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EDUCACIÓN

El modelo A sigue perdiendo fuerza

Los centros de Infantil que lo ofrecen se reducen a la mitad en siete años

En el curso 2010-2011 solo el 8% de los extranjeros eligieron esta opción

Profesora y alumnos de una clase de 2º de Primaria de la ikastola Jakintza, de Irun.
Profesora y alumnos de una clase de 2º de Primaria de la ikastola Jakintza, de Irun.

No es difícil encontrarles en Bachiller o en Formación Profesional, donde este curso aún alcanzan el 70% en la red pública, pero los estudiantes de modelo A son cada vez más una anécdota del sistema educativo vasco. El modelo en el que predomina el castellano tan solo está presente en el 1,5% de las aulas de Infantil en la red pública y el 6% en la privada.

Esta minoría ya se ha trasladado a Primaria, donde suponen el 4,3% y el 8,9% en cada una de las redes. Las cifras son inexactas, porque en la práctica algunas aulas concertadas, contabilizadas como modelo A, son, en realidad un modelo plurilingüe que, al no tener soporte jurídico en el sistema actual de modelos lingüísticos, se contabiliza en este grupo.

La viceconsejera de Educación, Marian Ozcáriz, asegura que “todavía se podría producir una disminución” en los cursos de acceso a sistema educativo, aunque esta reducción sería, en todo caso, mucho más lenta por las reducidas cifras en las que se mueve. Las medidas que puso en marcha Educación en 2010 para garantizar el derecho a la elección lingüística —respondiendo a las críticas de partidos como el PP y UPyD, así como a un colectivo de familias, que denuncia presiones de los centros— no ha supuesto un incremento de estudiantes en este modelo. Más bien al contrario, ya que en el curso pasado el modelo A volvió a caer en 1.188 estudiantes a pesar de que el sistema educativo registró un aumento de 7.927 niños en sus aulas —sin contar los programas de cualificación profesional y la EPA— con respecto al curso anterior.

“Si no fuéramos plurilingües, las familias apostarían menos por nosotros”

En los próximos años, estas cifras irán invadiendo poco a poco el resto de niveles educativos. En Secundaria, por ejemplo, las aulas de modelo A son el 11,9% en la pública y el 16% en la concertada. En esta última red, la reducción ha sido palpable, ya que en el curso 2005-2006 estas aulas suponían el 31% en esta etapa. Es en los centros concertados donde probablemente se han dado los principales movimientos para eliminar poco a poco esta opción de sus aulas. De hecho, muchos de ellos están apostando por un modelo B que en los cursos superiores se convierte en D.

“El de la enseñanza es el sector más euskaldunizado de todos”, recuerda Ozcáriz. ¿Estos datos son resultado de las políticas institucionales en favor del euskera o de la convicción de las familias de que sus hijos aprendan esta lengua? “Es una apuesta de toda la sociedad”, responde.

Las claves

  • Sin tener en cuenta las fusiones, en la etapa de Infantil el número de centros que cuenta con aulas de modelo A eran 44 en 2010-2011, frente a las 90 registradas en el curso 2005-2006.
  • El curso pasado, de los 341.215 alumnos de la etapa no universitaria, 58.134 estudiaban en el modelo A, más de la mitad de ellos distribuidos entre los dos cursos de Bachiller y la Formación Profesional de grado medio o superior.
  • Entre 2006-2007 y 2010-2011, el modelo A ha perdido 10.900 alumnos, mientras que el D ha ganado en ese tiempo 35.620 estudiantes. El modelo B, por su parte, constituye el más estable, con un pequeño aumento, de 2.800 jóvenes. En este periodo, el sistema educativo ha aumentado el volumen de estudiantes en 26.642.

El número de centros de Infantil con algún aula de modelo ha caído en los últimos siete cursos de 38 a 16 en la pública y de 52 a 28 en la concertada. Son hoy menos de la mitad de los que había en el curso 2005-2006, un total de 44 frente a los 90 de entonces. La situación es similar en Primaria, que baja de 52 a 34 en la pública y de 62 a 31 en la concertada. En Bachillerato y FP las reducciones son menores. Los datos no tienen en cuenta las fusiones que se han producido entre centros.

Una de las patronales concertadas más representativas, la religiosa Kristau Eskola, explica que en las planificaciones de sus colegios para concertar aulas “cada año van desapareciendo” grupos de castellano. Hoy en día el modelo en el que predomina el castellano se mantiene en diez centros de Gipuzkoa y 15 de Bizkaia únicamente en Bachillerato, en nueve colegios alaveses o grupos puntuales formados por estudiantes de educación especial.

Eso sí, no se puede hablar de una extinción del modelo, menos aún a las puertas de la posible extensión del marco trilingüe, que dificultará radiografiar desde el punto de vista lingüístico al sistema educativo vasco al desaparecer el sistema de modelos tradicional. El A es limitado en su impacto en las aulas, criticado por sus resultados a la hora de alcanzar el objetivo de lograr alumnos bilingües y ha soportado intentos del anterior Departamento de Educación (EA) de suprimirlo.

El director de la patronal COAS, cercana al Opus Dei y que apuesta por un modelo plurilingüe, Antonio López, apunta a que el modelo A como tal no es tan atractivo para las familias que se incorporan al sistema educativo. “Si nuestro proyecto educativo fuera un modelo A y no otro plurilingüe, las familias no apostarían tanto por nosotros”, reconoce.

Con todo, el modelo A sigue teniendo adeptos. ¿Quiénes son? Familias muy distintas entre sí. Desde parejas de clase económica alta que acuden temporalmente a Euskadi por trabajo y matriculan a sus hijos en los colegios privados de élite, concentrados sobre todo en Bizkaia, hasta familias de etnia gitana con un bajo poder adquisitivo que se agrupan en colegios públicos de barrios muy concretos.

La consejera de Educación, Isabel Celaá, aclaró hace dos semanas el papel de los extranjeros en este modelo: del total de estos alumnos, solo el 6,2% estudian en modelo A en el segundo ciclo de infantil. En el curso 2010-2011 de los 5.200 estudiantes extranjeros que entraron en primero de Infantil, 434 optaron por el modelo A, el 8% de los extranjeros, pero son el 43% del total de alumnos que se matricularon en este nivel y este modelo, 994 en el curso 2010-2011.

La elección más polarizada

El modelo lingüístico en castellano es el más polarizado de los tres existentes hoy en día en Euskadi. La manera más visible de observar estas diferencias está en los resultados de las distintas evaluaciones que realizan instituciones distintas, como la OCDE o el propio Departamento de Educación con su evaluación diagnóstica.

Esta última muestra en todas sus ediciones elaboradas por el Instituto vasco de Evaluación e Investigación Educativa, el Isei-Ivei, que mientras que los alumnos de este modelo de la red concertada son con diferencia los que mayores niveles de competencia alcanzan en materias como matemáticas —con 263 puntos de media encabezan el ranking junto al modelo D concertado— y competencia lingüística en castellano e inglés, que lideran en solitario con 269 y 278 puntos, la situación es diametralmente distinta en los centros públicos.

En matemáticas la diferencia es de 45 puntos entre redes dentro del modelo A, mientras que en el D es de 12 puntos. En castellano, el A público tiene 226 puntos frente a los 269 de la red concertada. En inglés, las diferencias son aún más acuciantes: el modelo A público está en 203 puntos y el concertado en 278, con una diferencia de 75 puntos, frente a la distancia de 20 que existe entre el modelo D público y privado, entre los que la red concertada también tiene mejores resultados.

¿Es una cuestión ligada a la inmigración? No directamente. La diferencia es que, entre los estudiantes de modelo A público de cuarto de Primaria, el 83,4% procede de una familia de nivel socioeconómico bajo, el 7,2% del medio-bajo y el 9,3% del medio-alto. En el A concertado, el nivel bajo corresponde únicamente al 5,1% de su alumnado, mientras que el nivel alto abarca la mayor parte de los estudiantes, el 77%.