Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

"Y ahora me cuenta usted otra"

La magistrada cuestiona la veracidad de las respuestas del ex alto cargo

La juez Alaya, a su llegada a los juzgados. Ampliar foto
La juez Alaya, a su llegada a los juzgados.

Fiel a su estilo incisivo, Mercedes Alaya puso contra las cuerdas al exconsejero Antonio Fernández en un interrogatorio de 10 horas con altibajos, pero en general muy tenso. "Y ahora me cuenta usted otra", llegó a espetar la juez a Fernández queriendo quitar de un plumazo toda credibilidad a una respuesta suya.

La juez preguntaba y repreguntaba y, cuando se topaba con evasivas o respuestas que no encajaban en sus tesis, se enervaba. "Al menos asuma la responsabilidad que le corresponde como consejero", añadió en otro momento. "No es eso lo que pregunto", decía, mientras el acusado respondía: "Afirmo y repito". Y vuelta a empezar. En esas puntualizaciones olvidaba Alaya el derecho del imputado a mentir o a no contestar al interrogatorio. Ante los rodeos del exconsejero, la juez llegó a pedirle que le diera “un sí, un no, o un no sé”, y que a continuación se explayara en sus respuestas.

En sus interrogatorios, Alaya repasó punto por punto todas las anomalías que podía haber conocido Fernández, incluida la contratación del hijo del parlamentario socialista José Caballos y la hija del diputado José Antonio Viera por parte del empresario José María Sayago, cuyas sociedades compartidas con el exedil del PSOE José Enrique Rosendo percibieron 41,5 millones de las arcas públicas. Hasta 12,4 millones fueron destinados a "empresas pantalla" sin actividad. "Empresas que no iban a crear empleo, sino la riqueza de sus titulares", señaló Alaya.

Fernández se defendió con igual vehemencia que el primer día, pero ayer Alaya redobló el carácter incisivo de su interrogatorio y le apretó más, sobre todo al subrayar el escaso control sobre las ayudas concedidas. Las respuestas evasivas sobre las cuestiones, desesperó a la magistrada. "Hoy ha estado mucho más beligerante que ayer. Él tiene recursos, pero enfrente [por la juez] tiene las consecuencias lógicas de la escasa normativa. Y sobre todo el reproche por su falta de control y la dejación de funciones", resumió un abogado.

Cuando la magistrada inquirió a Fernández sobre una de sus respuestas, este replicó: "Se lo digo, se lo afirmo y se lo repito". En otro momento de tensión, ambos discutieron sobre una declaración que hizo Fernández el viernes y la juez matizó que sabía "perfectamente" lo que había dicho porque la noche anterior había estado releyendo su declaración judicial hasta las 3.30.

Sin embargo, entre tanta tensión, el ambiente se relajó a medida que las horas pasaban. Si en un receso acusado, guardias civiles, abogados, periodistas y fiscales veían el derbi Barça-Madrid en un iPad, hubo un hueco para las risas. Fernández se refirió a la empresaria Encarnación Poto como Encarnita Polo, intérprete de la canción Paco, Paco, Paco, lo que provocó las carcajadas de la sala, Alaya incluida.