11 protagonistas de 2011 | OLMO GÁLVEZ

Germen y frutos de una revolución

Las manifestaciones de Democracia Real Ya alimentaron al Movimiento 15-M La protesta espontánea y masiva que pide un cambio de modelo

Olmo Gálvez en una azotea cercana a la Puerta del Sol.
Olmo Gálvez en una azotea cercana a la Puerta del Sol.CARLOS ROSILLO

Olmo Gálvez acudió el pasado 7 de abril a la manifestación de Juventud sin Futuro en Madrid que congregó a miles de personas con la consigna Sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo. “Me enteré a través de Twitter y decidí ir porque me habría encantado que en mi época de estudiante alguien me hubiera dicho: ‘No estás solo”, explica. A sus 30 años, Gálvez se consideró “mayor” para formar parte de esta organización y se unió a las filas de Democracia Real Ya desde donde organizó la movilización del 15 de mayo.

En ese momento, Olmo Gálvez no imaginaba que el 15-M daría nombre al germen del movimiento de protesta que ha sacudido al mundo “desde Melbourne hasta Los Ángeles” en 2011.

La manifestación convocada por Democracia Real Ya fue la mecha que desembocó en una acampada espontánea en el kilómetro cero de la capital. La república independiente de Sol sorprendió a la ciudadanía y atrajo a los medios y a los políticos que intentaron sin éxito ganarse el favor de los indignados a una semana de las elecciones municipales y autonómicas. La juventud despertaba, la generación ni-ni había muerto. El campamento se levantó el 12 de junio, pero el movimiento continuó a través de las asambleas que surgieron en cada barrio y en cada municipio. Consensos, comisiones, asambleas se convirtieron en términos familiares al igual que lemas como “Lo llaman democracia y no lo es” o “Que no, que no, que no nos representan”.

El 17 de julio Gálvez regresó a la calle para recibir a las marchas indignadas que venían desde todos los puntos de España. El Congreso sustituyó a Sol como punto de encuentro de las protestas hasta que, el 27 de julio, la camisa y el pantalón de pinzas permitieron a una indignada sortear el cordón policial y entregar en las Cortes un documento que recogía las quejas del movimiento. Olmo Gálvez también llega a esta entrevista con traje de chaqueta: “Yo soy muy perroflauta de espíritu. No dejes que las apariencias te engañen”. La protesta se ha ido diluyendo y las demandas se han canalizado a través de plataformas como la Oficina de Vivienda o el grupo contra la privatización del Canal de Isabel II. “En mayo conseguimos iniciar un cambio de conciencia imparable. Es bueno que haya dejado de ser un cambio mediático para que sea de persona a persona”, considera Gálvez, quien vaticina que el mundo “será otro en mil días”.

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