Mas justifica los recortes para evitar que “Cataluña sea intervenida por España”

El presidente pide a Rajoy que no trate a las autonomías como “menores de edad”

Artur Mas, en el Palau de la Generalitat haciendo balance de su primer año de gobierno.
Artur Mas, en el Palau de la Generalitat haciendo balance de su primer año de gobierno.CARLES RIBAS

Con el PP gobernando en 13 de las 17 comunidades y una mayoría absoluta recién estrenada, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, tendió ayer la mano al Gobierno de Mariano Rajoy y le reclamó sensibilidad autonómica. "Esto de tratar a las comunidades autónomas como a menores de edad, como a los alumnos rezagados de la clase, es una auténtica majadería, es un grave error", dijo Artur Mas al hacer balance de su primer año de gobierno.

No se refería al Gobierno del PP, aclaró después, "porque acaban de llegar", sino al comportamiento que, en su opinión, tiene en ocasiones la Administración central. De ahí que Mas recordara que el gran bocado del déficit público corresponde al Estado, aunque las autonomías "son parte sustancial de ese Estado", añadió. Y esto es así hasta el punto de que la inmensa mayoría de los servicios públicos y prestaciones, excepto el subsidio de paro, las pensiones y algunas infraestructuras, las asumen precisamente las comunidades autónomas y los Ayuntamientos.

"El PP tiene una ventaja y es que gobierna en casi todas las autonomías", dijo Mas, para mostrar su confianza en que con Mariano Rajoy se inicia una nueva etapa. El presidente catalán desveló que ha hablado con el líder del PP en dos ocasiones. La primera fue para felicitarle por el triunfo electoral del 20 de noviembre, y la segunda, hace unos días, para desearle feliz Navidad y hablar de "los temas pendientes" que la Generalitat le ha hecho llegar por escrito, que deberán abordarse en una entrevista sobre la que no hay fecha y "que será pública o no, ya veremos", dijo Mas.

Entre esas cuestiones pendientes de resolución, se encuentra el pago de 759 millones de euros a la Generalitat en cumplimiento de la disposición adicional tercera del Estatuto por el déficit en la inversión de infraestructuras por parte del Estado. "Las deudas hay que pagarlas y el PP dijo antes de las elecciones que era partidario de pagarlas. Esperemos que lo cumplan", aseguró Mas.

En otro momento de su comparecencia Mas justificó los recortes que está llevando a cabo en la sanidad y la enseñanza de Cataluña con un argumento insólito hasta ahora: el riesgo de que la Generalitat sea intervenida, pero no por la Unión Europea, sino por el Gobierno central. "No nos hemos pasado 30 años pensando en el autogobierno como para que ahora se corra el riesgo de ser intervenido por el Estado", dijo.

El presidente catalán señaló que 2012 será el año de las "concreciones definitivas" del pacto fiscal, la gran apuesta política de su mandato, que le permitirá avanzar en el "derecho a decidir" y en la "transición nacional", las dos expresiones de calado soberanista que empleó al ser investido presidente. Mas admitió sin reparos que, ante la mayoría absoluta del PP en las Cortes, Mariano Rajoy no necesita a los diputados nacionalistas para gobernar. CiU "no tiene la sartén por el mango", dijo Mas sin ambages, en contraposición a aquellas épocas en las que la coalición podía negociar contraprestaciones para Cataluña a cambio de su apoyo parlamentario al Gobierno de turno.

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Con todo, Mas anunció que en el segundo semestre de este año la Generalitat realizará una propuesta clara de pacto fiscal al Gobierno del PP. Para entonces ya habrá entrado en vigor la ley de consultas y el Gobierno catalán podrá someter el tema a la consideración de los ciudadanos y aumentar su capacidad de presión. Además, CiU confía en que la nueva dirección de los socialistas catalanes abandone la defensa a ultranza del actual sistema de financiación y se sume a la reclamación del pacto fiscal. "Como hacen los socialistas vascos o navarros", recordó Mas, quien también invitó al PP catalán a sumarse al consenso en sintonía con los diputados de esas comunidades.El presidente de la Generalitat calificó de "barco a la deriva" la situación económica que encontró hace un año. "Ahora el barco tiene rumbo", dijo, aunque advirtió de que en 2012 continuarán produciéndose recortes hasta llegar a 2013, cuando, siguiendo el símil, "la navegación será más plácida, no más tranquila".

El primer secretario del PSC, Pere Navarro, arremetió contra Mas sin abandonar la metáfora. "El país necesita liderazgo y confianza, y liderazgo no es tener un timón, sino tener clara la carta de navegación", dijo. Navarro afirmó que Cataluña está peor que hace un año y contradijo a Mas por asegurar que no existen alternativas. "Sí las hay: más reformas y menos recortes", aseguró Navarro, que reprochó a Mas que eche sobre los trabajadores el peso de la crisis y no tenga claro con quién pactará los presupuestos para 2012.

Iniciativa fue más allá y aseguró que es "económicamente mentira" y "políticamente peligroso" que se diga que no hay alternativas a los recortes. La portavoz de la coalición en el Parlament, Dolors Camats se preguntó: "¿Cómo se puede hacer un balance positivo cuando los catalanes suspenden la gestión del Ejecutivo y cuando el Estado de bienestar está a punto del colapso?".

Por su parte, el PP de Cataluña acogió con prudencia el tono conciliador de Mas. "Dentro de unas semanas, cuando se acometa la reforma laboral y fiscal, veremos si se pasa de las buenas palabras a los hechos y si CiU apoya al Gobierno de Rajoy", dijo un dirigente del PP catalán.

Y es que, a pesar de que los populares han sido el socio preferente en el Parlament, Mas insistió ayer en que no abandonará la "geometría variable". Es decir, pactar cada una de las leyes con diferentes partidos.

Para aprobar las cuentas de 2012, el PP aparece también como la opción más probable para el Gobierno de Mas, que en las últimas semanas ha cumplido alguno de los gestos que reclamaban los populares, como el cierre de la embajada de la Generalitat en Buenos Aires.

Sin embargo, el PP considera que la Generalitat ha traspasado algunas líneas rojas al implantar una tasa turística y anunciar el cobro de un euro por receta médica. Mas se justificó ayer diciendo que la tasa la pagarán principalmente los turistas extranjeros, que son los que más visitan Cataluña, y que el PP no puede hablar de contención fiscal si nada más llegar al Gobierno ha aumentado el IRPF. "Eso va radicalmente en contra de lo que habían dicho", recordó Mas, que estuvo acompañado por su portavoz, Francesc Homs.

Y en medio de esta sintonía, ERC reclamó ayer a Mas que tenga "valentía y ambición", y que no se deje "empequeñecer por una pinza" entre el PP catalán y el Gobierno de Rajoy, lo que llevaría a la "claudicación" de la Generalitat.

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