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Los 12 discos de pop y rock que hay que escuchar hoy (abril 2026)

Jóvenes bandas españolas como Niña Polaca o Dan Peralbo i El Comboi o veteranos de Seattle como Young Fresh Fellows, entre lo mejor del mes

Los hermanos Mathew e Issey Cartlidge al frente de The Molotovs en un concierto en el Electric Ballroom de Londres el 23 de octubre de 2025. Joseph Okpako (WireImage)

- Raye, ‘This Music May Contain Hope’

¿Quién es? De nombre real Rachel Keen, 28 años, pertenece a la sensacional generación de vocalistas pop británicas (ella nació en Londres) que acoge a Lola Young, PinkPantheres, Olivia Dean o las ya consolidadísimas Dua Lipa o Charli XCX.

¿Es tan bueno This Music May Contain Hope? Hay que estar muy seguro de sus propias cualidades como intérprete para en solo un segundo disco componer una obra tan abrumadora como esta. Una hora y 13 minutos concebidas como un musical, con su narradora (la propia Raye), un desarrollo y un desenlace. La temática es recurrente (cómo superar los reveses emocionales), pero el despliegue no puede ser más ambicioso: canciones de hip hop, baladas dramáticas, soul, jazz vocal, swing, musical… Todo cantado con la fantástica voz de la protagonista. En una de las cumbres del álbum, Life Boat, Raye canta insistentemente sobre una base de música bailable de club uno de los fundamentos del álbum: “Todavía no me voy a rendir”. No espere el aficionado un disco de fácil escucha; aquí hay mucha tela que cortar.

- Niña Polaca, ‘¿Dónde está la ONU cuando más la necesitas?’

¿Quiénes son? Una de las bandas punteras del indie-rock español, esa escena que nos está alegrando la vida con bandas como Alcalá Norte, Carolina Durante o La Paloma. Niña Polaca se formó en Madrid, pero la mitad de sus miembros son de Alicante.

¿Es tan bueno ¿Dónde está la ONU cuando más la necesitas?? Para su tercer disco Niña Polaca se ha desmelenado. Ya conocíamos la habilidad de Álvaro Surma, cantante y letrista, para analizar los encuentros y desencuentros provocados por amor (y en este disco también se escuchan unos cuantos), pero aquí se destapa como atinado cronista social de su generación, los veinteañeros y treintañeros. Canciones como CSI Alicante (mi generación) o La codicia y el capital de las fuerzas extranjeras exponen la realidad de unos jóvenes atenazados por la ansiedad con un presente nada alentador y viendo cómo las ciudades españolas se venden a los fondos de inversión. Imposible no estar de acuerdo, aunque no se comparta generación. El disco está repleto de himnos atizados por guitarras eléctricas que aceptan arreglos audaces de otros instrumentos. Y esa voz desgañitada de Surma consigue que la euforia atrape al oyente.

- The Molotovs, ‘Wasted On Youth’

¿Quiénes son? Nada que ver con el grupo mexicano Molotov. Issey Cartlidge y Mathew Cartlidge son dos hermanos arrebatadoramente jóvenes (19 y 17 años) que desde Londres proponen furia punk en su primer disco.

¿Es tan bueno Wasted On Youth? Un grupo y un disco necesarios: chicos todavía adolescentes interpretando música como si fuera lo último que van a hacer en este mundo: con rabia, chulería y arrogancia. Podemos hablar de similitudes con The Jam, o con aquellas bandas que surgieron en el britpop pero que parecían más de la nueva ola, como S.M.A.S.H. o These Animal Men; o ya en los dos mil con The Libertines. Los hermanos (canta él) se dejan la vida en cada canción, que no solo suena impetuosa: crean melodías tremendas, buenos estribillos y cuentan cosas como: “Porque sé dónde estoy y adónde voy, estaré bien si no fuera por ti / ¿Por qué no me dejas en paz y sigues tu camino?”. Termina el disco y rejuveneces unos cuantos años.

- Young Fresh Fellows, ‘Loft’

¿Quiénes son? La banda del irrepetible Scott McCaughey, el tipo desconocido más influyente del rock alternativo. McCaughey montó a principios de los ochenta los Fellows cuando eso de rock alternativo nadie sabía lo que era. Luego se integró en R.E.M. como músico de apoyo y por el camino formó The Minus 5 con Peter Buck, guitarrista de R.E.M. A McCaughey le ha importado siempre un rábano figurar, por eso siempre se ha movido con libertad por la periferia.

¿Es tan bueno Loft? El primer disco de los Fellows en seis años juega al despiste al iniciar el camino con una obertura que desemboca en una canción punk. Un poco de mala leche para arrancar, pero luego el grupo despliega su talento para el pop melódico de guitarras con canciones beatlemanas, además de picotear en la psicodelia. Incorpora arreglos de violín, teclados y acordeón para crear un álbum de rock and roll nada convencional.

- Cobardes, ‘Balance de daños’

¿Quiénes son? Banda importante del nuevo rock español, Cobardes, desde Navarra, llegan a su tercer disco.

¿Es tan bueno Balance de daños? La escuela Berriozar se palpa en las canciones de Balance de daños, con la producción de miembros de Marea (el grupo que hace bandera de aquel municipio pegado a Pamplona) y con una acerada textura vocal que recuerda a la de Kutxi Romero. Cobardes son rockeros con el corazón roto por relaciones que no salen bien, una temática que aplican a sus textos y que les diferencia del rockero machote ensimismado en lo duro que es mientras se mira en el espejo. Mucho valor también su búsqueda del estribillo que realce la canción y que provoque un canto comunitario en los conciertos. Un disco que es una buena razón para creer que al rock en español le queda mucha vida.

- David Brookings and the Average Lookings, ‘Exposure’

¿Quién es? Curiosa la vida de David Brookings, que nació en Richmond (Virginia), lanzó un disco en 2000 y se trasladó a Memphis, donde trabajó unos años de guía turístico en los míticos Sun Studios, donde grabó Elvis Presley, entre muchos otros. Un día llegó a los Sun Steve Jobs, capo de Apple, David le hizo la visita de rigor, intimaron y Jobs le contrató para Apple. Mientras, fue editando discos sensacionales. Ahora, Brookings vive en Nashville, donde se le puede ver actuar en cualquier club de allí.

¿Es tan bueno Exposure? Precioso disco donde se miman las melodías para recorrer una paleta que recoge de The Byrds, Bob Dylan o los Beatles. Las segundas voces son de fábula, las guitarras pulcras y las letras tratan sobre cómo envejecer con elegancia, las trampas de la industria musical o el amor, claro.

- Joe Pernice, ‘Sunny, I Was Wrong’

¿Quién es? Este bostoniano de 58 años lleva tres décadas editando discos, siempre alejado de la masividad, ya sea con Scud Mountain Boys o con Pernice Brothers.

¿Es tan bueno Sunny, I Was Wrong? Casi siempre enrolado en grupos, Joe Pernice también firma álbumes en solitario, aunque la música, y esto es una buena noticia, apenas varía. Con esa voz parsimoniosa y tierna, Pernice se empeña en cuidar las melodías con un plan: componer canciones bonitas. Hay muchas en este disco, ya sea construyendo un himno soleado a California (You Go Back to California), deleitando con pianos honky tonk (The Black and the Blue), componiendo deliciosas nanas (Peace in Our Home) o vulnerables baladas (Force Feed the Fire). Hermoso en todas las facetas.

- Dan Peralbo i El Comboi, ‘Quin Goig’

¿Quiénes son? Sidonie nos dio a conocer a este grupo y siempre se lo agradeceremos. Ellos ya sufrieron las consecuencias de este tornado: “Los llamamos para que nos telonearan en los dos días que tocamos en Razzmatazz, y después nos arrepentimos, porque nos barrieron del escenario de una forma brutal”. Dan Peralbo es hijo del batería original, Tino Peralbo, de Brighton 64, institución del rock catalán underground. Quin Goig es su segundo disco.

¿Es tan bueno Quin Goig? Qué maravilla escuchar a gente joven con tanto talento. Once canciones, todas buenas, con variedad de estilos pero siempre basándose en las guitarras eléctricas que ofrecen melodías brillantes y estribillos memorables. Otro de los fuertes son las letras, en catalán, que hablan de reencuentros con ex parejas, de costumbrismo poético mientras sale el sol o de la importancia de los amigos en Els amics, una joya que quizá recuerde a los Nacha Pop más nuevaoleros. Candidato a estar entre los mejores discos del año en la categoría nacional.

- Xoel López, ‘Oniria popular’

¿Quién es? Xoel López, disco a disco, y ya son seis en solitario (además de cinco con Deluxe), cada entrega mejor cantante y más incisivo letrista, capaz de llegar a lo más profundo, al menos a los que han vivido algunos episodios al límite que esta vida, a veces tan bella y otras tan cruel, nos pone en el camino.

¿Es tan bueno Oniria popular? El tercer tema, La batalla, con un latido vocal inspirado sin duda en su amado Luis Eduardo Aute, produce una emoción hasta la lágrima. Al menos al que escribe. Un poema sobre la resistencia cuando “todo te aplasta” impulsado por una base musical percusiva y unos teclados para completar una, y no exageramos, obra maestra. El disco se abre y se cierra (como hacía Neil Young) con la misma canción, Campos de Castilla para siempre, en diferentes versiones, la primera un himno pop de primer nivel y la segunda que funciona como coda, más reposada. Quizá sea su disco menos latino de los que compuso en solitario. Pero tampoco es Reconstrución (Deluxe), ya que se mantiene en sonoridades pop, con poca guitarra eléctrica en primer plano a cambio de sonoridades electrónicas cálidas y envolventes. Las letras son jugosas, como Cupido (muerte al amor romántico) o cómo poner en duda todo lo que nos han contando sobre el amor. O Tronco y raíz, un elogio entregado a la amistad. No sobra nada, todo es necesario. Xoel López en un momento dulce, a pesar de contar cosas amargas.

- Thundercat, ‘Distracted’

¿Quién es? Formó parte de Suicidal Tendencies y desde hace algunos años se desempeña como productor y artista en solitario. Este es su quinto disco.

¿Es tan bueno Distracted? Thundercat es bajista y se nota en el ritmo de este trabajo, cuyas canciones casi siempre gravitan sobre el ritmo de las gruesas cuerdas de su instrumento. Distracted es una mezcolanza de estilos que quizá distraiga, pero también apelan al sentido ecléctico del oyente. Nos encontramos con suave funk, jazz azucarado, psicodelia espiritual o exuberante yacht-rock. Las colaboraciones de Lemon Twigs, Tame Impala o Marc Miller (esta póstuma) embellecen unas canciones que son gustosa melaza.

- Jim Jones All Stars, ‘Cat Fight’

¿Quién es? Pocos aman al rock and roll tanto como este inglés orgullosamente exiliado de la música actual y anclado en tiempos pasados. Desde los ochenta lleva gruñendo y aporreando su piano.

¿Es tan bueno Cat Fight? Pruduce Chris Robinson, de Black Crowes y en algún momento participa el gran Chuck Prophet, ex Green On Red y con gran carrera en solitario, y la cantante Gloria Jones, que estuvo casada con Marc Bolan y es madre de los dos hijos de la pareja. El disco es una explosión tremebunda de soul-punk-garage-soul-rock. Todos los géneros combinados para conformar unos crudos 45 minutos de salvaje rock and roll. Las guitarras crujen, al piano le saltan las teclas, los trombones aúllan y Jim Jones se deja las amígdalas. Este disco levanta a todo un cementerio.

JOYA RESCATADA DEL MES...

Todos los meses recomendamos un disco que quizá quedó fuera del radar.

- Warren Zevon, ‘Excitable Boy’ (1978)

¿Quién es? Ser portador de un talento enorme y desaprovecharlo por un desprecio a las normas de la industria y por una autoindulgencia acompañada de grandes cantidades de drogas fue una de las características de Warren Zevon, admirado por Bob Dylan, Jackson Browne, Bruce Springsteen, Linda Ronstadt o Tom Petty. Zevon tocaba el piano, cantaba y componía primorosos temas. Podría haber alcanzado el éxito de Billy Joel o Elton John, pero era demasiado rebelde e íntegro como para realizar concesiones. Murió en 2003 a los 56 años debido a un cáncer.

¿Es tan bueno Excitable Boy? Excitable Boy es lo más parecido a un éxito que tuvo la desigual carrera de Zevon, alcanzando el número ocho de las listas de ventas en Estados Unidos gracias en parte a la canción Werewolves of London. La lista de colaboradores en este álbum quita el hipo: Linda Ronstadt, Jackson Browne, la sección rítmica de Fleewood Mac (John McVie y Mick Fleetwood), JD Souther, Jeff Porcaro (Toto) o el guitarrista Waddy Wachtel. Todos acompañando a Zevon en unas canciones que son pequeñas narraciones de cuatro minutos, minirelatos corrosivos sobre aspectos sórdidos de la personalidad humana o sobre la belleza de la misma especie. Esos eran los polos que tocaba la excelsa escritura de Zevon, que aquí ofrece una lección de lo que es componer un disco de cantautor rock. Un trabajo que debería asomar en esas listas de los mejores álbumes de los años setenta.

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