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Echamos de menos a R.E.M.

Un repaso al cancionero de una de las bandas más grandes del pop-rock norteamericano, coincidiendo con el aniversario del disco ‘Out of Time’

Fernando Navarro
El cantante de R.E.M., Michael Stipe, durante el concierto que el grupo ofreció en Madrid en octubre de 2003.
El cantante de R.E.M., Michael Stipe, durante el concierto que el grupo ofreció en Madrid en octubre de 2003.MIGUEL GENER

Se acaban de cumplir 30 años de la publicación de Out of Time (1991), el disco que colocó a R.E.M. en la aristocracia del pop-rock comercial, una auténtica banda gigante, en pegada y público, salida de los circuitos alternativos. Con este álbum, la banda acabó por abrir el gran melón de la música independiente para audiencias masivas.

Out of Time puso al grupo de Athens en una dimensión de grupo superventas, pero no por ello restó credibilidad y calidad a su música. Se trata de una obra sobresaliente, impulsada desde sus primeros pasos por el primer sencillo de adelanto: ‘Losing My Religion’, una canción incontestable que superó con creces el ámbito alternativo a nivel internacional convirtiéndose en una de las canciones más escuchadas en la década de los 90, así como un clásico imperecedero de la historia del rock.

El grupo ya se había convertido en un acontecimiento mundial con Green, publicado con la multinacional Warner Music, pero es con Out of Time cuando se consolidaron como el fenómeno pop más fascinante y arrasador de la década. Un disco bello y arrebatador, donde aparcan los watios fuertes por un paisaje más acústico, desprendiendo melancolía en cada composición, incluso en una tan tontorrona y perfecta como ‘Shiny Happy People’ con el acompañamiento de Kate Pierson de los grandiosos The B-52′s. Es lo que tienen las obras magníficas: hasta lo más intrascendente atraviesa el presente.

R.E.M. atravesaron el presente desde que nacieron de aquella escena de los ochenta conocida como Nuevo Rock Americano, formada por regeneradores del rock a partir del country y el garage. En mitad de un mapa habitado por bandas de carreteras secundarias, como The Long Ryders, Green On Red, Jason & The Scorchers o Dream Syndicate, R.E.M. plantó una autopista. De su rock con parábolas grandilocuentes salió un camino directo a la fama, donde los sonidos americanos añejos se abrazaron con un renovado universo pop. Una autopista que, conviene señalarlo con letras grandes, siempre siguió una línea de coherencia artística que merece ser reconocida. Porque del microcosmos de R.E.M., formado por las raíces sonoras de The Byrds confluyendo con el garage, el punk y el pop, han salido verdaderos himnos a los que solo se llega cuando los astros se cruzan.

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A diferencia de U2, R.E.M. siempre supieron cuándo retirarse. También fueron dueños de una carrera más inteligente y menos propensa al mesianismo pop, pero, de cara a la historia, lo más importante es una cosa simple: a R.E.M. se les echa de menos. Eso es una virtud en un mundo en el que muchas veces se echa de más a otras formaciones y artistas. Qué mejor que recordarlos con algunos de sus temas más emblemáticos, entre los que se incluyen algunos de Out of Time. Menudo bandón.

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Sobre la firma

Fernando Navarro
Redactor cultural, especializado en música. Pertenece a El País Semanal y es autor de La Ruta Norteamericana. Ejerce de crítico musical en Cadena Ser. Pasó por Efe, Abc, Ruta 66, Efe Eme y Rolling Stone. Ha escrito los libros Acordes Rotos, Martha, Maneras de vivir y Todo lo que importa sucede en las canciones. Es de Madrid.

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