De madrugada ante el ayuntamiento para la regularización: “Tememos no llegar al 30 de junio”
Barcelona y Badalona reparten citas para contener las colas, mientras Caritas refuerza los dispositivos sociales

Las puertas de los ayuntamientos de Barcelona y Badalona han vuelto a amanecer este lunes con colas de migrantes en busca del certificado de vulnerabilidad social, uno de los documentos exigidos en el proceso de regularización extraordinaria. La escena, ya habitual desde la apertura del plazo, está ahora parcialmente contenida por el reparto de citas diarias y la presencia policial. Aun así, la demanda sigue desbordando a los servicios sociales en toda Cataluña, que se preparan para incorporar también a Cáritas como entidad colaboradora. Ivonne, peruana y vecina de Badalona desde hace un año, ha pasado la madrugada a las puertas del Ayuntamiento de Badalona junto a su hermana para conseguir un número para su madre, Ana, que se desplaza en silla de ruedas y padece esclerosis múltiple desde hace años. “Tenemos todos los papeles organizados, pero tenemos miedo de no llegar al 30 de junio”, ha explicado. Como otras familias, se turnan para no perder el sitio en una fila que empieza a formarse de noche.
Una semana después del inicio del proceso, la expectativa inicial ha dado paso al cansancio. Frente a las oficinas municipales de Badalona, las colas se organizan ya por turnos: unas 70 citas diarias destinadas al certificado de vulnerabilidad y una fila separada para otros trámites, que avanza con mayor rapidez. “Vinimos el jueves y viernes pasado y no pudimos entrar. Volví con mi hermana a las dos de la madrugada y pasamos la noche aquí para guardar turno para mi madre”, ha relatado Ivonne. Su familia llegó a España tras el hermano mayor, Miguel, que emigró primero en 2019 en busca de trabajo como operario. Después fueron reuniéndose el resto. “Queremos regularizar nuestra vida aquí, poder acceder a un trabajo y seguir adelante de forma honesta para cuidar de mi madre”, ha añadido.

En Barcelona, el contexto es similar. El Ayuntamiento ha activado cuatro dispositivos específicos para el proceso - entre ellos el Servicio de Atención a Inmigrantes, Emigrantes y Refugiados (SAIER), en la calle Tarragona, y las Oficinas de Atención Ciudadana (OAC) de la calle Sicília y de la plaza Sant Miquel-, pero la presión sobre el sistema asistencial se mantiene. Para ordenar las colas, el consistorio ha reforzado la presencia de agentes de la Guardia Urbana, encargados de informar a los solicitantes y de aclarar, entre otros aspectos, que solo pueden ser atendidas en estos puntos las personas empadronadas en la ciudad. Desde la Guardia Urbana han subrayado que no se está contabilizando la afluencia y que “el operativo se centra en regular las filas y orientar a los usuarios”.
Las largas colas en ambas ciudades no responden tanto al conjunto del proceso de regularización como a la obtención de este certificado concreto, que puede ser emitido tanto por los ayuntamientos como por entidades colaboradoras. Entre ellas figura la Fundación Ibn Battuta y, próximamente, también Cáritas. Desde esta última organización han señalado que el dispositivo aún está en fase de definición, en cuanto a fechas y puntos de atención, y que, en principio, estará dirigido a personas ya vinculadas a la entidad y registradas en sus bases de datos. Pese a ello, la familia de Ivonne ha optado por no esperar. “Tenemos el apoyo de los abogados de Cáritas, pero queremos dejar todo lo posible listo para no perder el plazo”, ha afirmado.


























































