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GUERRA CONTRA IRÁN

La guerra que se repite: funerales, desplazados y un inquietante ‘déjà vu’ en Líbano

Dicen que todos los conflictos armados se parecen, pero basta estar unos días en Líbano para notar que no es tan simple: este recuerda al de 2024 porque comparte territorio y contendientes, pero justamente por eso las diferencias pesan más. En apenas diez días aquí ya me ha tocado cubrir demasiados funerales —un periodista, dos paramédicos, dos niños— y la lista crece con otros tres periodistas y nueve sanitarios muertos en ataques israelíes, como si ni siquiera quienes cuentan lo que ocurre o intentan salvar vidas estuvieran a salvo. Y lo que se instala no es solo el impacto de las cifras —878 civiles muertos, 121 de ellos niños, más de 3.200 heridos y cerca de un millón de desplazados—, sino una tensión más honda, más difícil de sacudir: la sensación de estar viendo repetirse patrones conocidos, la de reconocer en la persecución de médicos y periodistas una señal inquietante, una antesala que en otros conflictos ha precedido a episodios aún más brutales

EXPOSICIÓN

‘Redescubrir desde la nostalgia y el sosiego’

Estas imágenes no tienen otro hilo conductor que la relación de un fotógrafo de conflicto con su entorno más cercano y la fotografía; de la dificultad que implica mirar lo que tienes cerca y del placer de fotografiar lo cercano, lo estático; del esfuerzo que supone entrenar el ojo para ver lo diferente en lo siempre ha sido igual y del enorme placer de descubrir que aquello que creíste gastado, anodino, aburrido tiene mucho que ofrecer

Refugiados atrapados en la trampa serbia

Miles de migrantes y refugiados, sobre todo procedentes de Afganistán y Pakistán, se mueven en Serbia por escenarios apocalípticos a la espera de poder cruzar por su cuenta la frontera con Hungría. Han pasado el invierno más frío de los últimos años durmiendo en condiciones miserables en vías de tren, fábricas y almacenes abandonados. Así es su día a día.