La verbena filipina de Antoni Muntadas

Inspirándose en la historia de la excolonia, el artista expone en Sevilla un gabinete de objetos que formaban parte del circuito comercial entre el archipiélago y España

'Mantones de Manila, 2021', de Antoni Muntadas.
'Mantones de Manila, 2021', de Antoni Muntadas.Pepe Morón

La mejor introducción al último proyecto de Antoni Muntadas se encuentra estos días en la sección internacional de los diarios. Ferdinand Marcos Jr., alias Bong­bong, hijo del dictador cuyo régimen cleptocrático arruinó y dejó lisiada democráticamente a Filipinas, ha ganado de forma aplastante las elecciones de su país. Su astucia ha sido no desfigurar demasiado la ficción construida sobre sus progenitores. Especialmente su madre, Imelda Marcos, que fascinó tanto a Andy Warhol que acabó coloreando aquel rostro preysleriano en sus famosos retratos. Fundamental para Bongbong fue su uso de las redes sociales, una herramienta tan sólida como los tanques o la disuasión nuclear. Se trataba de traducir zapatos por clics. Naturalmente, todo es cierto en la realidad, no en la política-ficción. Pero ¿quién es capaz de trazar el pespunte de su línea divisoria? De nuevo Muntadas, el artista de las digresiones, del contexto, que es donde a fin de cuentas se encuentran las verdades, por mucho que la ex primera dama de Filipinas insistiera con su lema más tendencioso: “La percepción es real. La verdad, no”.

Otra contexto que define la exposición del artista barcelonés de 80 años ha sido la pandemia, que no precisa del mito de la memoria pero sí de la simplificación y el mínimo gesto. Muntadas: ejercicios sobre memorias pasadas y presentes se inauguró en la Ateneo Art Gallery de Manila en pleno confinamiento, sin poder ser abierta al público. No pudo prorrogarse por tener cerradas las fechas en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), en Sevilla. El hecho de su invisibilidad no la hace menos real, y real es su percepción actual, pues liga el ámbito del valor estético del museo a la piel de los acontecimientos.

Uno de los lemas preferidos de Muntadas es “la percepción requiere participación”. Propone un interés sobre el pensamiento crítico, la memoria histórica, las estructuras de poder político, las industrias culturales y el espacio expositivo, invitando al espectador a ser un intérprete de las imágenes que se producen en el mundo actual. Sus tres proyectos para la Cartuja se insertan en el contexto de su larga trayectoria, como si fueran cajas chinas, y se refieren a los bienes que formaban parte del circuito comercial entre la antigua colonia (con paradas en México) y España, como el mantón de Manila (originario de China), convertido en atuendo popular en verbenas y ferias castizas, y posteriormente en souvenir. Una segunda instalación aborda el efecto de las plantas invasivas americanas, que aparecen ahora como ilustraciones botánicas (algunas llamadas verbenas) en platos de cerámica. La última se refiere a la diáspora de trabajadores filipinos, importante sustento de la economía del país, cuyos rostros son acuñados en una de las caras de nueve medallones de plata encerrados en vitrinas. Muntadas compone un sobrio gabinete con mapas (del Archivo de Indias), óleos (museos provinciales), mantones customizados, monedas, abanicos y vajillas. Enseña el arte de yuxtaponer memorias para alcanzar continuidades más simples.

‘Muntadas: ejercicios sobre memorias pasadas y presentes’. CAAC. Sevilla. Hasta el 4 de septiembre.

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