Castigados sin teatro

La supresión de funciones escolares agrava los problemas del sector teatral

Representación de la obra 'Bombalino y Cuchufleta, dos payasos de peseta', en el Teatro La Estrella-Petxina, en Valencia.
Representación de la obra 'Bombalino y Cuchufleta, dos payasos de peseta', en el Teatro La Estrella-Petxina, en Valencia.TANIA CASTRO

Hasta ahora, los recortes presupuestarios y la crisis han hecho mella en los escenarios valencianos sin hacer mucho ruido. El primero en desaparecer fue el festival 10DB, al que el Ayuntamiento de Burjassot destinaba 150.000 euros. Le siguió el festival Veo de Valencia presupuestado en 600.000 euros. La feria del teatro infantil Contaria, en la que llegaron a participar 50 compañías de ámbito estatal, desapareció sigilosamente el otoño pasado de la programación de la Diputación de Valencia sin llegar a la quinta edición.

El Festival de Teatro y Música Medieval de Elx ha reducido el presupuesto en su décima edición de 200.000 a 90.000 euros y podría dejar de celebrarse anualmente. El Teatre El Musical de Valencia continúa sin programación desde final del pasado año a la espera de que el Ayuntamiento pague a la empresa adjudicataria, Tornaveu, al menos la mitad de los 500.000 euros adeudados para poder asumir nuevas contrataciones.

El tijeretazo en el área

Paradójicamente, ha sido el tijeretazo de otra área de la Generalitat, la educativa, el que ha disparado las alarmas en el sector teatral con especial intensidad. La suspensión de asistencias a funciones infantiles por parte de los centros escolares ha supuesto ya la pérdida de miles de pequeños y jóvenes espectadores de las salas valencianas que programan para ellos. La Carreta de Elx, sala y compañía dedicadas exclusivamente al público infantil, recibe anualmente entre 10 y 12.000 escolares. Las anulaciones efectuadas hasta el momento han supuesto ya la pérdida de entre 2.800 y 3.000 espectadores previstos. “Nos han anulado la mayoría de las contrataciones de este trimestre, que es el más fuerte”, se lamenta Paco Pérez, director de La Carreta. “Hemos cancelado 36 funciones, en algún caso precipitadamente porque nos lo han comunicado siete horas antes del comienzo de la función, cuando la compañía invitada ya estaba ya en Elche”.

A principios de semana, Avetid (Associació Valenciana d’Empreses de Teatre i Circ) calculaba que 160 centros de enseñanza habían suspendido la asistencia de 15.612 escolares a 123 funciones, según datos recabados sólo entre las 26 compañías o salas que son miembros de la asociación. Cifras que con seguridad han aumentado en los últimos días. “Si esta situación se prolonga mucho en el tiempo puede ser la quiebra para las compañías que hacemos solo teatro para niños”, aventura con preocupación Paco Pérez. Otras salas no dedicadas exclusivamente al teatro infantil se ven afectadas en diferente medida pero están recibiendo igualmente anulaciones. “A nosotros nos han cancelado todas las funciones escolares previstas en febrero, salvo la última semana”, informan en el Teatre Russafa de Valencia.

“Si esta situación se prolonga,

En Gandia, por ejemplo, el Teatre el Raval mantiene en precario una campaña escolar con 17 funciones programadas de las se han anulado 10. “Compartimos prácticamente todas las reivindicaciones del profesorado y los centros”, advierte Toni Benavent, de Albena y vicepresidente Avetid, “pero esta nos parece una medida equivocada”.

La última alarma que ha saltado como consecuencia de la renuncia de los centros ha sido la de Anem al Teatre, una campaña dirigida al alumnado de Educación Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato que implica a una treintena de municipios, y las salas de ellos dependientes, de L’Horta, La Ribera, el Camp del Túria y el Camp del Morvedere y que debería celebrarse entre marzo y mayo. Lluïsa Serra, presidenta de la asociación de gestores culturales de la Comunidad Valenciana, acepta que esta edición de Anem al Teatre “está en el aire”, pero asegura que “existe voluntad de celebrarla y estamos estudiando fórmulas para mantenerla, si es preciso desplazando parte de la programación a otras fechas o en algunos casos reconvirtiéndola en una oferta familiar”. Para los programadores resulta inconcebible que pueda dejar de celebrarse una campaña con 24 años de historia, y que en la pasada edición programó 200 representaciones.

Lluïsa Serra: “La edición

“El problema es que llueve sobre mojado”, señala José Luis Sáiz, gerente del Teatro Flumen, y director del Zoo de cristal que se representa en el Talía. “Hay que tener en cuenta que el 70% del teatro es municipal”, subraya y añade: “Por un lado, los Ayuntamientos tienen problemas para contratar y, por otro, cuando nos contratan no sabemos cuándo vamos a cobrar”. La presidenta de los gestores, Lluïsa Serra, señala que en algunos Ayuntamientos los recortes en cultura superan el 60% del presupuesto. Los recortes generalizados en todas las Administraciones condujeron en la anterior temporada a “una bajada del 50% de las contrataciones a las compañías profesionales valencianas”, según datos de Avetid, que prevé un descenso aún mayor para la temporada en curso.

Tres años de reducciones

La reducción de los presupuestos públicos no ha repercutido por ahora en la Comunidad Valenciana en forma de aparatosos expedientes de regulación de empleo (ERE) como el del Liceu barcelonés. O la suspensión de obras anunciadas como en el caso del Teatre Lliure. Pero se deja notar poco a poco. Teatres de la Generalitat solo ha publicitado la programación del primer trimestre de 2012, pero desde la Consejería Cultura se pretende que haya “contención del gasto sin que se note en nuestros escenarios”. El descenso del presupuesto de Teatres para 2012 ha sido de 300.000 euros. “No es el recorte más llamativo en Cultura, pero si lo vemos en perspectiva”, puntualiza el diputado socialista Juan Soto, “los recortes han sido brutales a lo largo del tiempo”.

Las transferencias de la consejería a Teatres han pasado de los más de 14 millones de 2009 a los 10.800.000 del presente ejercicio, lo que supone una reducción del 22% en tres años. La reducción de las partidas destinadas para programación en los teatros Principal, Talía, Rialto, Arniches y Sagunt a Escena es aún mayor y eso se tiene que notar necesariamente. Desde la consejería se apela a la “imaginación” para “seguir ofreciendo una buena oferta”. ¿Cómo? “Se reciclan decorados, escenografías y vestuarios”, se ponen “en marcha ideas que en algún momento quedaron aparcadas” o se repone “algún que otro espectáculo que es atemporal y que ha sido, en su día, muy bien recibido por el público”, pero sobre todo, “se han cambiado considerablemente las condiciones de contratación y cachés”.

Los recortes públicos afectan doblemente al sector teatral, por la vía de la contratación y de las ayudas. “Entre 2010 y 2011”, recuerdan desde Avetid, “se suprimieron del presupuesto de Teatres los convenios singulares para salas y compañías, y que todas aquellas que entraban en esta categoría han pasado a concursar en la orden de ayudas junto al resto”, con lo cual tocan a bastante menos y, además, el presupuesto de Ayudas se ha reducido este año por primera vez en 100.000 euros. La suma de esta reducción, los 900.000 euros menos anuales que suponían los convenios y la mengua del presupuesto del circuito teatral supone una reducción en ayudas de 1.200.000 euros en tres años.

En todo caso, las salas privadas afrontan la crisis con estrategias diversas. “Mediante una programación intensiva y diversificando, para captar más público”, como señala María Ángeles Fayos, gerente del Teatro Olympia: “Todos los días tenemos algo”. “Peleando como jabatos el diseño de una programación que se dirige a distintos públicos según franjas horarias”, como indica José Luis Sáiz para el Flumen. O adoptando iniciativas de participación del público, tales como premios o debates, como es el caso de la sala Russafa.

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