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La crisis reconvierte el Carlemany en premio de novela para todas las edades

Salvador Macip gana con ‘Hipnofòbia’ el reformulado galardón, que pasa de 42.000 a 10.000 euros

Los Edebé de literatura infantil y juvenil llegan a su 20ª edición con récord de participantes: 508

De la crisis económica no se salvan ya ni los premios literarios… aunque sean andorranos. Así, el Carlemany de novela para adultos, que durante 17 ediciones y con una dotación de 42.000 euros ha promovido el Gobierno del país de los Pirineos junto con Grup 62 y la Fundació Enciclopèdia Catalana, ha sido reconvertido en un galardón de novela puente entre los lectores adolescentes y adultos, de tendencia crossover (que rompe franjas generacionales), con un jurado final de nueve jóvenes de entre 14 y 16 años, y una dotación notablemente más baja: 10.000 euros. Con esas premisas y el epígrafe "premi Carlemany per al foment de la lectura", el primer ganador de esta segunda vida del premio es el oncólogo y escritor Salvador Macip con Hipnofòbia, intriga con toques de terror a partir de un científico que descubre cómo dominar la mente del ser humano.

Obligado por la necesidad de reducir gastos, pero también por la reordenación de los galardones literarios que convocaba el Gobierno andorrano (el Ramon Llull ha pasado a ser itinerante entre Andorra y las comunidades autónomas de Cataluña y Baleares, bajo el manto protector del Institut Ramon Llull, y ya otorga también el Fiter y Rossell de novela para adultos), el Carlemany se ha inspirado en el prestigioso Goncourt des Lycéens (si bien este es para obra ya publicada) para instaurar “un premio para todos los públicos, un poco crossover, para evitar ese vacío entre los niños que leen mucho pero que, cuando llegan a la madurez, se pierden”, apunta Ester Pujol, directora editorial de Grup 62. Con esa filosofía, un comité lector formado por dos escritores, tres profesores y un editor deja en tres los originales presentados (este primer año, solo cuatro) para que luego un jurado compuesto por nueve alumnos andorranos de 14 a 16 años escoja de entre ellos el ganador.

“La verdad es que es un orgullo ser elegido por un jurado así. Entre otras cosas porque me ratifica en la idea de que hay que abrir un poco el campo temático en la novela juvenil y salirse ya de tantas historias de romanos, vampiros y amores sobrenaturales”, arguye Macip, que ha encadenado el reconocimiento del Carlemany con el Joaquim Ruyra que obtuvo el año pasado por Ullals, realizada a cuatro manos con Sebastià Roig. “La escritura para jóvenes debe incorporar los recursos audiovisuales con los que están tan familiarizados ellos hoy; por eso intento recoger su ritmo, eliminar descripciones superfluas... eliminar técnicas del romanticismo que aún arrastramos”, resume el autor.

“Quiero que los lectores reflexionen un poco sobre el bien y el mal, por ello los protagonistas tiene grandes dilemas éticos y morales que hacen que no sean tan maniqueos”, dice Macip

Con esas premisas ha construido Hipnofòbia (que en marzo editará Proa), donde a partir de cuatro puntos de vista distintos (un joven, un periodista…) se narra el duelo entre el Doctor Metcalf, que ha descubierto cómo acceder a los rincones ocultos del cerebro, y el General Sandcliff, que desea evitar la manipulación de la humanidad tras ese descubrimiento. O quizá no es tan así: “Quiero que los lectores reflexionen un poco sobre el bien y el mal, por ello los protagonistas tiene grandes dilemas éticos y morales que hacen que no sean tan maniqueos”. Macip, director de un laboratorio de investigación en Leicester (Reino Unido) y autor de los ensayos Inmortales y perfectos y Las grandes plagas modernas, se inspiró, claro, en un artículo científico que leyó en 1998 sobre un experimento que demostraba que ratones que estaban sin dormir mucho tiempo se volvían más listos. “De ahí me vino la idea de pensar que si se aplicaba a los humanos se incrementarían quizá los poderes mentales como la telequinesis”. Por suerte, lo suyo es ficción, y del experimento, nunca más se supo.

Otra demostración de la crisis aplicada a la literatura es el incremento del número de autores que se presentan a los premios, como demuestra la 20ª convocatoria del Edebé de literatura infantil y juvenil, que se falla el próximo miércoles en Barcelona y al que se han presentado este año 508 originales entre ambas categorías para llevarse una bolsa global de 55.000 euros.