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Mortadelo y Filemón la lían en los Juegos Olímpicos de Londres

La nueva aventura de los personajes de Francisco Ibáñez aparece coincidiendo con Sant Jordi

Francisco Ibáñez con las nuevas aventuras de Mortadelo y Filemón.
Francisco Ibáñez con las nuevas aventuras de Mortadelo y Filemón.

Ya han pasado más de 50 años de la primera aventura de los investigadores más torpes y graciosos del panorama español. En 1958 aparecieron por primera vez en el número 1.394 de Pulgarcito y desde entonces los agentes secretos de la TIA (los Técnicos de Investigación Aero terráquea) Mortadelo y Filemón han conseguido vender más de 150 millones de ejemplares y sus peripecias se han traducido a una decena de idiomas. Ahora regresan con Londres 2012 (Ediciones B),una sátira sobre los próximos Juegos Olímpicos. El álbum tiene versión catalana, con sus protagonistas convertidos en Mortadel·lo y Filemó.

La nueva aventura se publicará el próximo 23 de abril, coincidiendo con la festividad de Sant Jordi. Francisco Ibáñez, el padre de la parejita, y Ernest Folch, director editorial de Ediciones B, han explicado que se decidió dar el salto bilingüe ante la madurez del mercado catalán. Ambos mostraron seguros del éxito de la apuesta. Esta confianza se materializa en las cifras de la tirada, que llega a 10.000 ejemplares. Folch recalcó que es “una cantidad que resulta ambiciosa hasta para el castellano”.

En tiempos de crisis, las ventas de los cómics han caído, pero aun así, explica Ibáñez, sus dos infatigables investigadores han podido capear la situación porque tratan temas de actualidad que afectan a la sociedad

Durante la década de los setenta Mortadelo y Filemón ya hablaron catalán. Pero la iniciativa fracasó por las circunstancias del periodo. Aun así, esta vez su creador se muestra confiado y opina que ahora es diferente porque “la sociedad se ríe y habla mucho más en catalán que antes”. Además, si la experiencia funciona, se abrirá un nuevo camino para la mítica colección, en la que el catalán cobrará más protagonismo y pasará a formar parte de la oferta editorial. Aun así, no se prevé traducir ninguna de las obras anteriores.

Uno de los atractivos de la edición catalana es la traducción realizada por Tina Vallès, que ha evitado la transcripción literal de los diálogos y ha jugado con las palabras para conseguir ser más fiel al texto original. Además, el lenguaje utilizado se acerca al habla de la gente de la calle y eso, según Ibáñez, es positivo porque “permite que los lectores se sientan identificados”.

En tiempos de crisis, las ventas de los cómics han caído, pero aun así, explica Ibáñez, sus dos infatigables investigadores han podido capear la situación porque tratan temas de actualidad que afectan a la sociedad, como se ha podido comprobar con sus historias más recientes, como la que hace parodia de la ley antitabaco.

En Londres 2012 su filosofía ha sido similar y se ha inspirado en la crisis económica española para representar unos Juegos Olímpicos míseros en los que las medallas se elaboran con chapas de gaseosa y la pista de atletismo se comparte con el hipódromo. Entre otras gamberradas, Mortadelo aprovecha la ubicación para disfrazarse de las estatuas de Eros en Picadilly y Nelson en Trafalgar Square. Los dos agentes traen de cabeza a un policía inglés —un típico bobby—, se burlan de las orejas del príncipe Carlos y causan destrozos en un supuesto “Egyptian Museum” de la capital (¿el British?, ¿el Petrie?). En definitiva, “mil y un gags para que la gente olvide las penurias y se ría”, dice Ibáñez.