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Decenas de miles de personas salen a la calle contra el tijeretazo

La manifestación contra los recortes aprobados por el Consell protesta a su paso por la casa de Camps

Los participantes exigen la retirada del decreto que baja el sueldo a funcionarios y sube impuestos

Manifestantes con pancartas en la protesta que ha recorrido las calles del centro de Valencia.
Manifestantes con pancartas en la protesta que ha recorrido las calles del centro de Valencia.

Muchas batas de médicos, enfermeras, celadores, fisioterapeutas; muchas pancartas de institutos; muchos profesores; muchos administrativos, muchos funcionarios e interinos, trabajadores de la función pública. Decenas de miles de personas (190.000, según los organizadores) salieron ayer a las calles de Valencia, Alicante y Castellón convocados por los sindicatos para protestar por los recortes sociales aplicados por el Gobierno de Alberto Fabra. Para marchar juntos en contra del tijeretazo. A él aludían las pancartas que sobrevolaban las cabezas o los adhesivos que se pagaban en las chaquetas y que adquirían las formas de unas grandes tijeras.

Como las que recortarán en 400 euros al mes el sueldo de un grupo de enfermeras del Hospital Rector Peset de Valencia, que portaban el cartel: “Los recortes en la sanidad matan”. O las que segarán 1.200 euros del salario mensual de Javier, un médico con más de 30 años de experiencia.

La manifestación más numerosa fue la de Valencia, cuya cola tardó más de hora y media en salir de la plaza de San Agustín, provocando un gran colapso de tráfico en la ciudad. Fue tan o más masiva que la manifestación del pasado sábado contra los recortes en la educación. “Un poble ignorant és fàcil d'enganyar”, rezaba una pancarta que recibía en el Instituto de Lluís Vives a los miles de personas que se incorporaban a la marcha que se dividió en dos itinerarios. El primero pasó por delante de la casa de Francisco Camps “al grito de culpable y corrupto”.

La segunda parte discurrió también por el centro, pero por la calle de San Vicente de Valencia. Ambas finalizaron frente el Palau de la Generalitat, en la plaza de la Virgen, y estaban encabezadas por una gran pancarta con el lema No a los recortes de los servicios públicos. Sí a la depuración de responsabilidades en el Consell. La portaban los responsables de los principales sindicatos UGT, CC OO, Intersindical Valenciana, CSIF y CEMSATSE y el cordón de seguridad de los propios convocantes estaba formado por policías locales sin uniformes que también se manifestaban. La organización estimó en torno a las 100.000 personas la asistencia a la marcha de Valencia.

La situación no estaría tan mal si los chorizos devolvieran el pan, rezaba una pancarta, en cuyo reverso se leía Barbaritat Valenciana como el logo de la Generalitat. Sense innovació no hi ha solució, decía otra que llevaban investigadores y técnicos de los 14 institutos tecnológicos de la Comunidad Valenciana a los que el Consell “adeuda 57 millones”.

La afluencia fue igual

o mayor que la marcha

masiva de educación

Varios fisioterapeutas incidían en los efectos de los recortes en los ciudadanos al reducirse guardias, médicos de urgencia y distintos servicios, y no tanto en el 10% o 15% que dejarán de cobrar. Además, “¿por qué en la época de vacas gordas apenas nos subieron los sueldos y en las vacas flacas nos los bajan tanto?”, se preguntaba una.

Los trabajadores de RTVV protestaban por el ERE previsto y por “la pésima gestión” al ritmo de la canción A guanyar diners, a on estan, a on estan, que popularizó Monleón, con paella rusa incluida cuyos ingredientes eran los rostros de Camps, El Bigotes, Pedro García o Correa.

La periodista de Canal 9 Xelo Miralles leyó el manifiesto final que criticaba “el paquete de recortes que supone una gran agresión a los servicios públicos”. “Nos han quitado 10.000 millones de la forma más fácil, recortando salarios y personal. Que se depuren todos los cargos culpables de estos actos”, dijo. Entre los manifestantes se vieron numerosos políticos de izquierda como el líder de los socialistas Jorge Alarte, el de Compromís, Enric Morera, o el diputado de Esquerra Unida, Ignacio Blanco.

"Sense innovació no

hi ha solució", decían

unos investigadores

No hay pan para tanto chorizo y Camps cochino trabaja de interino fueron algunas de las consignas más coreadas en la multitudinaria manifestación de Alicante. “Estamos hasta las narices, no puede ser que tanto despilfarro de estos años ahora lo paguemos los funcionarios y los trabajadores”, comentaban un grupo de enfermeras que esperaban sumarse a la protesta.

Y es que si el sábado en defensa de la Educación hubo gente (40.000), anoche hubo incluso un poco más. Durante una hora y media estuvo saliendo gente desde las escaleras del IES Jorge Juan. La Policía Nacional cifró en 40.000 el número de asistentes, y los sindicatos en 60.000.

Muchos colectivos, cansados de esperar para poder iniciar la marcha, se iban incorporando por el carril izquierdo. Desfilaron miles de alumnos y profesores, pero también se vieron a profesionales sanitarios y mucha gente a título personal que decía “estamos hartos, esto no puede ser”.

Más de 10.000 personas según la Policía Local (30.000, según la organización) colapsaron el centro de Castellón en la manifestación contra los recortes del Consell. La protesta, a la que asistieron profesores y alumnado de varios colegios e institutos de la provincia y profesionales sanitarios, entre otros colectivos, partió a las seis y media de la tarde desde la plaza de la Diputación y una hora después aún no había podido salir la cola. También hubo críticas para el aeropuerto de Castellón, lanzándose aviones de papel durante toda la marcha. Los tijeretazos y los impagos llevaron a miles de personas a salir a la calle.

“Estoy en un centro de secundaria, soy profesora de idiomas y, aunque se nos ha retribuido el segundo cuatrimestre, si seguimos así acabaremos en números rojos”, explicó Teresa, quien destacó que en su centro llevan meses sin cubrir las bajas.

También salieron a la calle los profesionales sanitarios. Una celadora del hospital Provincial denunció que no se cubren las bajas y que en su departamento falta una decena de gente. “Me parece una vergüenza el decreto cuando han sido ellos quienes se han gastado el dinero”, dijo. María Teresa, veterinaria de la inspección pecuaria de Sant Mateu, destacó que a todo el personal interino “se le ha reducido de 40 a 25 horas” la jornada. “Nosotros vigilamos las explotaciones y velamos por la sanidad alimentaria, esto es un riesgo para todos”, añadió.

Esta información ha sido elaborada por Ezequiel Moltó, Alberto G. Palomo y Lorena Ortega.

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