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La empresa de Matas únicamente trabajaba para la ACM

Parés i Soler solo tiene sentido de ser bajo el paraguas de la Asociación Catalana de Municipios

Listado -con el logo de la ACM- con los pagos pendientes de Parés i Solé. Ampliar foto
Listado -con el logo de la ACM- con los pagos pendientes de Parés i Solé.

La existencia de Parés i Solé no tendría sentido sin la Asociación Catalana de Municipios (ACM), pues Josep Maria Matas creó la empresa siendo secretario general de la entidad con la única intención de facturar a la institución municipalista.

Y lo hacía por conceptos de todo tipo. El mismo día que se presentó la sociedad al registro mercantil ya facturó 27.190 euros a la ACM. Aquel sería el inicio de una larga lista de facturas que se extendieron a lo largo de ocho años.

Esta relación de dependencia queda patente al echar un vistazo al listado de las facturas expedidas por Parés i Solé en los primeros nueve meses de 2005, documento al que EL PAÍS ha tenido acceso. En el listado en cuestión figuran hasta 50 facturas, de las cuales 16 tienen como destinataria la ACM.

Los conceptos por los que a lo largo de los años Parés i Solé facturaba a la entidad municipalista variaban bastante. No en vano, el objeto social de la empresa era de prestación de servicios de agencia de publicidad, realización de estudios de mercado y edición de diarios, revistas y libros, así como cualquier otra forma de edición impresa, manuscrita o informática. En otras palabras: Parés i Solé era proveedor de la ACM para cualquier labor que esta pudiera requerir.

Así, bajo este paraguas legal, Parés i Solé facturó a la ACM por la elaboración de trípticos, directorios, trabajos de campo, construcción de la web y de la intranet y resúmenes de prensa, entre muchos otros conceptos. Pero, en realidad, estos trabajos eran elaborados por proveedores de la ACM como ORG Management, Gràfiques APR y TNS, entre otros.

Las 24 facturas restantes de la lista —con la excepción de una a Tresserres Imatges Corporatives, empresa de su primo Lluís Treserres, un proveedor habitual de la ACM— eran de anunciantes de la revista de la ACM —Municipis i Comarques—, que la entidad editaba mensualmente. Así, en esta lista de anunciantes aparecen desde la SGAE hasta Aigües de Terrassa, Media Planning Group y Sorea.

Parés i Solé cobró la publicidad entre los años 2005 y 2009 y no fue hasta 2010 cuando la ACM empezó a hacerlo directamente. El problema es que el dinero de los anuncios que obtenía la empresa de Matas después no revertían en la ACM, que agrupa a la mayor parte de Ayuntamientos catalanes de CiU.

En otro documento con el logotipo de la ACM —véase ilustración adjunta— se observa como Matas realiza un repaso de los anunciantes que a su empresa aún le quedaban por cobrar.

El hecho de que Matas utilizara el material de oficina de la ACM no resulta extraño, pues desde un principio llevó las gestiones de Parés i Solé desde su despacho en la asociación municipalista, con sede en la calle de València de Barcelona.

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