y en todas las plataformas digitales su nueva novela, La vida es dura, sobre la gran estafa que los indignados y ciudadanos en general sufren en esta época de crisis.

Hablando de Internet, José Sanclemente, un autor novel, ex consejero delegado del Grupo Zeta y de Antena 3 de TV, experto en medios de comunicación, que acaba de publicar Tienes que contarlo, se sorprende del precio de los libros en la Red. “Solo recibo 26 céntimos por descarga. El libro cuesta 2,90 euros”. Hasta ahora ha vendido unos 300 ebooks. Por ahí, de momento, no se hará rico.

Sanclemente vivirá mañana su primer Sant Jordi y está dispuesto a pasárselo bien, aunque no firme demasiados ejemplares. Será también el primer Sant Jordi para Carlos Zanón, uno de los autores negros del año, por no decir el mejor. Su segunda novela negra, No llames a casa, es aún mejor que la primera, Tarde, mal y nunca. Primer Sant Jordi para Davis C. Hall, estadounidense que vive en Barcelona desde 1974. Firmó ayer y firmará mañana ejemplares de Barcelona Skyline, una novela negra norteamericana trasladada al Mediterráneo.

“Aunque no dedique ni un solo ejemplar y aunque esté al lado del algún crack que no pare de firmar, para mí estar en Sant Jordi es la apoteosis", afirmó. Toni Iturbe, director de la revista Qué leer y autor de los libros detectivescos infantiles juveniles del popular Inspector Cito, también se apuntó a la fiesta de la Barceloneta. Los de la editorial Planeta cuentan que prepara una novela-historia-bomba para septiembre. Hay que esperar, de momento sabemos que transcurre en Auschwitz y que está basada en un caso real.

Jordi de Manuel, con una novela tan sólida como La mort del corredor de fons, y Sebastià Jovani, del que se ha traducido al castellano la estupenda Emet o la rebelión, también firmaron. Los cómplices de la Negra y Criminal no pararon de sacar libros a las mesas de firmas en la estrecha calle de La Sal. Fue un buen aperitivo para Sant Jordi.

Una de las sorpresas de esta primavera, que debía haberlo sido mucho antes, es La tristeza del samurái. Publicada en España, con buenas críticas pero sin demasiado eco, ha obtenido en Francia Le Prix du Polar Européen. Ha sido traducida al francés por la prestigiosa Actes Sud. Parece necesario redescubrirla aquí después de los montones de páginas que le han dedicado en el país vecino.

Libreros y editores están preocupados. Las cosas no van bien en el sector del libro, como en casi ninguno, pero ayer nadie pensó en eso.