Màrius Serra: “El prestigio de leer está sobrevalorado. Por eso se lee poco”

Libros como ‘Verbalia’, ‘Quieto’, ‘La novel·la de Sant Jordi’ o ‘Fora de joc a Montserrat’ son solo una muestra de una actividad que se prolonga en la prensa, la radio y la televisión

Animal verbívoro, Màrius Serra nació en Barcelona el Día del Trabajo de 1963 y desde entonces no ha parado. Libros como Verbalia, Quieto, La novel·la de Sant Jordi o Fora de joc a Montserrat son solo una muestra de una actividad que se prolonga en la prensa, la radio y la televisión.

¿Qué libro le convirtió en lector? Miguel Strogoff, de Julio Verne.

¿Y en escritor? 62/modelo para armar, de Julio Cortázar.

Sin olvidar que ya ha “escrito” el Tirant lo Blanc, ¿qué libro le gustaría haber escrito (sin traducirlo)? Tristram Shandy, de Laurence Sterne.

¿Y el último libro que le ha gustado leer? Tots els mecanismes, de Melcior Comes.

Ha traducido a Martorell y asesinado (en la ficción) en Sant Jordi y en Montserrat, ¿qué reto tiene por delante? Por un lado, seguir explorando en las novelas ludocriminales de la serie Comas que “la sangre con letra entra” y, por el otro, conseguir rematar una novela larga que me persigue desde hace años sobre un pintor que quemaba sus cuadros.

¿Cuál es el último palíndromo que ha descubierto/compuesto? La màfia russa car fracàs, sura i fa mal” del palindromista catalán Jesús Lladó. Se traduce como “La mafia rusa caro fracaso, flota y hace daño”.

¿Cuál es su palabra favorita? Soy un donjuán verbívoro: voy de flor en flor porque me gustan todas. Hoy una un poco rara: “jutipiris”, gestos o muecas para hacer reír. Por lo visto proviene de una deformación de “vituperis” contaminada por el verbo “jugar”. Mañana, otra.

¿Hay alguna que no le guste? Las que cada día gastan y desgastan tertulianos y políticos.

¿Qué es lo más enigmático que le han dicho de un libro suyo? En 1991 Pedro Zarraluki me recomendó un libro mío (Manual d’enigmística) tildándolo de muy enigmático sin saber que lo había escrito yo.

De no ser escritor le habría gustado ser… Músico.

¿Qué tres libros de la literatura catalana del siglo XXI recomendaría a alguien interesado? Si menges una llimona sense fer ganyotes, de Sergi Pàmies (2006). Una màquina d’espavilar ocells de nit, de Jordi Lara (2008) y Maletes perdudes, de Jordi Puntí (2010).

¿Cuál es la película que más veces ha visto? Zelig, de Woody Allen.

Si tuviese que usar una canción o una pieza musical como autorretrato, ¿cuál sería? El vals del minuto, de Nacha Guevara.

¿Qué está socialmente sobrevalorado? El prestigio de la lectura. Por eso se lee tan poco.

¿A quién le daría el próximo premio Nobel? A Quim Monzó.

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