MÚSICA

Elogio de la incontinencia

Madlib regresa con un álbum en colaboración con Four Tet y otro en el que explora su faceta de músico de jazz

MadLib, en plena actuación en el Adult Swim Festival de Los Ángeles en 2019.
MadLib, en plena actuación en el Adult Swim Festival de Los Ángeles en 2019.Scott Dudelson / Getty Images

El universo lírico de Madlib, productor californiano de hip-hop que, harto de su voz, decidió dejar de rapear, giraba en torno al mismo único tema que, aparentemente, su vida: los discos. Es una obsesión sostenida: cuando entró en escena a finales del siglo pasado, aportó un nuevo sentido, enciclopédico y ecléctico, al arte del sampleo. Es capaz de localizar y extraer material viejo para nuevas creaciones de casi cualquier umbrío lugar de la música popular: jazz independiente, rock alemán, ritmos brasileños, africanos, dub, funk… Madlib da la impresión de tener una colección tan inagotable como legendaria es su capacidad para generar loops; una mítica incontinencia que él mismo se encarga de alimentar en sus escasas entrevistas.

Este disco nace del intento de ordenar una pequeña parte de ese ingente material. El músico electrónico Four Tet venció las reticencias que hacen de Madlib uno de los personajes más hoscos e inescrutables del negocio para acceder a sus archivos y, durante dos años, ordenar, arreglar y presentar la música de aquél en una secuencia que evoca, en su morosidad y cadencia, la sesión de un DJ. El resultado recuerda a una versión más pulida de los discos en solitario firmados por el rapero y agrupados en los proyectos Beat Konducta (2005-2010) y Madlib Medicine Show (2010-2012), en los que beats con apariencia de descartes se alternaban con sus jugueteos de esforzado instrumentista con el lenguaje del free jazz.

Aunque es difícil saber quién ha hecho qué, es inevitable pensar que decisiones como el acabado amable con guitarra española de ‘Latino Negro’ se deben a Four Tet, cuya obra reciente se ha ido despojando de su tendencia previa a experimentar. La selección de piezas prestadas solo puede ser cosa de Madlib, alguien capaz de picar de fuentes tan alejadas como el pospunk de Young Marble Giants (‘Dirtknock’), el soul dulce de The Ethics (‘Road of the Lonely Ones’) o la banda de São Paulo Quartabê (‘One for Quartabê / Right Now’). Hay un homenaje al productor J Dilla (1974-2006), con quien firmó una brillante colaboración en sus inicios, pero no a MF DOOM, rimador fallecido el año pasado, junto al que Madlib concibió su gran obra maestra, Madvillain (2004). Es tentador contemplar la melancolía que empapa Sound Ancestors a la luz de esas pérdidas y del sombrío nihilismo que impregna el rap reciente más interesante.

El músico californiano publicó también hace un par de meses Pardon My French, álbum que se encuadra en la parte tocada de su discografía. Madlib lleva un par de décadas jugando al despiste con la invención de bandas y músicos ficticios para dar salida a su faceta de instrumentista. En este caso, se trata de The Jahari Massamba Unit, uno de cuyos miembros es, al menos, real: el batería Karriem Riggins, otro habitante de la frontera entre el jazz y el hip-hop. Madlib tiene decenas de registros de este tipo, pero ninguno tan redondo como este, seguramente gracias a las aportaciones de Riggins, que atan en corto la dispersión del líder, que improvisa con el resto de los instrumentos. La estética de estas composiciones, con títulos como ‘Je prendrai le Romanée-Conti (putain de Leroy)’ o ‘Riesling pour Robert’, propios de un esnob del vino, remite al jazz subterráneo de los años setenta.

Madlib/Four Tet

"Sound Ancestors"


Madlib Invazion

The Jahari Massamba Unit

"Pardon My French"


Madlib Invazion

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