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EL FIN DE UNA COMPAÑÍA AÉREA

La Generalitat inyectó 10 millones a Spanair poco antes de quebrar

Mas-Colell afirma que habría sido “irresponsable” seguir aportando más dinero

Recoder defiende la compra de la compañía y dice que Iberia recibió 1.300 millones del Gobierno

El consejero de Territorio y Sostenibilidad, Lluís Recorder, a la izquierda, y el de Economía, Andreu Mas-Colell.
El consejero de Territorio y Sostenibilidad, Lluís Recorder, a la izquierda, y el de Economía, Andreu Mas-Colell.

Los aviones de Spanair fueron alimentados con combustible público de la Generalitat hasta casi el último momento. Apenas tres semanas antes de cancelar de forma abrupta sus operaciones, poco antes de que la aerolínea quebrara, esta recibió 10 millones de euros que el Gobierno catalán inyectó a través de la empresa pública Avançsa. Esa fue la última aportación pública, porque el consejero de Economía y Conocimiento, Andreu Mas-Colell, rechazó el pasado 27 de enero conceder 25 millones más para salvar la compañía. “Habría sido tan irresponsable optar por no invertir en Spanair en enero de 2011 como continuar haciéndolo en enero de 2012”, afirmó el consejero.

Mas-Colell compareció ayer junto al consejero de Territorio y Sostenibilidad, Lluís Recorder, en el Parlament para dar explicaciones sobre la participación de la Generalitat en la aerolínea. El consejero explicó que los últimos 10 millones de euros se dieron mientras se esperaba la respuesta definitiva de Qatar Airways y la china HNA, los dos grupos que se interesaron por entrar en el accionariado de la empresa. Sin embargo, a finales de mes el Ejecutivo catalán había asumido ya que ambas opciones “no evolucionaban”.

El consejero presentó en la comisión un relato desde el momento en el que asumió su cartera, en enero de 2011. Lo hacía mientras a las puertas de la Cámara se concentraban una cincuentena de empleados de Spanair y Newco, la empresa que realizaba servicios de tierra para la aerolínea, que reclamaban a la Generalitat que se implique en la recolocación de los 4.000 trabajadores que se han quedado en la calle. Al Parlament accedieron varios representantes del comité de empresa, que siguieron la comparecencia de los consejeros. A su juicio, estos aportaron “pocas soluciones”.

Mas-Colell y Recoder defendieron la participación de la Generalitat en el proyecto, que buscaba mejorar las conexiones internacionales del aeropuerto Prat. Las inversiones de la Administración catalana suman 135,5 millones de euros, entre las cuales hay un crédito directo de 9,5 millones del Instituto Catalán de Finanzas. Y a esa cantidad se añaden los más de 50 millones de euros que inyectó el Ayuntamiento de Barcelona. Recoder, no obstante, recordó que en su día Iberia recibió más de 1.300 millones de euros del Gobierno central para sanear la aerolínea.

Mas-Colell explicó que en enero la Generalitat y el Ayuntamiento aportaron 20 millones a Spanair, que en ya 2010 había recibido 60 millones a través de las sociedades públicas Avançsa y Cimalsa, que entraron en su accionariado. En mayo, los gestores de la aerolínea requirieron otros 56 millones, por lo que el Ejecutivo encargó al banco de inversión Lazard la búsqueda de un socio de referencia para la compañía. “La búsqueda fue exhaustiva. Se llamaron a todas las puertas, pero solo contestaron HNA y Qatar Airways”, sostuvo Mas-Colell.

Mas-Colell y Recoder defendieron la participación de la Generalitat en el proyecto, que buscaba mejorar las conexiones internacionales del aeropuerto Prat

En agosto, HNA desechó esa posibilidad, mientras que las negociaciones con Qatar Airways, según Mas-Colell, empezaron “cuando terminó el Ramadán”, el 5 de septiembre. Tras firmar varios memorandos, en noviembre las posibilidades de que se cerrara un acuerdo eran del 60%, dijo el consejero. Pero luego ese interés menguó, lo que atribuyó en parte a las demandas que debía resolver la Comisión Europea por las ayudas públicas que recibía Spanair.

En diciembre, la opción del grupo chino HNA resucitó. “Había intentado pujar por Air Berlin y no lo logró”, justificó Mas-Colell. Eso supuso que el Gobierno aplazara el 31 de diciembre que se había marcado como fecha tope para la venta hasta el 31 de enero. Pero el Gobierno no iría más allá si la compañía interesada no asumía el coste de Spanair a partir de febrero. Así lo planteó en una reunión en Londres el 19 de enero a HNA, que, según el consejero, dudaba de la viabilidad de la sociedad. Ante esos recelos, el no de los cataríes fue definitivo para que se cerrara la puerta a realizar más aportaciones.

Los diputados de PSC y ERC cerraron filas con el Gobierno al entender que Cataluña debía explorar esa vía para potenciar el aeropuerto de El Prat. En cambio, PP y Ciutadans censuraron al Ejecutivo por haber inyectado 135,5 millones. ICV-EUiA también criticó la “sangría” de dinero gastado a pesar de su presencia en el Gobierno cuando la Generalitat entró en la aerolínea y criticó a los empresarios por no haberse implicado más en el proyecto.