El Fortuny más desconocido, en el MNAC
El MNAC muestra 50 grabados, tras concluir la digitalización de toda la obra gráfica del pintor
Mariano Fortuny (1838-1874) está considerado uno de los pintores españoles más importantes del siglo XIX, siempre con el permiso del aragonés Francisco de Goya. Su obra, formada por pinturas coloristas de costumbres como La vicaría, está llena de toques arabizantes que tanto gustaban al autor de Reus que vivió y murió en Roma cuando contaba con 36 años. Pero hay otro Fortuny menos conocido, que desarrolló otras facetas artísticas como las de dibujante y grabador. De estos últimos realizó cientos de precisos trabajos de los cuales el Museo Nacional de Arte de Catalunya conserva más de 2.000 obras, en concreto 2.281 dibujos y 177 estampas, formando un conjunto singular, casi único (siendo destacable que el segundo museo que conserva más estampas de Fortuny sea el Louvre con 800 obras).
El museo barcelonés ha querido mostrar parte de este enorme depósito que gestiona el Gabinete de Dibujos i Grabados, sobre todo tras concluir el proceso de digitalización de toda la obra gráfica del autor, una operación que ha contado con la implicación económica de Fundación Telefónica. Por eso, ha organizado una exposición con 50 de sus obras que demuestran la destreza y precisión del pintor.
En muchas de estos grabados, algunos de las cuales no se habían mostrado nunca, están presentes casi todos los temas que Fortuny trata en otras obras de gran formato: orientalismo, género de casacas, o los retratos que el autor cultivó a partir de la década de 1860, cuando llegó a su madurez creativa y consiguió una gran proyección internacional. Es el caso de Guàrdia de la Casba a Tetuan, de 1861, Tiradora de cartes, de 1867, L'anacoreta, de 1869, o El botànic, de 1868-1869, obras que permiten contemplar como Fortuny exploró con el claroscuro y ensayó temas y recursos que luego aplicó a la pintura. También se puede ver la última estampa que Fortuny realizó, un retrato de Velázquez, de 1873.
Con esta exposición, que tiene visos de ser permanente y que se ha servido para renovar la sala dedicada a la obra gráfica, el MNAC quiere reivindicar el papel de Fortuny como figura clave en la historia del grabado europeo, junto a Ribera y Goya.
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