El Ayuntamiento de Lleida expedienta una librería del Imán Houzi

Otros nueve locales regentados por musulmanes deberán adaptar la licencia a la actividad

El Ayuntamiento de Lleida ha expedientado 10 comercios situados en los alrededores de la mezquita de la calle del Nord, cerrada desde hace meses al culto por desahucio, por incumplimiento de la normativa o por no adaptarse la licencia a las actividades económicas que realizan. Entre los locales expedientados se encuentra una librería islámica regentada por el Imán de la comunidad musulmana Abdelwahab Houzi.

El Consistorio ha inspeccionado un total de 19 comercios de las calles del Nord, Maria Sauret y General Britos, todos ellos regentados por miembros de la comunidad musulmana, en el marco de una campaña extraordinaria iniciada el pasado verano en establecimientos del barrio antiguo para comprobar el cumplimiento de la normativa vigente.

Las inspecciones han acabado en 10 órdenes de ejecución que en ninguno de los casos comporta el cierre del comercio, pero sí un requerimiento para que sus titulares realicen intervenciones para regularizar la situación y adecuar las licencias a las actividades que realizan.

La mayoría de los expedientes abiertos afectan a bazares y locutorios donde se venden productos para los que no tienen licencia. Otro de los locales inspeccionados ha sido una librería islámica perteneciente al Imán Houzi, donde los técnicos municipales detectaron diversas irregularidades, ya que en ella además de libros se venden otro tipo de artículos propios de bazar y, además, tiene una pequeña cocina en el almacén que según el Consistorio no puede ser legalizada en ningún caso.

La primera teniente de alcalde y concejal de Urbanismo, Marta Camp, ha manifestado que, a partir de la apertura del expediente, los locales disponen de un plazo de entre 15 y 30 días para subsanar las irregularidades. En caso de desobediencia, el expediente puede acabar en una multa o en una orden de cierre del establecimiento.

El Ayuntamiento de Lleida ya ha inspeccionado casi la totalidad de comercio del centro histórico, donde se concentran un gran número de establecimientos abiertos por inmigrantes, y ha ordenado el cierre de ocho de ellos por no haber realizado las intervenciones ordenadas para adaptarse a la normativa municipal. Hasta ahora, el Consistorio actuaba a partir de denuncias vecinales. En noviembre se modificó la ordenanza de civismo que obliga a cerrar los locutorios entre las diez de la noche y las siete de la mañana para evitar molestias a los vecinos. La misma medida rige desde hace unos meses para los locales comerciales del barrio antiguo.

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