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El PP apoya la decisión de dejar de ayudar a la compañía

Sánchez-Camacho recuerda que la compañía tenía una “posición privilegiada” respecto a otras empresas afectadas por la crisis

Información de vuelos en el aeropuerto de El Prat, en Barcelona.
Información de vuelos en el aeropuerto de El Prat, en Barcelona.

El Partido Popular salió ayer en defensa de la decisión del Gobierno catalán de frenar la ayuda económica que este venía dando a la aerolínea Spanair. La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, apoyó ayer al Ejecutivo de Artur Mas y recordó que la compañía tenía una “posición privilegiada” respecto a otras empresas y sectores afectados por la crisis pero sin ese volumen de ayudas. Aun así, la líder del PP consideró que la Generalitat debe hacer lo posible para salvar los puestos de trabajo contribuyendo a buscar socios para la aerolínea.

Más duro fue el líder del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández-Díaz, quien no descartó pedir responsabilidades políticas en el Consistorio por las grandes ayudas públicas otorgadas a la aerolínea. El también concejal y exalcalde Jordi Hereu señaló, en un tono mucho más conciliador, que el apoyo estratégico que le han dado las Administraciones “ha llegado al límite”. “Entenderé que el Gobierno de Cataluña exprese que esto no puede continuar así, porque se hacía con la esperanza de que hubiera una alianza con otras compañías internacionales”, sostuvo.

En cambio, la portavoz de ERC en el Parlament, Anna Simó, consideró que la retirada de ayudas es “una muy mala noticia” porque fue “una apuesta” en su momento para que Cataluña tuviese un “balón de oxígeno” para salir de la “situación de ahogo” que, a su juicio, Iberia y AENA ejercían sobre la internacionalización directa del Prat.

Por su parte, el ministro de Industria, Turismo y Comercio, José Manuel Soria, lamentó “muy profundamente” el posible cierre de Spanair y reclamó una “muy seria reflexión” sobre las políticas públicas de subvenciones y ayudas a según qué aerolíneas. Soria criticó las políticas aéreas “cortoplacistas” que podrían “desplazar” a las compañías tradicionales.