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El ‘jran día’ de Heredeiros

La emblemática banda vuelve ocho años después para celebrar su 20º aniversario

Fran Velo, Tonhito de Poi, Javi Maneiro y Tuchiño, durante un descanso del ensayo en una discoteca de Ordes.
Fran Velo, Tonhito de Poi, Javi Maneiro y Tuchiño, durante un descanso del ensayo en una discoteca de Ordes.

Tres mil entradas a la venta agotadas en 48 horas. Ya no hay muchos grupos de rock que puedan presumir de esto, pero si aun por encima es un grupo que hace rock en gallego y hace ocho años que no toca, la noticia adquiere mayor dimensión. Vuelven los Heredeiros da Crus, y lo hacen a lo grande, esta noche en la sala LP 45 de Ordes, para celebrar su vigésimo aniversario. “Estoy un poco nervioso, como si fuera a tocar en Ribeira la primera vez”, confesaba ayer tarde en la sala durante el ensayo general Tuchiño, uno de los miembros originales de la banda, mientras a su alrededor se mueven barriles y grifos de cerveza, técnicos de sonido y amplificadores. Aquella primera vez fue en 1992, cuando unos chavales del Barbanza debutaron en las fiestas de la Dorna, como no podía ser de otra forma.

Aquel día estaban todos los que volverán esta noche, Tuchiño, Tonhito de Poi y el cantante Javi Maneiro, Javieriño, pero todavía no estaba el bajo Fran Velo. “Solo falté al primer concierto, porque iba de espectador y, como no tenían bajista, al acabar me ofrecí. No sé si hice bien porque ya me atraparon para siempre”, recuerda el bajista de la banda. Velo también aporta un dato poco conocido sobre las primeras actuaciones de Heredeiros: “En una verbena hicimos de teloneros de Manolito El Pescador, el rey del pasodoble”.

Después de las primeras actuaciones en su comarca los Heredeiros empezaron a convertirse en un fenómeno social. En un contexto musical en el que la movida languidecía, aparecieron como un torbellino libre de complejos: “jallejo” de gheada y seseo como bandera, rock contundente y letras de mecanismo simple que la chavalada cantaba hasta la saciedad en sus coches con casetes a todo volumen. Frases como “María, o teu fillo fuma porros” o “Corta o pelo neniño, pareces un droghadiño”, que 20 años después pueden tener un punto naíf, en aquel momento eran de lo más transgresor.

“Será un show como los de los Rolling, con público de cero a 80 años”

Canciones como Quero josar, o números de striptease despertaron la ira de grupos feministas o de curas que censuraron sus actuaciones. “No lo tomamos a mal, porque no había hábito de rock and roll, de canciones que hablasen en gallego de sexo y de borracheras, y aún no existía eso de lo políticamente correcto”, dice Tonhito de Poi. A pesar de las polémicas, después de publicar en 1994 su primer disco, A Cuadrilla de Pepa a Loba, se convirtieron en un grupo de cabecera del programa infantil Xabarín Club de TVG. Fue el inicio de una carrera que duró hasta 2004 y de la que salieron ocho discos. Sus clips con karaoke siguen vigentes en la red, con temas como Íscalle lura o Que jallo é, que son ya clásicos del rock gallego y hasta las orquestas los han incorporado a los popurrís que hacen en las verbenas.

“Me hace ilusión que venga todo tipo de público, el que era fan de siempre, y los que ahora tienen 20 años y no nos pudieron ver en aquel momento. Este es un show para todos los públicos como los de los Rolling, de cero a 80 años”, bromea Tuchiño, que desde noviembre ha compaginado los ensayos del grupo con su trabajo como administrativo en una empresa. En el fondo, sus vidas poco han cambiado, Tuchiño sigue trabajando de administrativo, Tonhito y Fran se dedican al audiovisual y Javieriño sigue con su trabajo en una conservera. “Hay algo que cambió, y es que ahora todos somos padres de familia. Pero eso no quita que todos sigamos llevando un salvaje del Barbanza dentro” advierte Tonhito de Poi, que confiesa que le hace especial ilusión que al concierto asista su hija Ana, que tiene 11 años y ha crecido escuchando las canciones de su padre.

“Ahora todos somos padres, pero aún llevamos un salvaje del Barbanza dentro”

Ana estará en un lugar protegido entre los tres mil fans, que llegarán desde toda Galicia, o de Madrid, Valencia, Andalucía o Escocia. Unos fans ávidos de escuchar esas canciones que hablan de tipos bravos del mar que se emborrachan, con sus pendientes, sus tatuajes y sus millas recorridas por los océanos del mundo. Será un espectáculo de cerca de tres horas con multitud de sorpresas, con el rock entendido como un circo al más puro estilo Heredeiros, “donde no faltará un gran striptease, por supuesto", anuncia Tonhito de Poi.

Tres mil personas esperan ansiosas el gran día de Heredeiros, el grupo que demostró que el rock solamente tiene un idioma, el idioma de lo auténtico. Y lo auténtico de Heredeiros es cantar en “jallejo” sin complejos, sin poses, el del “Barbansa” de toda la vida. Pero sin olvidar que el rock debe ser contundente.

Ya lo advierte Tonhito de Poi: “No vamos a defraudar porque esto es como el cometa Halley, solo pasa una vez cada setenta años. Vamos a tocar como si fuésemos a morir mañana”. Ordes ya está empezando a temblar.